Smoke & Roll

Xics, ya sé que es poco ortodoxo descubrir seguidos dos topes de okey, pero maldita sea, el universo se ha confabulado y ha querido que sea así, y además me vais a dar la razón que lo flipas. Me recomendaron por ahí, en uno de esos sótanos clandestinos foodies, el Smoke and Roll. La web todavía no chuta, pero en Tripadvisor lo ponían bastante guay, así que quedé con unos colegas para ver qué tal. Primer dato, en la puerta, vi tímidamente vinilado el logotipo del Burger & Beer, y al preguntarle más tarde a la camarera, me confirmó que efectivamente, es de los mismos dueños. Si habéis ido ya al Burger, este es más o menos del palo pero con otro tipo de comida. Ahora lo desarrollo.

El sitio por dentro es como una calle. Tiene su carretera por el suelo, sus adoquines decorativos, sus farolas y demás movidas pensadas para crear efecto street. Al entrar, tiene una barra bastante larga a la izquierda. Nos estamos tomando la clásica cerve de hacer tiempo, y la camarera nos pone unos wantones con mahonesa de aguacate para picar. Esa mierda es deliciosa, los wantones recuerdan un poco a una fusión entre un nacho y pan de gamba, y la mahonesa tiene una textura espesa, casi de hummus, con un puntito salado allá al fondo que nos voló la cabeza…y estamos hablando de lo que te ponen para picar. Primer vistazo a la carta. Se divide en entrantes, tacos, brochetas, principales y postres. Diría que pocos de esos platos te los puedes pedir en otra parte, hay mucho ingrediente que desconozco y me pica la curiosidad. Decidimos empezar con las almejas, almejas al wok con albahaca tailandesa. Bueno, cuando uno ya cree que lo ha visto todo en materia de almejas, siempre hay algo que te puede sorprender. Al probarlas nos damos cuenta de que nos miramos entre nosotros como si alguien llevara un pepino en el culo y tuviéramos que averiguarlo. Esas almejas están cojonudísimas, no creo que nadie de los presentes diferencie la albahaca normal de la tailandesa, pero el caldito tenía un sabor fuerte como…casi como un fondo de carne, como la salsa de los caracoles, no sé si me explico. Sube directamente al olimpo de los golden okey. Empezamos a rebañar la salsa con pan y a hacer cucharita con las cáscaras y el plato se quedó que no encontraban nada ni los del CSI.

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Luego pedimos el atún sambaizu sobre causa limeña. Creo que el sambaizu es una salsa parecida a la teriyaki, y el atún estaba solo marcado en la plancha. Venía sobre unas bolas de puré de patata con lima (causa limeña) que tenían una textura muy curiosa, era como un pelín gomoso, pero no de un modo desagradable. Nano, pues acojonantes también. Después decidimos permitirnos una sesión de tacos, para ver como se desenvolvían en ese tema, y bueno, también nos parecieron una barbaridad, pero he de decir que un poco overpriced. Los tacos por ahí suelen costar entre dos y tres pavetes y medio, y estos eran de cuatro y medio. Igual los ingredientes son más maravilla, pero son dos bocaos y casi cinco pavos.

Yo pedí el de codillo de cerdo guisado (con shitake, alcaparras y pepino), dos colegas se pidieron el de panceta (que viene sobre una hoja de lechuga, con salsa satay), y otro el de cerdo thai con burrata y pimiento. Imagino que solo de leerlo ya os estáis poniendo palotts, y lo entiendo, poque yo también. Estaban jugosos, con sabores muy ahumados y bien diferenciados, no puedo ponerles pegas más allá de lo del precio, pero me los pienso volver a pedir. De hecho, uno de esos tacos sedujo a mi amigo Fabio y me jodió la cuenta final, pero eso os lo comento después. Los tacos sí a la 24.

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Pedimos el patacón pisado con crema de alcachofa y ricotta. El patacón es plátano macho, lo pisan y lo fríen como para hacer la base de un taco, que queda crujiente, y encima le ponen la crema de alcachofa y las demás movidas. ¿Qué te voy a contar yo de un plato con alcachofa? ¿Te voy a hablar mal? Pues nano, para dentro sin miramiento ninguno. Trajeron dos y los del CSI seguían buscando pistas y allí no había ni adn. La camarera ve que lo estamos gozando como la Juanpe en una tienda de pelucas y nos deja las brochetas de cerdo castaña. Como acompañamiento nos pusieron dos bolas de causa limeña rebozadas. Este plato no lo recuerdo particular, fue un poco de los de rellenar el censo. Brochetitas, bien, con su aquel, pero es que veníamos de tan arriba que ya planeábamos solos. Finalmente decidimos rematar con una recomendación, el cerdo Pekín.

¿Y de qué va esto? Pues el cerdo pekín es un taco de cerdo, cortado como si fuera un tataki, con tres salsas y unos triangulitos de pan de pita con un cierto toque de lo que me pareció…¿mantequilla? no sé, no era un pan cualquiera. El caso es que tú tienes que hacerte el montadito con tu carne, tu combo de salsas y tu pan. Y nano, pues arriba otra vez. Está del puto carajo. Sí que es verdad que como éramos cuatro nos cundió relativamente poco, pero es que le dimos duro. 16,80 pavos, creo que lo más caro de la carta. Por cierto, los vinos en cambio bastante bien de precio, todo hay que decirlo.

Bueno, decidimos terminar con un postre, el sushi de chocolate con maracuyá. Y bueno, de sushi poco, pero otra sorpresa. Nos llega una bola roja como de árbol de navidad, sobre un nido de paja con una espuma blanca por encima, que al meter la cuchara se rompe con un sexy “crac” y deja salir todo el maracuyá. La parte de fuera es el chocolate, y lo de dentro, pues tiene ese punto un poco a melocotón que tiene el maracuyá…mmm…no sé, esto a mí no me triunfó demasiado pero los demás se lo terminaron rápido.

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En fin, la historia acaba con una cuenta de 80,80€ entre cuatro. ¿Por qué? pues normalmente cuando empezamos a comer, hacemos un cálculo rápido para que nos salga siempre a menos de 20, por aquello de las premisas y tal, pero en esta ocasión, y con el postre ya pedido, Fabio decidió que quería otro taco.

– ¿Estás seguro de lo que dices nano? Mira que se nos pasa de 20

– Tío, necesito ese taco de nuevo en mi vida

– Si tu madre y ese taco colgaran de un barranco y solo pudieras salvar a uno…¿A quién salvarías?

– Mi madre lo entendería mientras cae, lleva burrata y pimiento, maldita sea.

En fin, imaginemos que ese taco nunca existió, hubiéramos salido a 19,75€. Me pareció una barbaridad, un a tope de okey muy bruto y muy ahumado. Pasaos y a ver si os flipa tanto como a mí, rufianes.

Goza de amplio aparcamiento.

PD: Si 2016 ha sido el año de los tartares de atún, 2017 va a traer tacos, preparaos para ver tacos por todas las putas partes. Lo pronostico. Bendiciones y buenas noches.

¿Qué dices, nano?