Malmö

Nanos, hoy vengo a claudicar, hoy hinco rodilla y humillo cogote…la otra noche fui a Malmö. Cualquiera que viva en Valencia fuera de un bunker ha oído hablar de Copenhaguen, Malmö o Oslo. Son tres restaurantes del mismo dueño y la gracia es que los tres son vegetarianos. 
Normalmente yo tengo algunos prejuicios acerca de estos sitios, uno de ellos es que abusan del pan y los fritos, y otro es que pienso que les va a faltar animal. Si no vas a matar nada, por lo menos abofetea a un ciervo cerca para darle sabor, no sé…

El caso es que entramos en el sitio y la decoración es muy First dates. Madera y vinos en la pared Ruzafa style, parecido al Rodamón, ese flow. La carta es bastante amplia, y tiene cosicas que despiertan mi interés. Normalmente todos los vegetarianos tienen siempre un trampantojo gracioso, de estos tipo…chorizo vegetal o…muslo de pollo de soja. A mí me voló la cabeza la gamba al ajillo vegetariana. Consideré incluso la posibilidad de que la vegetariana fuera la gamba, y para satisfacer mi curiosidad, la pedimos.
También me llamaron la atención cosas como el polvo de aceitunas o el queso de anacardos, el sitio es cuanto menos imaginativo. Pero me estoy adelantando. Lo primero que miré son los vinos, y están caretes. El tinto más barato está sobre los 15, nosotros pedimos un blanco de 13. El caso es que traen unas olivas y empezamos a pedir. Lo primero un trío de patés (muy clásico, el 4-4-2 de todos los vegetarianos) y una ensalada que nos recomendó el camarero de quinoa y calabacín con romescu. El romescu bueno es un bien escaso, es como el Coltán. La ensalada lleva tres montañitas de quinoa (ingrediente muy sano y lo que tu quieras, pero harto insípido) y unos rollos de calabacín con el romescu por dentro. No intentéis llevaros el calabacín al plato porque la salsa se escurre, lo he vivido en mi carne.
Una vez lo mezclas todo, tiene su punto, la salsa tiene un fondo a pimiento rojo, o ñora. Además como le ponen mucha flor y mucha cosa el plato es muy visual. En cuanto a los patés, se supone que eran de remolacha, berenjena y pimiento rojo, pero yo, aquí donde me veis, creo que eran remolacha, garbanzo y calabaza. Bien, parte de la gracia del plato es que llevan tres tipos de pan diferentes, uno libanés muy fino, uno mas mollar y papadam indio del que cruje. Está bueno pero es más común, lo funky viene ahora. 
Alcachofas al carbón con salsa de habas, ajo negro y chutney de naranja. Si el simple nombre del plato no os pone palotes, está claro que no podemos ser amigos. Cinco alcachofas cortadas por la mitad, con su tallo, la salsa de habas por encima, y el chutney por debajo. El ajo negro no se lo pillé mucho. ¿Qué os voy a decir yo de unas alcachofas? Además, es la primera vez que me las como así. Las salsas estaban de puta madre. Todo bueno, todo bien, mucha alegría.


Es el turno de las gambas vegetales al ajillo con chives, salsa agridulce y brotes servidas sobre pan Bao. No sé como coño lo hacen, en serio. Visualmente es una puta gamba, la textura también es de puta gamba, y en cuanto al sabor, ahí trampean un poco y lo enmascaran con el sabor del ajillo y la guindilla, que es muy fuerte, pero nano, que si no lo sabes te la cuelan. Vienen sobre medio pan bao (del dulzón molloso) y llevan como un chili dulce…es como una rave de sabores, tienes ajo, dulce, picante, los brotes de por encima…oye, muy conseguido, muy bien. 
Terminamos el primer round con la masa crujiente con salsa de tomate asado a la albahaca y pimienta, cubierta de rúcula, trufa negra y sal de tapenade. Con la trufa hay que andarse con ojo, si te pasas puede que todo el plato te sepa a gas, pero en este caso era lo que le daba todo el rollazo. La base era como de pizza muy tostada, muy fina. El sabor de la albahaca y el tomate quedan un poco detrás del del la trufa, que es realmente potente, pero con gusto, y encima la rúcula va en mogollón. No es un plato fácil de comer, pero a nosotros nos flipó bastante. 

Pero ¿Y los postres? Los postres suelen ser donde los vegetarianos brillan, porque juegan en casa. Pedimos un semifrío de galleta maría con chocolate y algo con un nombre tan moñas como “sueño de verano”. Creo que la galleta María, junto con la Nocilla es una de las movidas que más aceite de palma llevan en el mundo, así que realmente durante la cena , el único animal que salió perjudicado fui yo. Pero bueno, el postre estaba guay, es una combinación muy winner, galletas con chocolate sabes que no puede fallar. La textura era muy guay, no terminaba de ser una crema, tampoco un helado, era una cosa por ahí perdida.

Pero mi postre favorito fue el sueño de verano: Sueño de verano, crema de almendras al Disaronno con mermelada de hinojo, gajos de naranja y pomelo y aceite de oliva..sin azúcar. Tócate los cojones. Al meter cuchara, notas que el fondo tiene como tropezones tiernos. Creo que eran trozos de nueces de macadamia como cocidas, pero no tostadas. Luego tenemos esta crema de almendra, y por encima trocitos de naranja y pomelo. Está realmente bueno, y no me negaréis que muy original.

Total, que pedimos la cuenta, y yo tenía el culo prieto porque me daba que nos habíamos pasado, pero mira nano, lo que es la vida…68,35 pavos. salimos a poco más de 17 porque éramos cuatro. Entonces, recapitulemos. Un local, en el que casi todos los platos me han parecido originales, todos riquísimos, me entra en el precio, y encima es vegetariano, que eso para mí es como salir a pelear con una mano atada…pues ¿qué me dices? Tope de okey. No puede ser de otra manera. Ahora entiendo que el tipo haya abierto tres, y que los fines de semana no se pueda ir sin reserva. 

Mi vegetariano favorito (pero sin fliparse).

Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?