Taplà

Avenida de la Constitución, 26

962 05 46 44

Buah, dura tarea la de comentaros acerca del Taplá. Lo encontré buscando okeyor por Tripadvisor, esto que miras sitios que tengan muchos excelentes y pocos repugnantes. La web parecía correcta, las reseñas parecían correctas…quizás lo único la zona, que es la parte de Avenida Constitución que está en la Zaidia, por el parque de Marxalenes, zona desgraciada donde las haya. Esa zona realmente está ahí para que la gente que iba a aparcar en La Fe antigua pudiera dar vueltas, pero ahora ya no tiene un propósito real. Creo que van a arrasarla para hacer un Starbucks gigante. Bueno, a lo que voy.

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Entramos al sitio y algo me chirría…es un bar. Parece más un bar que un restaurante, no sé exactamente lo que és. Quizá el azulejo del suelo, o la barra nada más entrar…hay algo que lo bariza a topor y no sabría describir.
El camarero es agradable, nos trae la carta, que es tipo librito (bastante extensa) y le echamos un vistazo. Segundo descoloque, en la carta hay un mix extraño, hay cosas como bravas, morro y sepia, pero de repente surge un tartar de aguacate con sardina ahumada, y es un poco… ¿en qué quedamos, Taplá? También hay una sección con sartenes bastante curiosas, por ejemplo con alcachofas, o con parmesano. Nosotros fuimos por ahí, pedimos el tartar, un foie con mermelada y una sartén con huevo, pesto, patata, un variado de setas y parmesano. Vale, pues vamos de menos a más.

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El foie correcto, pero común, con la parte de arriba caramelizada en plan soplete, una mermelada de algún fruto rojo y pan de pasas. Ok, sin incidentes reseñables. Llega el tartar, con el aguacate en la base, una capa de mermelada (creo que de fresa, excesiva para mi gusto) y trocitos de sardina ahumada por encima. Es una combinación extraña pero de alguna manera funciona. A tope con eso. Terminamos esta primera ronda con la sartén. Muy gansa, la patata en dados, y como muy tierna. Variedad de setas, el pesto en un chorrito por encima, y el parmesano en virutas. Combinación realmente funky una vez mezclada. Todo okey, pero veréis que he sobrevolado los entrantes con aparente desdén ¿que está pasando? Pues que ahora viene cuando la matan.
Las hamburguesas.
Me cago en mi vida.

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Hay una página de la carta dedicada sólo a hamburguesas, muy mimadas, podéis elegir entre varios panes, varios tipos de carne, y los ingredientes tampoco son los clásicos. El camarero se acerca y nos dice que ayer tuvieron tralla y que sólo les quedan dos tipos de pan, el multisemillas y el de pasas. Tras echar un vistazo a la carta, pedimos dos americanas, una italiana y una mediterránea.
Preguntamos por el tamaño, y nos comentan que no son grandes pero son contundentes, porque el pan es de masa madre y es de los que cae haciendo pum. Pues vale, vamos a probar.
Llegan, bastante bien presentadas, con unas pataticas al lado, y una pintadita de salsa en el plato; una vez cerradas cuestan de morder por el tamaño. Bien, os diré algo, mi hamburguesa se folla por el culo sin piedad a cualquier hamburguesa gourmet de Cánovas, Ruzafa o el Carmen. Se la folla por el culo y luego le apaga un cigarro en el pecho y no la vuelve a llamar. Sabéis que yo no soy el fan definitivo de las hamburguesas “gourmet”, de hecho la más interesante que había probado hasta la fecha era la del Munn, pero esta, con su honrado y consecuente precio de 8,70€ (todas valen lo mismo) se pone ahora mismo para mí en cabeza de todas las hamburguesas ever.
La americana lleva lechugas, tomate, doble de queso cheddar, bacon y un crispi de cebolla crujiente. Las pedimos con carne de Black Angus U.S.A. (ou yea madafaka) y pan de semillas. La italiana lleva rúcula, mozarella frita con pesto, parmesano, gorgonzola y berenjena; y la Mediterránea, tomate, queso de cabra, champiñón y cebolla. Brutales. Mucho.
Se hizo ese tipo de silencio que se hace cuando estás comiendo y pasas de la gente que tienes en la mesa, que denota que algo está molando. Por cierto, tienen carne de buey del valle de Esla, si al probarlo notáis que por lo que sea el buey se ha salido del valle, y no es del mismo valle sino que es de les rodalíes, podéis reclamar.

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Finalmente de postre pedimos una tarta de queso y limón y ahí pinchamos un poco, porque era de pastelería, de las que llevas a casa de tu tía/suegra cuiando hay que llevar postre por compromiso. Digamos que una base como de cheesecake, con una lámina como de gelatina de limón por encima y unos hilos de nutella líquida en plan decorativo. La combinación nata-queso-limón-chocolate-frutos rojos es un poco demasiado complicada y le hicimos el vacío al postre que flipas, pero no importa porque cualquier cosa que hubiera venido tras la hamburguesa nos hubiera dado igual.
En resumen, id a comeros una puta hamburguesa ya. En un mundo donde te cobran 12 pavos por una hamburguesa con queso que no llena el pan (y no miro a nadie, Onion) se agradece que de vez en cuando salga un defensor de las cosas coherentes. 72,85€ entre 4, a 18,20.
A tope de Okey.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?