Qué ganeta tinc

Plaza Xúquer, 4

961 13 51 70

Què Ganeta Tinc! Está en Xuquer, al lado de la Vitti, y como dato os aporto que en la entrada hay un folleto en el que salen los cocineros comprando en el mercado vestidos de cocineros. Muy a tope. Las paredes son como de piedra blanca con un gotelé salvaje y gigantesco, en plan Ibiza. La decoración en general está muy guapa, y salvando el biombo criminal con margaritas que hay en la entrada, el resto me moló bastante. La carta tampoco te creas tú que es muy innovadora, pero tiene sus cosicas. Tras echarle un primer vistazo, te das cuen de que son los platos de siempre hechos en fino.

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El camarero que nos tocó esa noche era un hombre con pinta de haberse pasado de rock en su juventud. Pedimos las bravas, la ensaladilla y los gambones al ajillo 2.0. Las bravas son tres cilindros de patata, con un agujero en el centro por el que va la salsa, entiendo que algún tipo de ajoaceite. También tienen un sabor destacable a pimiento, confitadas en vez de fritas y en general bastante buenas.
La ensaladilla tenía un point, llevaba zanahoria rallada, oliva negra protonizada y cebolla crujiente por encima. Está bien, es la clásica con la cara lavada.
Los gambones picaban, tenían una salsita por el fondo más densa que el aceite del ajillo normal, seguramente lleva alguna movida extra. Ah, y viene con unos brotes de esos con sabor a césped por encima.
La segunda parte decayó un poco, porque pedimos los buñuelos de bacalao y el pulpo a feira. Los buñuelos son básicamente aire, es como fumar LM light, no saben absolutamente a nada, sin arrepentimiento, sin emoción, muertos por dentro. Llevan una salsa verde por encima que es lo que le da un puntito salado, pero a todos nos parecieron fuleros. El rebozado es negro, porque llevará tinta, pero ni con esas.

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Y el pulpo fulero también. estaba cortado muy muy fino, sobre un puré de patata con pimentón, y cierto sabor lácteo, ya sea por la nata o la leche que le hayan echado. Flojetes ambos.
Luego acabamos con carnazas, una carrillera sobre puré de coliflor, y un steak tartar, que, ya es oficial, está muy de moda.
A mí la carrillera me pareció muy okey, la carne buena, el puré bueno y tenía pedruscos de sal gorda que daban mucha alegría. Además el tema de la coliflor no es tan común, y me recuerda a la clásica combinación de abuela, como la llongana con habas. Yo creo que ahí remontaron un poco.
El tiempo empezó a pasar más despacio, quedaba el steak y ahí no había marcha ninguna. A los diez minutos empezamos un duelo de mantener mirada con el camarero.
-Perdón ¿todo bien? ¿queréis algo más?
-Sí, el steak tartar que habíamos pedido.
Fracaso absoluutooooo, se habían olvidado.
Eso sí, el tipo fue de lo más amable y nos invitó a varias copas de vino por la espera. Mis dieses para él, mola que tengan ese tipo de detalles.

3

Al final, el aliño del steak estaba muy bien, llegó en dos cilindritos, con su pepinillo y sus movidas, incluido un huevete de codorniz encima, que al romperse lo dejaba melosón. La carne tal vez un pelín dura, pero eso ya hilando fino. No teníamos ya mucha hambre, pero pedimos el postre como deferencia a la gente que lee el blog, porque coño, no os vamos a dejar sin saber cómo se postrea por ahí, por esos mundos.
Brownie de chocolate blanco, bueno de sabor, pero parecía más un bizcocho o una coca que un brownie. Llevaba una bola de chocolate negro y un chorrete de salsa de chocolate por encima. Todo muy achocolatado. Luego pedimos el tiramisú, que sirven en una copa como de Martini, y que recuerda a una caca de Arale, porque el mascarpone de encima está puesto con sifón, es una espuma.
Al final 86,50 entre 5, a 17,3€
Bien, qué quieres que te diga. No estaba mal, tampoco nos cambió la vida. El sitio es agradable, la comida está bien, no es caro, tal vez molaría que se inventaran algunos platos con un poco más zrus, con un ayva.
Es un sitio okey, un okey clásico, pero okey al fin y al cabo.
Goza de amplio aparcamiento.

queganetatinc.es

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