Sofoko Food

Sofoko Food, en la zona cero del Cabañal, en el downtown. Me está flipando el barrio, en serio, me mola que vaya tan para arriba. Está justo en la calle que lleva desde Ca la Mar hasta el Viento. Por cierto, el otro día estuve en el Viento y el dueño es…temperamental, digámoslo así. 
El sitio es muy chiquitín, hay que ir con reserva sobre todo los fines de semana, porque creo que tiene unas siete mesas. Nosotros sacrificamos una cabra a Cthulhu y conseguimos mesa, pero no es para ir a la aventura. 


Nada más entrar hacía más calor que follando bajo un plástico, así que me tuve que pedir una Turia. Creo que no tienen aire acondicionado. Bueno, a lo que voy. Sacan la carta y oye…todo parece apetecible. Tienen titaina y figatells (que son como el arroz tres delicias y el rollito primavera del Cabañal) pero luego tienen otras cositas que no son tan habituales. 
Mientras esperamos, el camarero deposita sexymente pan con ajoaceite y tomate en la mesa. Ajoaceite del que tu dentista agradece, todo bien. 
Lo primero fue una ensalada de tomate con capellanets y piparras. Encontrar un tomate bueno de verdad es más difícil que atar un pedo con un alambre. Creo que una de las hecatombes de la civilización occidental, son sin duda los tomates de Consum y Mercadona. Vaya puta mierda nano, duros, blanquecinos por dentro, son tomates infelices de matrix. Supongo que este venía directamente de alguna parada del mercado, porque estaba carnoso y dulcecito. Mercado del Cabañal es siempre  bien. Els capellanets estaban un poco más salados de lo que me hubiera molado, pero la piparra lo mitigaba. Sutil equilibrio, danza de sabores. Okey.
Figatells con emulsión de mostaza, fascinante combinación. Me molaron más que los de Ca la Mar, por encima llevan cebollita, y la salsa. Realmente el sabor a mostaza no es muy fuerte, creo que está cortada con mayonesa para rebajar, como la farlopa con el laxante. Muy bien de tamaño, y con ese puntito funky de sabor a hígado. 
En la carta hay un apartado de cocas, y uno de sofokines, que entiendo que deben ser como tostas o algo así. Pedimos la coca de longaniza y una de sardinas. La base es como una mezcla de borde de empanadilla y hojaldre, fina y un poco jodida de cortar. Lleva por encima allioli de cebollino, y la longaniza está como desmigada. Yo me hubiera comido un bocadillo gigante de eso ¿Longaniza con allioli? hasta que me de un colapso. Antes te cansas tú de verme comer que yo de pulirme bocatas. Estaba rico, pero es que no se puede fallar ahí, es win-win. 


¿Qué me cuentas de la coca de sardinas con toffee de bacon? Pues que no recuerdo el toffee de bacon. Supongo que sería bacon caramelizado con azúcar, el caso es que entre la sardina y los pimientos rojos y tal, había un amatoma de sabores muy fuertes y se me perdió. Me gustó más la otra.
Uno de los principales era pulpo plancha con aceite de ajo negro y cremoso de patata. El aceite de ajo negro queda muy bonito dicho, pero el sabor se nota poco. Básicamente es pulpo plancha sobre un puré de patata. A mí el pulpo, si es plancha, me gusta casi crujiente por fuera. Este, estaba muy bueno, pero poco planchado…pero oye…que Rossy de Palma tiene hijos, hay gustos para todo.
Otro, fueron los canelones de gamba con guacamole de alga. Son justo lo que prometen, un canelón, con un relleno de gamba y bechamel por encima. El alga le aporta un puntito salado marino al guacamole, vienen dos por ración. Me está molando esta tendencia de hacer movidas classic Cabañal, pero con una vuelta que te deje el culo torcido.
Rematamos con un lomo de dorada rebozado y con salsa tártara. No te esperes un fish and chips, el rebozado es muy crujiente. El rollo que yo le vi, es que el filete de pescado era medio finito, y el rebozado se comía un poco el sabor. También puede ser que yo sea un ansias y me lo comiera quemando. En todo caso, pescado rebozado con salsa tártara. Rico, aunque poco sorprendente.
El postre fue un pastel de zanahoria, con sopa de coco y helado de crema catalana. Me moló mucho, y yo soy poco de dulce. El bizcocho de zanahoria, si se hace bien, es una puta delicia blandita y melindrosa. Con el coco hay que ir con cuidado porque si te pasas te lo pierdes, como con el cilantro. En este caso todo estaba equilibradito y okey.  Cafés y tal, esto y lo otro…al final 80 pavos entre 4, en el límite del bien.

¿Que hacemos entonces? Pues darle un okey cabañalero, está claro. Este sitio os dará alguna alegría este verano, 

Goza de amplio aparcamiento.

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