Tintofino

Carrer de la Corretgeria, 38
 
 
Anoche, con la ayuda de un sherpa y una guía trotamundos, nos adentramos en los inhóspitos confines de la zona guiri de Valencia, El Carmen, el Magaluf de l’Horta. Empezamos  a andar por Corretgeria, dejando el Miguelete atrás, esquivando a la gente esta que te asalta con la carta para que entres en su restaurante por si no has decidido dónde cenar, hasta llegar a las puertas del Tintofino Ultramarino. No sé si habéis estado, el sitio suele estar bastante lleno, y tiene una decoración particular, desde la parte de afuera con botellas y plantas y madera hasta la parte de dentro que es medio yeyé, medio colmado de pueblo, con su barra de carnicería llena de quesos y embutidos. Es un poco como el primo ciclado de Zumosol de L’Osteria.
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Las camareras son italianas y hay una en concreto, Manuela, que te aconseja de vinos y es más guay que encontrarse 5€ en un bolsillo. Suelen tener varias movidas fuera de carta, nosotros de hecho pedimos dos, las patatas con salsa de trufa y el tartar de ternera. De lo que viene siendo la carta, pedimos una ensalada de foie, la porchetta y otra cosa que se llama hatillo de speck, que ahora os comento.
Primero nos sacaron unas olivitas y el pan, luego aparece una camarera que lleva un poco el rollo Lisbeth Salander y nos deja la porchetta y la ensalada. La porchetta suelen sacarla también en El Alquimista, es un tipo de carne de cerdo que meten en el horno miles de horas y sale muy tierna y muy especiada. Sabor muy bien, precio muy bien, pelín seca.
La ensalada definitivamente no vale lo que piden, todas las de la carta bailan entre ocho euros y medio o nueve y medio, y de cantidad están bien, pero nano, es ensalada. La de foie venía con foie de ese rallado, unos tomates cherry y el mezclum, que no sabría decirte si era de bolsa. No se notaba el sabor a foie, realmente fue una palmada, no aconsejo las ensaladas.
Por suerte el karma premió nuestro patinazo con unas patatas en salsa de trufa que rozaban la acojonancia. Una cazuelita de patatas aparentemente al horno, cubiertas de una salsa gris, de queso, trufa y sonrisas de bebé foca, que nos llenó de hidratitos felices y grasitas saturadas. Deliciosamente calórico, es el plato que debes pedir sin duda cuando vayas. Golden okey de los de sucar pan.
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El tartar de ternera, en cambio, es más flojete, la carne está demasiado picada, tal vez a máquina, y las mostazas las ponen a parte, no vienen mezcladas. Nah, bien de sabor pero mediocre como tartar. También puede sobrevolarse.
Para rematar, trajeron el hatillo de speck. El speck, es un fiambre italiano, un poco jamón serrano, un poco cecina, ahumado y con sabor a enebro. El plato consistía en una fantástica alcachofa con mozarella envuelta en lonchas de la movida esta, pasadito por la plancha o el horno. Muy okey, por esto también hubo hostias competitivas. A todo esto, Manu me  recomendó un vino italiano que ahora no recuerdo pero que me flipó. In Manu we trust.
Terminamos con una tarta de queso que según me contaron, fue calificada por un blog como la mejor de Valencia. No seré yo quien diga que los blogs tienen ninguna credibilidad, normalmente están escritos por sexys megalómanos que creen que sus mierdas tienen alguna importancia. Qué me van a contar a mí. En este caso no sé si es la mejor, pero desde luego tiene un algo. Es gruesa, cremosa, y viene bañada en arándanos. Yo la recomiendo, aunque también recomiendo la de El Garatge. Que por cierto, en breve tengo que volver a determinados sitios con tope de okey para ver si lo mantienen.
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Bueno, 53,70 entre tres, a casi 18 pavos. Me entra. También comentaros que durante la cena tenían música en directo. Frente al mostrador este de carnicería estaban tocando dos chicos, uno la guitarra española y otro la trompeta, a volumen no molesto, que siempre mola.

¿Qué dices, nano?