Rodamón (II)

Creo que el Rodamón se merece un poco más de justicia. Una de las movidas que conlleva escribir entradas semanales sobre sitios nuevos, es que no puedes chequear constantemente cómo evolucionan los antiguos. Tendría que ir a comer a 150 sitios por semana para ver si siguen molando, si ya no molan nada o si están cerrados. El caso es que el Rodamón fue una de las primeras entradas que subí, y fue un poco sosa porque íbamos dos, no pedimos mucho, no sé, estuvo a medio gas, fue un polvo morcillón.

El otro día tuve la ocasión de volver con unos colegas y ya pudimos hacer más daño, os comento un poquito. El sitio es fino, todo de madera, cristal, con un espacio gigante y techos altos. La pared del fondo es una cristalera llena de vinos, como para que sepas que puedes salir borracho pero sin perder la clase. La gracia del Rodamón, es que la carta tiene platos de muchos lugares del mundo, tienen cosicas asiáticas, mexicanas, árabes…como decía Tim Burton cuando le preguntaban si era más de tetas o de culos…¿Hay que elegir?

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Empezamos con un atún marinado con humus (de la zona Grecia-Persia, de Aristóteles a Avicena) y unas bravas de la terreta. Personalmente me hizo más gracia el humus. Las bravas, en general, se vienen descafeinando hace años, imagino que con la intención de llegar a más público, o de que se las puedan comer los nanos, o yo qué sé. El caso es que hace tiempo que no encuentro unas bravas que piquen. Estas en concreto llevan una espuma de ajoaceite que casi podría ser mayonesa y una salsita de tomate casera en el centro. Las patatas son gajos gigantes, y bueno, pues las coges y vas sucando. Bien, unas patatas sin mucho más. El humus tiene más rollazo, viene con trocitos de mango por encima, sésamo y el atún marinado, que son trozos marcados por fuera pero crudos por dentro, estilo tataki. Es una combinación muy interesante y fue mi plato favorito de la noche.

Luego contraste de jugosidades, el steak tartar y las kofte con tzatziki. El steak llega con una yemita de huevo por encima, de tal manera que cuando empiezas a mezclar, se queda untuoso y de puta madre. Pica lo justo, tiene un puntito dulce, es muy asequible para quien no haya probado nunca este tipo de platos, entra muy fácil, el She loves you de los Steak Tartar.  Las kofte en cambio, eran unas albóndigas de ternera que venían con la clásica salsa griega de yogur. Y nano, de sabor bien, pero estaban más secas que comerte un jersey a bocaos. La salsa ayudaba un poco, pero tampoco hubo un remonte espectacular. Llevan unos panecillos de pita abiertos y un cuenquito con una especie de pisto, para que te hagas el mix a tu gusto. Sobrevolemos.

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Sí que tuve una grata sorpresa con las briwat de espinacas y queso. Son como paquetitos triangulares de pasta brick, con espinacas, queso y pasas. Esta vez vienen acompañadas de una salsa de tomate seco, y oye, muy bien. Alguien sugirió que el queso podía ser de cabra y un gélido escalofrío recorrió mi espalda. Bueno, por lo menos puedo deciros que si lo es, no sabe a cabra.  Creo que no están fritos, si no hechos al horno. La parte de fuera está brillante, como si la hubieran pintado con huevo. No sé, estoy suponiendo. Muy mediterráneo todo.

Terminamos la faena con un brownie, por una parte clásico porque, nano, es un brownie, y por otra más meloso de lo normal. El helado de vainilla y los frutos secos picados también estaban. Lleva por encima una salsa de chocolate que lo hace especialmente melindroso. Bien, clasiquete. ¿Os imagináis ir a un sitio y que no tengan brownie o tarta de queso de postre? Buah, de Cuarto Milenio.

Como cosa particular, tienen los vinos separados por precios en la carta, incluso por copas, en plan…las copas de estos valen 2,50, las de estos 3 y las de estos 3,50. A mí, 3,50 una copa de vino me parece algo sobre lo que reflexionar, pero bueno, tal vez en otra ocasión. El caso es que con copas, dobles y demás, salimos a 74,40 entre 4, a 18,6€

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El sitio es chulo, la comida está bien, y es prácticamente imposible que no haya algo que te guste (por si alguna vez vais con gente de esta tiquismiquis a cenar). Estaba lleno a pesar de ser un día entre semana (creo que lunes o martes) y los camareros llevaban un poco de lío. Yo creo que es un okey particular, alto, pero que tal vez es tan grande que le falta un puntito de caserismo, como el que tienen L´Osteria o La Oveja. De todas formas es un buen sitio y oye, pasaos si tenéis un rato.

Goza de amplio aparcamiento…pero en fallas te comerás un ril.

¿Qué dices, nano?