muez

¡Ey!, después del último sitio que me dejó bastante frío, he descubierto otro que es como muy sencillo y muy básico pero tiene rollazo. Sabéis que Joan Ribó ha hecho peatonal la última parte de la calle de la Lonja, donde se junta con Bolsería. A mí me parece guay, mola andar por allí, aunque una tía mía que es del PP piensa que cada pibote que pone Compromís está fraguado con promesas a satán y cada maceta regada con lágrimas de huérfano. El caso es que gracias a que esa parte ahora es peatonal, han podido poner terraza en Muez. El sitio es como muy ruzafesco, es una gastrolibrería al estilo Slaughterhouse, solo que esta antes era una ferretería (el rótulo se conserva) y por dentro parece una cueva o una casa a medio reformar. La carta no es muy amplia, son todo tapitas o cosas de bocado y medio, pero es muy barato y los platos no son los clásicos, así que puedes probar mucha mierda distinta.

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Pedimos tapitas y vinos, llega la primera: coca crujiente de sésamo con caballa, tomate, albahaca y ajo negro. Dos montaditos de caballa, con el tomate en dados por debajo. Sabe a albahaca y a ajo, pero creo que van en crema, o en algún tipo de salsa, cojonudos para acompañar una cervecita o un vino blanco. Luego paté de tofu, miso y umeboshi. El umeboshi es una ciruela japonesa que se ve que sabe entre ácido y amargo. Esta es una tapa que haría pepsicola el culo de cualquier vegano. Es tan vegana que si eres vegetariano digievolucionas a vegano pro, y si ya eres vegano, evolucionas a dueño de bar con sillas diferentes de Ruzafa. Realmente no le pillamos mucho el sabor, sabe a cremita entre salada y picante, con un puntito de queso Philadelphia.
Luego un lomito de sardina con mantequilla de berros y cebolleta. La sacan con una rebanada de pan tostado, y media cortada de mantequilla para que la untes y te hagas el montadito tú. Los berros tampoco se notan mucho, el cebollino o cebolleta o lo que sea sí que tiene un punto. La sardina es una ahumada standard.

2

Bueno, después seis albondiguitas de ternera, con salsa de yogur y menta. Un poco pequeñas, la verdad, y con cierto punto ácido. Mis albóndigas favoritas son las de La Greta, estas no están mal, pero no es la misma liga. Vienen con hojitas de estas que parece que ha habido una orgía de tréboles y algunos se han quedado durmiendo. El bocata de pollo sí ¿ves? El pollo estaba jugosón y muy bien cocinado, bañado en una salsita de mostaza y con brotes de algún tipo, de esos que saben a césped y parecen un esperma con la cabeza negra. Yo no soy muy fan de los brotes, pero en este caso he de reconocer que le daban un point. Además, fuimos un domingo y el pan estaba crujientito y okey. ¿Cómo se remata la jugada? Pues con una espuma de yogur con mermelada y crumble casera. Nos avisaron de que también tenían helado de chocolate (no casero, pero sí artesano) pero nos decantamos por eso. Espumita buena, crumble bueno, mermelada de algo con semillitas y de tonalidad amarilla, aparentemente kiwi.

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Nos bebimos unos vinos y unas cañas y nos quedamos muy bien. ¿A cuánto dices? Pues a 32,50 nano. En la cuenta pone 30 pero es que se olvidaron del postre. Todas las raciones cuestan entre tres y cinco euros, así de asequible es. Éramos dos y salimos a 16,25, me parece muy correcto. Es más, pienso que una terraza en una zona tan extremadamente guiri como es una peatonal entre la Lonja, el Carmen y el Mercado Central, podría haber caído en la tentación de bravas y sangría a 12 pavos, pero han cogido otro camino, el camino del bien. Los platos son baratos, la cocina es poco usual y el sitio mola. No se llevan el a tope de okey porque la carta es escasita y tampoco hubo ningún plato que me cambiara la vida, pero vaya, comimos muy a gusto.
Un buen okey peatonal para la gente del Muez.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?