The New Peseta

Nanos, hay cosas que simplemente no habría querido ver en esta vida. Cosas traumáticas de las que perfectamente podría haber prescindido, pero mira, el karma o una energía superior me las han puesto ahí y me las he tenido que comer. No hubiera querido ver morir a Han Solo, no hacía ninguna puta falta. Tampoco necesitaba ver como Leticia Sabater se convertía en una mujer mayor bizca y marrón, y desde luego no quería ver el bar La Peseta aseado.

¿Lo nuevo es siempre mejor? Desde hace poco, y por motivos que seguro son comprensibles (movidas por el ruido, saturación de los camareros, simple lavado de cara, lo que quieras), La Peseta ha cambiado completamente el rollo y aquel bar que recordabas se ha ido como lágrimas en la lluvia.

Para empezar dentro ya no se puede estar de pie, tienes que estar sentado y los camareros te atienden en la mesa. Ahora hay carta, la movida esa de ir a la barra e ir fluyendo ya nevermore. Los precios han subido un poquito, digamos que La Peseta ahora es…un restaurante.

Los cambios drásticos en algo muy familiar son cuanto menos violentos. Es como si un día vas a ver a tu madre a casa y te abre un señor chino de mediana edad con un mono azul de mecánico y te dice que a partir de ahora tu madre es él. Pues vale, pues te podrá mirar el aceite gratis pero no es tu madre. El otro día voy con unos amigos andando hacia La Peseta y veo tres mesas fuera, dos ocupadas una vacía, nadie apoyado en la barra de fuera, todo como muy…ordenado.

Al entrar hay varias mesas vacías, pero como somos cinco y la mayoría son de cuatro Y NO SE PUEDEN MOVER LAS SILLAS, la camarera pasa unos instantes como de pantallazo azul. Al final nos sientan en la mesa que hay al lado del patio, que está separada del resto por un cristal. Veo en la carta que pone “Bon profit i calma” como diciendo…si tardamos espérate. Entre los platos veo varias tablas, Pinxos, gildas, anchoas, y me da la impresión de que las cosas hechas con fuego no superan el 25%. Hay tortilla, unos pulpetes, sangre con cebolla, mejillones, gambas y oreja, el resto supongo que llevan otro tipo de elaboración que no pasa por plancha.
La parte inferior de la carta te habla de todos los proveedores con su nombre de pila, y te insiste en que no tengas prisa. He de reconocer que tanta petición de calma me produce el efecto contrario y ahora quiero correr por todo el local moviendo los brazos como Phoebe cuando hacía footing.
También hay cosas escritas con K, que es así como de fan de Ojos de brujo y Bebe.

No íbamos a cenar, era más un meriendaceneo guarro. Sacaron unas patatas con alioli sobre unas rebanadas de pan a modo de montadito introductorio. Pedimos unos vinos y unas tapas. Por cierto, la carta de vinos ha crecido del copón, y hay algunos muy interesantes. Pedimos la tortilla. Las últimas veces que había ido, probé una de berenjena con hierbabuena muy okey, pero las de patata estaban demasiado cuajadas por el centro. Esta vez no, la calidad de la tortilla también ha subido. No tiene el grosor de un edificio de tres plantas como la otra, pero está más crudita y rica.

Los pulpetes también estaban buenos, menos originales si quieres porque al final son pulpos, patata y pimentón, pero oye, bien. Pedimos también una tabla de fuet, que como su nombre indica es fuet sobre una tabla. Lo traen cortadito fino y con tomate, ajo y pan tostado para que untes y raspes y tal. Es como de Ikea, te lo montas tú.

Rematamos con una esgarribada, que es mitad esgarraet, mitad escalibada. Llevaba olivas aragonesas, la cebolla y la berenjena clásicas de la escalibada, y el pimiento rojo que es común al esgarraet. Además del gurruñito de bacalao que a mí tampoco me cambió la vida.

¿Veredicto? Efecto yogulado.
El local está muy aseado y han mantenido parte de la decoración…eso es bueno.
Ya no tiene el rollo ese de esperar de pie y salirte fuera con tu quinto…eso es malo.
Ahora los vinates son mejores…eso es bueno.
Tampoco tiene el rollo ese de mirar en barra a ver que encuentras…eso es malo.
Sigue siendo un sitio en el que puedes comer baratete y bien…eso es bueno.
Cocinalmente hablando es bastante parecido a cualquier bar random…eso es malo.

Salimos a unos 40 pavos y éramos 5, pero como ya os he dicho no íbamos a cenar.

No sé, supongo que hay que evolucionar y entenderlo. La actual Peseta está bien, pero que ya no sea lo de antes, pues me toca la patatita. Siempre queda la Paca, pero tampoco es lo mismo. Podremos decir que estuvimos, amiguis.

Gozaba de un aparcamiento más amplio antes.

0 Comentarios

  • Sara

    Pensé exactamente lo mismo cuando volví después de verano 🙁 ha perdido encanto. Además, antes tenían una variedad de tortillas en barra y ahora, aunque en la carta pone que preguntes, siempre es de patata..o al menos todas las veces que he ido yo.

¿Qué dices, nano?