Sambhu bar

C/ Cádiz 76

96 322 33 49

Bueno, antes que nada agradecerles a los organizadores de la Trinidad Alfonso que hayan tenido a bien pasar por debajo de mi balcón una maratón, a las nueve de la mañana de un domingo. Qué alegría que te despierte una batucada, qué gozo que un tío esté hablando casi dos horas ininterrumpidas por un micro como si fuera Quique Supermix puesto de speed.
Viva y bravo por Trinidad.
Estás mejor muerta.
A lo que voy. Cuando piensas que ya has ido a todos los sitios que existen por Ruzafa, te descuidas y aparece alguno nuevo, como un Starbucks en un centro comercial. Sambhu está justo enfrente del Miobio (crítica pendiente), al lado del Microteatre. Nos llamó la atención la pizarra con sugerencias de fuera, y que parecía muy chulo por dentro. Y efectivamente, cuando entras es bastante ganso, muy amplio, con azulejos de colores por el suelo, techo muy alto…muy bien, oye.
En el local sólo estaban una mujer que parecía la dueña y la cocinera. La que parece la dueña nos trae la carta y nos dice lo que no tienen y lo que tienen aparte. Pedimos unas birras, unos vinos, unos tomates aparentemente muy buenos y unas bravas.

1

Lo primero, sacan los tomates. Dos tomates partidos por la mitad, sin piel, con albahaca, aceite y sal por encima. Eso siempre es un acierto, a no ser que el tomate sea una de esas bolas de navidad rojas con sida a las que llaman “tomate” en Mercadona, en principio nada puede ir mal. Estaban okey.
Las bravas son caseras, cortadas a daditos, con algo que parece mayonesa con ajo, y pimentón por encima. No pican nada, están bien, porque la fritura y la patata son okey pero no son bravas. Están buenas pero descafeinadas, como una gogó legionaria de cristo.
De repente ¡zas! sacan los canelones-rollito de calabacín con hummus. Como veis en la foto, eran dos láminas de calabacín envolviendo una bolita de hummus del tamaño de una pelota de ping pong, con pipas por encima. Siete pavos. A tres pavos y medio el rollito. Es que es calabacín BIO, es que es ecológico.
Vale.
En ningún caso, y me refiero a toda la historia de la humanidad, ha sido lógico cobrar eso por un calabacín con hummus. Ni si quiera aunque sea el calabacín familiar, que tu padre te legó tosiendo en su lecho de muerte, podría valer eso. Ni aunque sea el hummus hecho con los garbanzos que brotaron de las ruinas de los putos muros de Jerusalén. Tengo la esperanza de que fuera un rollito solidario y la mitad de su precio vaya donado a Médicus Mundi o algo así, porque si no vaya tela nano. De sabor bien.

2

El timbal de berenjena es curioso, daditos de berenjena con carne picada y pimiento rojo. Se trata de una mezcla muy especiada, en la que predomina, atención, el eneldo. La sirven con unas rodajitas de pan y algo de queso por encima. Podría ser un plato del Kaña Makan.
Llega entonces el pollo jamaicano, que todos esperaréis por el chiste fácil que lleve rastas o maría por encima, pero no, lleva salsa de soja y pimiento. La verdad es que está supertierno y pica, que son dos cualidades que yo admiro en un pollo. La ración son un par de muslitos.
Bueno, ¿y con qué rematamos jugada? Pues con unas costillas con naranja y miel. Muy bien cocinadas, la carne se separaba muy fácil del hueso, muy tiernas. Eso sí, tal vez un poco demasiado dulces para mí. Lo de la miel con naranja es verdad, se notan las dos cosas al primer bocado.
De postre, una tarta de queso, una de almendra y otra de chocolate.

3

Normalmente este tipo de tartas planas suelen estár harinosas y más secas que un bocata de tomillo, pero en este caso estaban jugosonas, aunque no me cambiaron la vida. La de almendra sabía agradablemente a ralladura de limón.
Al final salimos a 120,70 entre 8, porque la mujer tuvo el detalle de cobrarnos la botella de vino en vez de las copas sueltas, porque salía mas barato, mis dieses para ella. A 15 pavetes, muy bien teniendo en cuenta la zona y el menú.
Es un sitio interesante, y se ve que están cambiando la carta. Yo sin duda volveré a investigar dentro de unos meses. De momento el okey lo tiene, un okey amplio con posible prórroga a okey salvaje de la pradera.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?