Work in Progress

Opiniones contradictorias sobre el lugar donde cenamos anoche. Normalmente los sitios que están junto a un mercado son flipantes, por lo menos a nivel producto. Suelen tener un halo casero que a mí me engancha, a no ser que hablemos de las freidurías aceitosas de al lado de la Lonja que son buenas pero para guiris. Entras y te ahorras la gomina. El caso es que estábamos por el mercado del Cabañal, huyendo un poco del tema fallas y tal, y vemos un sitio abierto. El sitio hace esquina, y tiene más pinta de bar que de restaurante. En la terraza unos millenials estaban tomando birras con sus perretes sin collar. 

Entramos y nos juntamos dos mesas, como si estuviéramos en casa. La camarera (italiana, como las dueñas) nos trae unas cartas con unas tuercas como muy urbanas, muy grafitti, en las que veo que se puede cenar de bocata, ensalada, arancini o lo que tengan de plato del día. Los arancini son una especie de croqueta italiana de arroz, ahora profundizamos. De vinos tenían tres, el de la casa, Mala Vida y un Rioja, creo. Pedimos el Rioja y unas cañas. 

Bueno, si tengo algo que reseñar de este sitio, es que para mí es auténtico. Normalmente hay mucho postureo y mucho cuqui en los sitios, pero aquí, en el tiempo que estuvimos cenando entraron dos yonkis a pedir fuego, y cada tres minutos saltaban los anuncios del Spotify. Esas cosas dan calor de hogar.

Bien, pedimos dos bocatas de porchetta, cuatro arancini (carne y jamón y queso), dos berenjenas a la parmesana, y de plato del día tenían tortilla de acelgas con scamorza. Pedimos un par de esas también. 
Lo primero en llegar fueron las berenjenas. Me parecieron muy ricas, normalmente las berenjenas que dan por ahí pegan en ácido, por el tomate, pero estas estaban bastante suaves. Igual le podían haber dado un toque gracioso con albahaca, porque al final eran berenjenas, queso y tomate al horno. Pero bueno, me las comí a gusto, y el queso era bueno.

Los arancini…a ver…este tipo de cosas te follan el régimen. Imagínate una bola de arroz cocido, normalmente en un caldo o una salsa, entonces haces una pelota del tamaño de un puño, con algo dentro (carne, verdura, lo que quieras), lo rebozas y lo fríes. Claro, es que eso no te compagina con la ensalada de chia y el café con stevia, pero vaya, un día es un día. Pedimos dos de carne y dos de jamón y queso. Ambos estaban ricos, pero yo me quedo con el de carne que llevaba dentro como una especie de salsa boloñesa. El rebozado es bastante grueso, no te esperes la fina capa de una croqueta. Digamos que una croqueta standard es…no sé…Eduardo Casanova, y este rebozado es Mike Tyson recién ciclado.

La porchetta me gustó especialmente. Mis colegas decían que es que iba con hambre, pero me pareció que tenía un punto de especias muy agradable. Llevaba romero y el pan estaba pasado por la plancha esa doble de hacer sándwiches, para tostarlo. También llevaba cebolla, lo que le daba un puntito jugosón de brascada. Como éramos varios, partimos el bocata en tres, pero si te lo comes entero, voto a Bríos que es una buena cena.

La tortilla, más ñeh. Si bien la combinación era atrevida, creo que llevaba demasiado tiempo hecha. La acelga tenía ese puntito amargo, que ma parece cañero, pero la scamorza (que es un queso ahumado, tipo provolone) no estaba fundida. Esa tortilla, recién salida de la sartén, que tú la cortes y el queso se haga un hilo, tenía que haber estado como para ponerle un piso en Gran Vía, pero llevaba ya sus horas, y estaba en el ocaso, estaba yéndose en bus a Benidorm.

En cuanto a los postres, tenían dos, Tiramisú y salami de chocolate. El salami ya lo habréis probado si habéis ido a l’Osteria o a la Botheca. Es como un turrón de chocolate con galleta, con forma de pollón, cortado en lonchas. No sabría describirlo mejor. El tiramisú muy bueno, y como el trozo que nos pusieron era pequeño (porque era el último que les quedaba) no nos lo cobraron.

Cuando trajeron la cuenta flipé bastante…62 pavos entre 7. De putos locos. No llegaba a 9 pavos, es ofensivo. Cierto es que no pedimos mucho y no cobraron el tiramisú, pero volvámonos locos, si hubiéramos pedido más vino, dos bocatas más y una ensalada igual habríamos salido a 14.

Yo mira, en un sitio de este palo, lo único que quiero es comer casero, barato y que los camareros sean majos, y eso me lo cumple. No te esperes una revolución culinaria de tatakis a baja temperatura, porque no, pero okey si pasas por allí.

Te gustará si te gusta La Finestra o La otra parte lo detestarás si eres más de Doña Petrona o La Forastera. A mí me vino muy bien. 

Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?