Tasca El Botijo

Anoche fue celebrativa.
Un colega mío estaba quedando con una chica por whatsapp, y nosotros buscábamos un lugar para entrar y pedir copas como si no hubiera un mañana, porque todos sabemos que el primer paso entre un hombre y su orden de alejamiento, es una botella de vino y su Whatsapp.
El caso es que el sitio al que íbamos estaba cerrado, así que empezamos a callejear por el Carmen, y notamos un sexy aroma que emanaba de un glamuroso local, La Tasca del Botijo.
1
Tras este nombre tan propio de tebeo de Mortadelo, se esconde uno de los locales del barrio que lleva más tiempo abierto. El sitio es bastante pequeño, y siempre tienen sugerencias fuera de carta. Hablando de carta, por fin tenemos podium de cartas horribles. Esta lo tiene todo, su Comic Sans buena, su diseño canalla, y además te la dan metida en una funda de estas de plástico con agujeros para carpeta de anillas. No te creas tú que es fácil hacer una carta así, a mí me dan media hora, boli y tijeras y no soy capaz.
Bueno, coño, a lo que voy. Pedimos (vinate) unas longanizas con vino blanco y cebolla, un salpicón de verduras, tomate templado con ibérico, rabo de toro y un montadito de salchichón.
Lo primero en salir fue el salpicón. Verdura en crudo cortada en daditos, con toquecito de vinagre. Calabacín, pimiento, zanahoria, todo muy crujiente y fresco. Reconozco que tiene su gracia, en verano con una cervecita y en la terraza tiene que entrar fácil. Luego sacan en plato las longanizas. Están cortadas en trocitos, y guisadas con cebolla, vino blanco y hierbas. La verdad, eché en falta un poquito de salsa, porque ¿qué hay más mejor que unas longanicitas en salsa? Estas estaban buenas, pero no había suque.
2
El rabo y el tomate llegaron a la vez. Para empezar, diré que el tomate, templado mis cojones, porque se ve que se les fue la mano con el microondas o algo y llegó a seis mil grados farenheit, fundiendo el plato. El jamón ibérico venía en taquitos por encima, pero tampoco noté mucho el iberiquismo. No fue mi plato favorito de la noche.
El rabo sí. El rabo a topor. Trajeron dos trozacos rodeados de patatitas baby cortadas por la mitad y con mogollón de aceitazo salsero. Creo que es el plato más caro de la carta, pero bueno, creo que son 14 pavos y oye, la ración está bien, el resto de platos están todos entre cuatro y seis, así que a funcionar. Llevaba una especia o algo que le daba un toquecito ahumado, y la camarera nos dijo que era “secreto de la cocina”, lo cual puede significar que es una receta familiar con ingredientes poco comunes, o que se les ha caído en un cenicero. Yo opto por la primera, estaba realmente rico.
La tosta de chorizo ibérico fue un poco por gula, nada reseñable, una rebanada de pan tostado, con tomate restregado, choricete bueno y aceite, con eso no se puede fallar.
3
Nos acabamos la segunda botella como héroes de leyenda, y luego nos invitaron a chupitos. Los tres salimos de allí haciendo un poco el moonwalking hacia adelante. 60 pavos, a 20 cada uno, pero teniendo en cuenta que 14 son de rabo y 26 de vino. Se puede cenar por mucho menos por la gloria de mi padre.
No obstante, la carta es muy de bar, mucha tosta, mucha brava, morteruelo, es más clásica que Queen en M80. Me recordaba en cierto modo a La bodeguita del gato.
Yo creo que okey si pasas por allí, pero no para ir adrede, es más esto que vuelves de una mascletá o es de noche y entre semana y dices…uy mira, ahí hacen longanizas. Pero bien.
Ah, y mi amigo quedó con la chica 🙂
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?