tallafocs

Xics, El Carabasser ha evolucionado, como el mono evolucionó a hombre, como Pikachu evolucionó a Raichu y como Miércoles Addams evolucionó a Mario Vaquerizo.
El dueño ha abierto El Carabasser 2 la venganza, en lo que antes era el Cronopio, y ahora se llama Tallafocs. El concepto es el mismo, pero más grande, y menos mal, porque no recuerdo la última vez que cené sentado en El Carabasser.
Barra con pintxos variables en la entrada y una carta, escueta pero acertada, por si te apetece pedir algo menos variable. Yo entré y me hice una caña, el tipo de la barra estaba serio de que te cagas, pero no serio en plan soy serio, sino más bien serio en plan…me ha dejado mi novia hoy o algo así.

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Cuando estuvimos todos sentados, hicimos una incursión guerrillera hacia los pintxos, para probar un poco de qué iba el tema. Pillamos unas tortillitas de patata con salsa de remolacha y tomate seco, un mini bocata como de cerdo desmechado, y tres focaccias con verdura, rúcula y queso azul, eso en el primer plato. Lo de las tortillas con algo encima es muy del Carabasser también, es un hit de la casa.
Segundo plato de pintxos, unas croquetas de rabo y ajetes y unos montaditos de bacalao con muselina por encima. Bien, correctos, sin cambiarme la vida pero funcionales.
Rematamos con unos cuenquitos de pisto con atún, tipo titaina y un guacamole con unos nachos clavaos. Los pintxos son del mismo estilo, varios se repiten, de hecho. Pero vamos, que no está mal, yo muchas veces he cenado de pintxos en El Carabasser y más a gusto que el Guerra, son guays.

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Pero yo soy más de carta, y de ahí pedimos el tartar de atún rojo (que son las nuevas bravas del siglo XXI, están en todas partes) unas croquetas mar y montaña, pollo y panceta. A propri nada nuevo pero todo con su aquel. La panceta era “Panceta crujiente marinada” y el pollo “Pollo miso a nuestro estilo”. La primera venía en tacos, tacos pancetosos y sabrosones, sobre una salsa muy particular, que la camarera nos dijo que era de miso blanco y sake. Altamente recomendable. El pollo en cambio, venía asado con piel, y también tenía un sabor particular que no supimos identificar. Secreto de la cocina, supongo.
Las croquetas me volaron la cabeza. Resulta que las de tierra eran como de pollo, pollo con hierbas o algo así, muy interesantes, pero las de mar eran de arroz negro con el centro de ajoaceite. Sabor bueno, textura buena e interesante..casi un golden okey por originalidad, pero tendrán que peleárselo más. Pedíoslas de todas formas.
El tartar era más común, o quizá que me lo he pedido mucho últimamente. Aguacate, atún, soja…lo único que este llevaba cilantro como para descarrilar un Talgo, pero se dejaba comer.

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De postre pedimos el mocaccino zurulliforme (que también está en El Carabasser) y un algo de chocolate que no recuerdo, y que pasó un poco sin pena ni gloria. Llevaba trocitos de cítrico y un crujiente por encima, pero ya os digo que nos lo comimos un poco por comer, y comer por comer es comer al cuadrado.
Al final, vinates y birras mediante, salimos a 96,20, ponle 97 y éramos 6, lo que nos lleva a unos cómodos 16 pavos y pico.

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Yo diría que bien, es exactamente igual que El Carabasser, pero con sitio. En vez de los chipirones tienen la panceta, la carta cambia, los pintxitos permanecen y el precio es bueno. Muy funcional para Benimaclet. Yo creo que es bastante okey, tampoco es una cosa que digas hosssstiasss, pero está bien.
Okey carabassero.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?