The Good Whale

C/ Salamanca 29
96 328 02 46

¿Que os puedo contar de Good Whale? Llegué a él por la recomendación de un par de amigas muy fans, una de ellas es una mamá de las que molan, porque siguen saliendo a cenar, y la otra es la Pérez. La Pérez es como Cher, el nombre ya es un concepto en si mismo.
Encontrar sitios baratos en Cánovas es un poco como encontrar un dependiente negro en El Corte Inglés, y si encima buscas un poco de personalidad en la cocina, ya apaga y vámonos. En este caso me parece que la personalidad es okey, pero el precio se podía ajustar un pelín. Primeros datos de importancia, el camarero tiene un pelazo, y se parece a Michael Jackson pero como asiático, es una mezcla curiosa, jamaicol, muy majo. Nos trajeron un par de wantones como aperitivo con la cerveza, sin pedirlos. Un par de saquitos de pasta frita con salsa chili dulce por la base, y ese relleno un poco inconcreto que llevan muchos platos chinos, que no sabes si es carne, verdura o marisco. Sea como sea, cualquier cosa puesta gratis con una cerveza siempre es de agradecer. Por cierto, tienen muchas cervezas de tirador pero son de importación todas, lo que significa caras.

1

La carta está bien, es juguetona, pero como os digo, cuesta encontrar platos de menos de 10 pavos. En general no mola pagar más de 10€ por platos cuyo ingrediente principal es el pollo o las setas (pizza de cebolla y romero del Picsa, never forget), pero no voy a hacer spoiler. Empezamos con unas patatas que no llegaban a ser bravas, y recordaban muy mucho a las de Casa di Sophia. Llevaban allioli de tomate y salsa de yogur. Eran gajos con piel, con las salsas y unos brotecitos por encima. Buenas patatas, buen precio, buen principio. Picor nulo, dulzor leve.
Luego llegaron unas gyozas de gamba y cerdo, seis empanadillas al vapor, cubiertas con una salsa de mango, bastante dulce. Aquí el relleno sí que era definible, e incluso se percibía un cierto toque de hierbabuena, poco habitual en estos platos.
Luego probamos el salteado de vermichely con pato glaseado. En un principio yo pensé en saca el vermi chely para el personal, ya que no tenía ni puta idea de lo que era un vermichely. Tras preguntarle al camarero y ver los fideos en el plato, me aventuro a suponer que es una manera alternativa de escribir VERMICELLI, que son fideos normales de pasta. Este plato era curioso, llevaba los fideos como base, trozos de pato (glaseado, dulce, obviamente) y una especie de mini Bocabits por encima, a los que no les vi mucho el sentido. Vale, que te aportan crujientor, pero nada más. Coronándolo todo, una salsita de mango muy similar o igual a la de las gyozas.

2

Último, pero no por ello menos importante, pollo caramelizado con patatas paja. A estas alturas de la comida ya tengo un denominador común, todo está bueno pero todo era mezcla de dulce y salado, y eso me toca un poco el perineo. El dulce-salado es una cosa que un ratico bien, pero al cabo de un rato me embafa que flipas. El pollo pues bien, pollo bañado en algo dulce, patatas paja por arriba y una salsina que no supe identificar muy bien por debajo. Correcto todo sin más.
Por mí, hubiera pasado del postre, demasiada dulzor ya en mi cuerpo, pero las insaciables que me acompañaban quisieron probar la tarta de zanahoria, que según el camarero, era”especial”. Era una tarta de zanahoria con helado de canela y avellana. Lo que tiene de particular es la textura, es casi un pudding, muy blanda y calentita.
No hablamos del típico bizcocho con glaseado blanco lefoso por encima, he de reconocerle calidad a este postre.

3

¿Qué sacamos en claro de este sitio? Raciones bien, cuidadito con los precios, intentad evitar el dulce-salado en exceso, y las cervezas son caras. así que mejor pedid las que conozcáis o chequead la carta antes.
53,40 entre tres, a casi 18 pavetes. Oye, bien, se puede volver, le damos el okey.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?