Pica’p

Plaza Pintor Segrelles 7

960 642 867

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Semana pasada, suena mi teléfono rojo de gastro-emergencias. Mi amiga Sara ha descubierto un lugar por la finca roja digno de un chequeo. Miro al cielo y efectivamente, ahí esta la señal luminosa de la calavera sobre una nube, la Pacseñal. La zona de Jesús siempre es un reto, pero yo soy de los que aparcan en zona azul a las ocho menos veinte y no ponen el ticket, peligro es mi segundo apellido.
El sitio se llama Pica’p, y es un sitio como de tapitas bien, con decoración pseudocánovas con influencia ruzafesca. Hay vinilos con frases de agenda de COU, espejos, cuadritos, suelo como de azulejo vintage, esas cosas.
En la terraza tienen puesto césped fake, que siempre le da un toquecito acogedor y veraniego, aunque haga frío.
Bueno, la carta está escrita en un mantelito de papel. ¿Por qué las fotos están tan amarillas en esta ocasión? -os preguntaréis-. He fichado a un Minion de becario y su móvil las hacía así. Ha sido despedido. No volveremos a hablar de este tema nunca.

1

Pedimos el cuadrado de salmorejo, las brochetas de langostino y unas croquetuelas para empezar.
Lo del cuadrado llama la atención, ¿cómo cuadras algo líquido?¿qué osado chef ha roto las leyes de la física? Pues no es una gelatina, más bien es una textura parecida a la polenta, viene una rebanada de salmorejo, con su huevo duro y sus taquitos de jamón serrano por encima, muy sabrosones, por cierto. Aprobado.
Las croquetas son pequeñitas, boliformes, tamaño cojón, pedimos la de ciervo al vino tinto y la de espinacas y parmesano, ambas buenas pero tal vez demasiado suaves para mi gusto. Me he dado cuenta, a lo largo de estas experiencias que te da la vida, que las croquetas molan un poco más densas y generosas en tropezones, y en estas se equilibraba el sabor de la mezcla al de la bechamel. Suaves.

2

Las brochetas de langostino son muy parecidas a las del Mercat Bar, langostino rebozado y romescu para sucar. El langostino okey, vienen cinco, el romescu escaso, una pintadita en el plato.
Luego tienen unas mini hamburguesas con un “Must have” escrito junto a ellas en la carta. Son tres, una de foie con frutos secos, otra de pollo al curry y otra de buey con queso de cabra. Son realmente mini y no os van a cambiar la vida. Mucho mejor el resto de cosas de la carta. No es que estén mal, pero ¿y bien? El pan es una mini chapata y las patatas son paja planas, rollo Mc Cain de bolsa. Hay un lugar especial en el infierno para la gente que pone patatas de bolsa con las hamburguesas, junto a los que ponen nata de spray en las tartas, y los que meten la pipa amarga en la bolsa con las demás.
Bueno, finalmente pedimos el tiramisú casero (receta italiana, destacado por la carta) de postre. Abundante mascarpone denso, sabor fuerte a nata, toquecito de café allá al fondo, bien. Se puede pedir.
39,77 pavos entre dos, a 20. En el límite.

3

¿Qué sacamos en claro de este lugar? El ambiente es agradable, la carta tiene toquecitos originales que me quedé con ganas de probar, el crujiente de rabito de cerdo o la copa de sepia con crema de piquillo, por ejemplo. La zona en sí es un poco Mordor, pero creo que el sitio es merecedor de un okey si pasas por allí, aunque no para ir adrede. Ya volveré a probar más cosas
Goza de amplio aparcamiento.

www.picapbar.com

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