PEPITA PULGARCITA

C/ Caballeros 19

963 91 46 08

Pepita Pulgarcita, nano.
Fui con ganas de que me gustara pero por algún motivo me quedé medio frío, no sé…
Por una parte, imagino que el hecho de estar en la milla de oro guiri de Valencia condiciona la carta. Por otra parte, creo que las mini hamburguesas, el tartar de salmón, el tataki…empiezan a ser un poco el “Noche de fiesta” de los restaurantes del centro, muy visto, muy sobao.

1

Aun así, adelanto que no se cena mal, se cena común. De entrada los camareros pasaron un poco de nuestro culo, pero teniendo en cuenta que llegamos casi a las 23h de un martes, es comprensible, no lo tengamos en cuenta. Para empezar, pedimos un timbal de sepia, un pulpo y una ensalada. Por cierto, como dato positivo, te permiten pedir medias raciones de la mayoría de las cosas. Mola porque puedes probar más de todo.
El timbal de sepia viene en frío, es como una ensaladilla rusa, lleva patata, mayonesa y huevas naranjas por encima. Lo sirven con unas tostaditas cuadradas industriales para ir tirando. No me dijo nada. El pulpete en cambio me pareció cojonuten, con sus zonas churruscaditas y sobre un puré de patata la mar de funcional. Veo aproximarse por el horizonte un especial pulpo, porque me estoy aficionando velozmente. Ración correcta acorde con el precio.
La ensalada era de espinacas con bacon y parmesano, e iba cargadita de bacon. Estaba bien, simplona pero rica, también  es cierto que tenía hambre. Venía del gym, es que me he apuntado a una movida que se llama Paleotraining y que mola bastante, pero salgo siempre que me comería una estantería del Ikea con limón exprimido. La de cubos, la blanca.

2

Calamares con crudités. Pues bueno, unos calamarcetes con verduritas en crudo, entre las que predominaba claramente el pepino. No soy muy fan del pepino, ¿no os ha pasado eso que te pides una ensalada, y hay un pepino en la otra punta del plato, pero te sabe toda la puta ensalada a pepino? A mí me pasa aunque el pepino esté en la habitación de al lado. Bajo tierra. En un cofre. Plato prescindible.
El tartar de salmón no vale nada. Es de salmón ahumado, con aguacate y tal, pero con un sabor demasiado fuerte. No llega a ser el sabor a coño del pulpo del Vermúdez, pero digamos que va en la onda, digamos que suelen quedar para ir al cine. Además lo sirven en porción tipo tarta. Segundo tartar en la escala de decepciones justo detrás del que venía marinado en vodka insípido y aire de suspiros que probé en La Comisaría.
Luego probamos un par de mini hamburguesas de buey, que venían en unos panecillos abiertos, con mostaza, que tampoco me cambiaron la vida. Con rúcula y tal, pero ná.

3

De postre coulant, que sí estaba bueno, y en la textura que tiene que estar, líquido por el centro, que luego vas por ahí y te arrean unos mazacotes cuajados que no hay por dónde cogerlos. Bien por su coulant, punto a favor.
Ensalada, pulpo y coulant bien, tartar y calamares mal, timbal y hamburguesitas pasables.
¿Qué tal el precio? Pues 54,80 entre tres, a 18,20€. No es poco, pero con los vinos y tal, me parece justo y asequible, más teniendo en cuenta la zona en la que está, que te clavan 14 pavos por una jarra de agua de Valencia con Biofrutas y champín del Lidl y se quedan nuevos.

¿Qué dices, nano?