Tariq Curry Lovers

Xics, este fin de semana he ido a un par de sitios, pero prefiero hablar sobre el de anoche. Es como si Barbie se hubiera montado un restaurante hindú, se llama Tariq Curry Lovers.  Al entrar, lo primero que llama la atención a lo bestia es que es todo rosa, en serio, brutalmente rosa. Las paredes rosa y el techo rosa hacen juego con un biombo rosa y unos asientos rosa. La única manera de no ver rosa mires a donde mires es ser daltónico, en cuyo caso estás jodido porque puede que veas psicodelia. Al margen de eso la decoración es muy llamativa, hay muchos motivos indios, lamparitas por las mesas, asientos de piedra que salen de la pared…

Nada más entrar, una mujer pelirroja muy amable con pinta de ser la dueña, nos sentó en una mesa que estaba más alta que las demás. Nos dejó una carta (que se abre desplegando hacia arriba, no en plan libro) y apareció al rato con las bebidas y un aperitivo de la casa. El aperitivo eran unos trocitos del pan del que tienen allí (que se ve que lo amasan ellos), frito y con dos salsas, un chutney de mango y algo de yogur.

Bueno, decidimos empezar con un falso paté de berenjenas y cebolla. Todo tiene nombre indio, os lo voy a castellanizar para ir más rápido. La mujer nos dice que tenemos que pedir pan, porque si no no hay manera de comérselo, ya que es una crema. Lo primero que pienso es que un plato que necesita de otro plato para ser comido ya mola menos, pero va, pidámoslo. El precio del plato, naturalmente se incrementa en los tres pavos que cuesta el pan, igual que el del curry se incrementa en los 4 y pico que vale el arroz. Vislumbro la jugada.

Cuando llega el falso paté, realmente es un bol de crema. Sabe a berenjena ahumada y cebolla con un montonazo de especias. ¿Ras el hanut? ¿Algún tipo de curry? A ese tipo de sabores me refiero, cominos y movidas. El pan es el clásico pan indio, como una torta plana, pero jugosita y caliente. La verdad es que estaba muy bueno, pero trajeron solo una torta un poco menor que el plato. El pan se acaba antes que la crema, aunque por suerte trajeron cuchara. mala logística.

Íbamos con ganas de pedir unas salchichas de cordero que nos habían recomendado, pero no les quedaban, así que pedimos unas gambas marinadas en especias y yogur. Sabían muy frescas, muy a marisco, pero llevaban por encima el clásico maceradito especiado haciendo costra que picaba. Es un picor soportable, muy occidental.

El plato fuerte fue un curry Tika masala de pollo, con un arroz salteado con verduritas. Lo trajeron en dos boles, el del curry parecía una sopita en la que el pollo estaba al fondo. El arroz no sabe absolutamente a nada, ni a verduras ni a arroz, simplemente aporta textura. Aconsejo pedirse el blanco, y echarlo en el curry.

¿Sabes qué pasa? Estaba bastante bueno, la comida en general estaba bien, pero… ¿tan bien como para costar lo que costó? Pues nano…en mi modesta opinión de todo a cien, no. Hubo un momento que entre los 11,40 del curry y los 4,20 del arroz, había 15,70 pavos en la mesa. En el Namwan está igual de bueno y vale la mitad, en el Sish Majal también, la diferencia de precio es muy grande y la de calidad no es prácticamente ninguna. Overpriced.

Postreamos con una especie de puding-tartaleta que sabía a pasas y a golosina de cuando eres pequeño. Muy dulce para mi gusto. Salimos a 55,56€, a más de 18 y medio por persona. Cierto que pedimos una botella de vino (11 pavos) pero creo que el sitio se va. De todas formas, si pasáis por allí y os apetece curry, la calidad de la comida es buena, el trato amable, y la sensación de estar dentro de un chicle o en la cabeza de Amaia Montero es poderosa.

Okey si pasas por allí. Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?