Mimmo

Dr. Sanchis Bergón, 24

963 15 49 68

Pues el otro día habíamos quedado para ir a un sitio de Honduras, pero en Tripadvisor lo ponían tan de mierda que abortamos misión y decidimos buscar una alternativa. No hace mucho me habían hablado de otro, por la calle Turia, en el que supuestamente cultivaban y secaban sus propios tomates, un italiano que se llamaba Mimmo y que me tenía curioso.
Tiene una terraza potente, y la carta se basa un poco en productos importados, todo mozzarellas de búfala, y quesos DOC y jamones de Parma, de hecho hay un apartado en la carta sólo de quesos.
Tuvimos un momento de duda, en el que no sabíamos si pedir la caponata o las berenjenas a la parmesana, pero cuando estábamos en esas, la chica de la mesa de al lado se giró y dijo : -“Yo me pido siempre la caponata, está increíble”, así que le hicimos caso.
Luego llegaron dos parejas de amigos suyos, los primeros anunciaron que se casaban y los segundos que estaban embarazados, jodiéndoles por completo la exclusiva a los primeros. Haberos decidido antes, fans del matrimonio.

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Total, que pedimos la caponata, los buñuelos de bacalao y cuatro croquetas distintas. ¿Y qué es la caponata? preguntaréis.
Pues es como una especie de pisto con berenjena, aceitunas, almendras y menta, aparentemente sencillo, pero…me cago en mi vida ¡me pareció excelso!
Hacía tiempo que algo con unos ingredientes tan comunes no me sorprendía tanto. Tuve un shock tipo el del crítico malo de Ratatouille, cuando lo flipa con las verduras del final, perdón por el spoiler.
Los buñuelos también estaban bastante a tope, con la clásica fusión patata-bacalao de dentro, un rebozado buñueloso crujiente, y un paté de aceitunas negras en el que mi fino olfato de perrete de aeropuerto, creyó percibir notas de naranja. Las croquetas ya os digo que eran un mix, había una de quesos, una de sepia con ajetes tiernos, una de pollo y otra de dátiles y foie gras. Bien, croquetásticas, pero ganó la caponata por arrasada, en plan Hulk Hogan contra el chaval que hacía de Fidel en Aída, auténtica masacre.

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Otra cosa sorpresiva, fue que en la carta había dos tipos de pizzas, unas romanas y otras napolitanas, hechas con masa madre y con distintos tiempos de fermentación. Pedimos dos, una (de las romanas, creo) con espinacas, requesón y tomate natural, y la otra, con lomos de bonito, rúcula, aceitunas y mozzarella. Y nada, otra volada de cabeza. La de espinacas no es que estuviera mal, pero se produjo el efecto “rubio de cruz y raya”, que es cuando ninguno es malo, pero claro, el otro es descaradamente mejor y se propicia el ninguneo. También es conocido como “efecto el bajito de Pereza”. La pizza de atún era una salvajada, masa gruesa, jugosidad máxima y rápida escalada en mi ranking de pizzas valencianas tope de okey. Recordad que ya llevamos dos barbaridades.

3

De postre nos permitimos el brownie y el tiramisú de fresa. La mar de majos, aunque el tiramisú sabía muchísimo a nata, mucho mucho, seguramente si algún intolerante a la lactosa lo prueba se produzca un momento alien.
76,30€ entre 6, a 12,7. Absurdo.
Las pizzas llenan mucho y se puede comer muy muy bien por un precio que ofende a mis ancestros de puro bien. Tengo que otorgarle un apocalipsis de okey sin paliativos.
Goza de amplio aparcamiento.

http://mimmo-cantina.com/

¿Qué dices, nano?