Spacca Napoli

Xics, el otro día sufrí un gastrogatillazo, o si lo preferís, una desilusión alimenticia aguda. ¿Sabéis cuando os hablan tan tan bien de una peli que luego la veis y parece que mola regular? A ver, que la peli está bien, pero dices…tampoco era para tanta hostia. Eso me pasó con Spacca Napoli. Gente en cuyo criterio me apoyo muchas veces me la había puesto como la pizzería definitiva, la segunda venida de cristo hecha calzone, hasta el infinito y más allá.

El caso es que se plantea la ocasión, y voy a cenar con una amiga (que también decía que estaba muy bien), a ver qué tal. El sitio es relativamente pequeño, y tienen el horno de leña muy a la vista. El futbol está puesto en una pantalla de fondo (partido del Nápoles, very autentic), y el camarero, con una camisa tan ajustada que compromete el correcto funcionamiento de los órganos, nos sienta en una mesa para dos.

El sitio huele bien, a pan y leña, y parece modernete, creo que han reformado hace poco. La carta es muy fea, los platos están escritos sobre fotos semitransparentes de comida y paisajes. No interfiere para nada en la calidad de la comida pero la hija de puta es más fea que una nevera por detrás. Amigos restauradores, los menús con fotos transparentes… mal, caca. La tipografía de puticlub tampoco ayuda.

Pedimos como entrante un plato combinado que llevaba mozzarella al horno, berenjena a la parmesana y unos champiñones, lo sirven todo en dos cazuelitas y con una bolsita de pan. Bueno nano, la mozzarella no sabía a nada. Nada siempre es toda la verdad, nada significa nada. Era el LM light de las mozzarellas, he probado chupitos de Bezoya con más cuerpo. Tras hacer un par de globos, le meto viaje a las berenjenas y a los champis. Correctos sin más.

Luego pedimos las pizzas, que se supone que son el caballo de batalla fuerte de este lugar. Efectivamente están bastante okey. La masa queda muy gruesa por los bordes y blandita por el centro. Se supone que es la más parecida a la napolitana original. Pedimos dos, una Sofía (Jamón serrano, rúcula y queso, sin tomate) y una Capricciosa (jamón york, salami, champiñón y aceitunas negras). La verdad es que muy bien. Digamos que mejor que las de pizzería argentina, pero igual que las de la Búfala, por ejemplo. Para mí estaría por ahí, un siete y medio-ocho. El tema es que tampoco son una locura, y después de todas las expectativas, me quedé morcillón. Ahora que recuerdo, se daban incluso un aire a las de Pizza Roma. Son un poco ese rollo.

Yo me pedí una copa de tinto que sirvieron helado de la nevera, más frío que el felpudo de un iglú.

No pedimos postres porque estábamos hasta arriba. Salimos a 33 pavetes entre dos, a 16 y medio.

Bueno, sin duda en el sitio saben lo que hacen a nivel pizza. Simplemente hay demasiados sitios que hacen cosas parecidas, y los entrantes son un poco ñeh. Por cierto, antes de irme vi como uno de los cocineros metía una pizza llena de PATATAS FRITAS en el horno, eso para mí es hard metal.

Okey moderado.

Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?