Sesame

Carrer d’En Bou, 10

963 91 30 62

Chavalotes, el cenafuerismo no descansa ni en fiestas, y quería compartir con vosotros el último sitio que he descubierto este año. Ah, por cierto, breve spoiler: anoche intentamos ir a otro sitio en el que nos trolearon bastante con la reserva. No voy a contar nada de momento porque me lo reservo para la entrada, pero nos han dejado tirados tras aparcar en Cánovas dos veces. Aquí solemos regar nuestros campos con la sangre de nuestros enemigos y las lágrimas de sus mujeres, así que preparaos a sentir las espadas al rojo de nuestra venganza. Eso o no habrá propina.

Bien, Sesame.

Sesame es un sitio muy chulo, cerca del mercado de Tapinería. Ya hemos comentado en otras ocasiones que Tapinería es el mayor bluff de la historia de Valencia (junto al mercado de Campanar), y a nivel global solo me atrevería a compararlo con el LaserDisc o la edición de OT que presentó Pilar Rubio. Dentro está decorado con bolitas de luz de colores, pósters y lámparas y una mesa central sobre la que hay unas cucharas colgando. Me pareció muy acogedor y muy chachi.

1

La carta es un folio plastificado, pero los platos son poco comunes y tienen su touch. Nos pedimos, ojo, un roast beef al sichuan con vinagreta de setas, tomate seco y tomillo, y unas sardinas a la chermoula. Tócate los cojones, dos platos y dos ingredientes con nombre de Pokemon. El roast beef estaba bueno, pero algo seco. Sirven 6 lonchitas con el clásico parmesano, y la vinagreta por encima. La ración vale 7,50…igual un pavo y pico la lonchita es excesivo, pero va, tira. ¿Conocíais la chermoula? es un marinado de especias árabe muy clásico para los pescados. El plato consiste en dos sardinas abiertas fritas, con el saborcito ese raro étnico, y unos daditos de tomate con cebolla y ajete. Ya te digo, muy curioso, un sabor distinto. Se ve que tiran mucho por ahí, en plan Ceuta para abajo, porque el segundo round fueron unas mini pitas vegetales y un tajín de pollo.

2

Las mini pitas van rellenas de falafel (croqueta de garbanzos, para los no iniciados) calentito, hierbabuena, espinacas, remolacha y una salsa de yogur. Sabor de nuevo muy interesante. El tajín, también muy rico, viene con sus pasas, sus ciruelas y su comino y tal, pero resulta escaso, porque son dos musletes de pollo, pero de pollo de los que solo hacen parte de arriba en el gym. ¿Sabes cuando Ana Obregón hace el posado ese de mierda de todos los veranos y le ves las piernas y te da lástima? Pues es eso pero en pollo. Rematamos con un teriyaki de salmón, venía caramelizado por arriba, y sobre un montoncito de arroz con verduras al wok. Estaba bueno, pero lamentablemente se les pasó el punto y estaba demasiado hecho, casi seco. El toquecito del caramelizado por encima es muy guay, y el arroz funcionando, con su pimiento verde y su calabacín (uno de mis compañeros esa noche, el lisensiado Miranda, creyó percibir piparras en algún momento, pero se desdijo).

3

No pedimos postre, pero nos comentaron que eran caseros, y que tenían brownie, tarta de queso y tarta de manzana. El cuatro cuatro dos.Bueno, el sitio muy chulo, el camarero muy amable, la carta muy variadita, solo que algunas raciones, pelín cortas. Con sus vinetes y sus cervezas y sus cestitas de pan, fueron 55€, a 18,3.

Un okey bueno, tampoco pa’ tirar cohetes pero bien, holgadito.

Nos vemos en 2016, truhanes. Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?