Thalassa

Hay un restaurante griego oculto por la calle Yecla, al que no llegas ni de coña si no sabes donde está. ¿Sabes estas ciudades perdidas de los Mayas a las que llegas atravesando una cascada de agua y perdiendo varios porteadores? Pues esto es el equivalente pero con yogur. Tú vas por la calle Yecla, y cuando llegas a La Salita, te metes por la plaza de detrás, y ahí, junto a un parque para nanos, está con la pared pintada de azul el Thalassa.
El camarero que nos tocó era raro, amigable pero raro. De entrada se parecía un huevo a Furio, el de los Soprano, y además se reía todo el rato así como con la boca piñonera. De hecho, me rayé bastante porque le pedí una copa de vino tinto, y el tipo negaba con la cabeza y se reía mientras lo escribía, como si supiera que no le quedaba o pensara…puto loser, con esto hay que pedir un blanco. La carta no es muy extensa pero parece completa. Pedimos un megamix de salsas y patés para untar, dolmades y albóndigas para empezar. Los nombres de verdad voy a obviarlos porque todos los platos parecen personajes del God of War.

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El primer plato es el de las cosas untables, cuatro en total. Hummus, salsa  tzatziki, una crema de berenjena y una movida con queso y pimentón. El pepino parece que lo regalen, como la droga en la puerta de los colegios, está en la decoración, en las salsas y por todas partes. El hummus bien, la de berenjena y la tzatziki bien también, las sirven con pan calentito y bastoncitos de zanahoria cruda y bueno, con la cervecita pues vas untando, así para empezar. Pero hay una crema bastarda a base de yogur, queso feta y pimentón picante que se llama Tyrokafterí y que sabe a puto ojete de corredor de maratón somalí. Al principio pensábamos que estaba rancia pero el camarero dijo que sabía así. Es como vinagre con limón y peta zetas, lo aconsejo a los paladares amantes del riesgo y las emociones fuertes.(*)
Las dolmades pueden ser de arroz, o de carne picada, nosotros pedimos las de arroz. A mí es un plato que en general me mola bastante, básicamente es una hoja de parra hervida y con limón que envuelve algo. Las sirven con más salsa de yogur y pepino. Si en algún momento ves que hay carencia de salsa de yogur y pepino, no te preocupes, porque con las albóndigas ponen más. Carne picada con especias, la parte de fuera está como cujiente y la de dentro más tierna, recuerdan un poco a las del Ikea, bastante bien.

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Estoy dejando lo mejor para el final, pedimos una especie de judiones con salsa de tomate y queso (que nos molaron bastante), y que tenían un sabor que a todos nos sonaba pero no supimos identificar. Los judiones eran tipo garrofón, imagínate una cazuelita de garrofones con tomate y con daditos de queso feta. Parecía como si el tomate tuviera un fondo de carne, algo de orégano, algo de pizza…era un sabor familiar bastante ganso. Luego además el queso va fundiendo y espesa la salsa y tú coges pan y ya que le den por culo a todo.
¿Qué te comento de la Musaká? Antes que nada que lleva acento en la a final, lo cual es posible que nos joda lustros de pronunciación errónea. Bueno, pues lleva una base de patata, luego carne picada, berenjena y queso gratinado por encima. Está brutal, y me llamó la atención que la carne me supo a paella, creo que porque lleva romero o algo así. Para mí fue el hit indudable de la cena, y es lo que pienso pedir próxima vez que vaya.
De postre, para terminar con el homenaje a Demis Roussos, pedimos yogur griego con nueces y miel, y fue un acierto porque el yogur parecía casero, con textura casi de helado. Las nueces vienen picaditas por encima y la miel le da un rollete como de que estás comiendo algo sano. Además, Furio nos sacó una tarta de crema con almíbar por encima, de la que solo pude probar una cucharada, porque estaba tan dulce que un diabético que vivía en la finca de enfrente del restaurante, murió. Pero vaya, si te va el rollo dulce, definitivamente es tu postre.

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51,40€ entre tres, salimos sobre los 17 pavos. Me parece una alternativa muy chachi, porque se cena distinto y no hay tantos de ese palo, además es todo casero. Yo creo que se merece un buen okey, no un tope de okey, pero un okey alto muy digno, por su conjunto. Además, esa gente se inventó la democracia y a Varoufakis, y ahora están jodidos con la crisis y tal. Never forget.
Goza de amplio aparcamiento.

(*) El otro día volví con unos colegas y pedimos las mismas salsas. La movida esa picante sabía completamente distinta, era otra galaxia. Lo cual quiere decir dos cosas, una, que la salsa en si está buena y dos, que posiblemente nos la dieron revenida la semana anterior.

¿Qué dices, nano?