Lila & Lola

Pues nada nano, esto que quieres salir por Ruzafa y como lo del carril bus de noche ya como que no, pues aparcamos por Antiguo Reino y echamos a andar. Yendo hacia allá, pasamos por delante de un sitio como muy nuevo que se llama Lila y Lola. “Oh, que novedoso y prometedor”- pensé yo mirando al interior.
Luego, al llegar a casa y googlearlo, descubro que no hay casi nada de información acerca del sitio, porque es bastante nuevo, solo constantes referencias a que el jefe de sale es como el GI JOE de los jefes de sala, que ha trabajado en sitios punteros y que es muy la polla. El sitio es muy acogedor, muy madera y azulejo, y la carta tiene un poco de todas partes, un poco de Thai, un poco de patrio, un poco de italiano…cocina trendy con platos pintados de colorines

.

Bueno, llegamos y el jefe de sala majo nos trae la carta. Nosotros que veníamos un poco bufas de echarnos unos vinos en un bar de al lado (el pinchito o algo así, no mola demasiado) pedimos una ensaladilla rusa, una pasta, dos carnes, albóndigas y unas verduras con movida china.
¿Por dónde empiezo? La ensaladilla.

¿Es mi imaginación o la ensaladilla se perfila como la nueva tapa reina del siglo XXI? Ahora en los sitios mas chic tienen ensaladillas (La Tasqueta, La terreta, Namúa, Anyora…largo etcétera), sitios en los que incluso ya no tienen bravas (tapa mucho más demodé). Esta estaba de putifa, tenía picos de pan para untar, y los ingredientes clásicos de tota la vida, nada así innovador en plan…chistorra. Mola, pero sobrevolemos.

Salteado de verduras de temporada con 5 especias chinas. Zanahoria, pimiento, brócoli y endivia o algún tipo de lechuga. El especiado es interesante, deja un puntito de anís al fondo, y también algo picante. Obviamente no sé de qué cinco especias se trata, primero porque son chinas y segundo porque no tengo ni puta idea, pero oye, es una buena opción para gente vegetariana, gente a dieta, gente que quiere cenar ligero o no sé…un ñu. También llevan una especie de panko por encima. A mí me gustaron.

De las albóndigas con curry os diré que llevan cilantrazo y que eso es lo que les da un poco el rollo thai. La ración es de 5, parecen caseras y el curry es bastante sucable. Cayeron veloces, no lloréis por ellas.

Ahora llegamos a un sí y dos noes. La pasta integral con boloñesa de ibérico no mola, a nosotros nos supo a pasta de comedor de colegio, y el tema del ibérico en la boloñesa no se apreciaba demasiado. Creo que hay que darle otra vuelta. Esa misma receta puede molar, no sé si le faltaba carne o si le sobraba otra cosa, pero no nos funcionó. No nos frustremos, Además tenía como un punto dulce en el fondo, como de ese que dejan la zanahoria o el boniato…you know. No siempre se gana, hemos venido a jugar. El pollo picantón con mojo rojo en cambio me pareció una delicia. Las patatas recordaban a las típicas panadera del pollo de la abuela, muy tiernas y melositas. El picantón muy rico también, cocción guapa.

Pero la vida es un tiovivo de emociones, y volvimos a caer en otro “no”, que es el abanico de ibérico. El rollo es que te sacan como un trozo de presa o secreto, cortado en abanico, con las mismas patatas del pollo. El camarero superguay nos indica que si está demasiado crudo nos lo puede pasar un poco más, pero claro, ¿qué pasa? que éramos 5 y había 6 trozos. Cuando cada uno habíamos mordido el nuestro, y habíamos comprobado que efectivamente, estaba crudo que te cagas, no valía la pena devolverlo a la cocina, porque estaba medio comido ya. Entiendo que el plato este se servirá tan crudo por algo, pero tampoco nos moló demasiado. 

Aún así, pegamos un remonte importante con el postre, y comprobamos que hay vida más allá del coulant y la tarta de queso. Pan con chocolate y aceite en un tarro. También lleva su punto suave de sal, y efectivamente es como el bocata de cuando eras pequeño. El fondo es de un chocolate de textura más espesa que una crema, pero menos que el cemento de hormigonera, con unos curruscos de pan tostado y aceitito por encima. Me pareció muy okey. 

Como dato os aporto que también pedimos una torrija que no caté y que un vaquerito de orujo vale 3,50. El precio total fue de 94,30, ponle 95, tampoco vamos a darnos de hostias por eso, entre 5. a 19 pavetes con vino Juan de Juanes. 

Mira, el sitio es agradable, el camarero es agradable, la cocina es variada sin ser original y de los platos nos gustaron casi todos. Yo creo que es un sitio al que se puede ir tranquilamente, con chati o con familia o como te apetezca, es un poco un sitio todoterreno. Además, se agradece poder comer en Antiguo Reino a un precio moderado.

Pasáos a ver qué tal. Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?