LAMIA’K

C/ Poeta Mas y Ros 35

666 87 58 45

¿Sabes esa esquina desgraciada que tienen todos los barrios donde abren un bar, y lo cierran, y luego una papelería, y la cierran, y luego un pollos a l´ast, y lo cierran y parece que nada funciona? En el Cedro había una así, en Poeta Mas y Ros hasta que hace cosa de un año abrieron Lamia’k. La primera vez que lo vimos, haciendo tiempo para entrar a algún concierto en el Wah Wah, nos llamó la atención la barra llena de pintxos curiosos (tenían una hamburguesa con pan azul, no te digo más), así que entramos, nos pedimos varios, y al pedir la carta nos dijeron que no tenían porque acababan de abrir y se estaban organizando. Okey. El camarero, que se parece a James Harden, nos dio buen roller.

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Desde entonces hemos repetido varias veces, en todas ellas nos han recomendado llamar antes porque se les habían acabado varias cosas.
Recuerdo que una vez, a principios de año fuimos y sí que tenían carta, pero con varias cosas marcadas que no les quedaban. Luego volvimos antes de verano, y no les quedaba casi nada porque iban a irse de vacaciones y a cambiar la carta. El tema está en que fuimos ayer y no tenían carta tampoco porque claro, acababan de volver y tenían que organizarse.
Nano, ¿aquí qué pasa? ¿es el mesías de las cartas? ¿no llega nunca la segunda venida?
El caso es que los pintxos están de puta madre, siempre son distintos, y siempre ves ahí un puntito de cocina guay. Ayer pedimos por ejemplo, uno de berenjena con tomate y ajoaceite, un hojaldre con chistorra, y unas mini hamburguesas de esas con su huevo de codorniz y tal.
Hicimos varios viajes a la barra para ir recargando, y después cayó una pita de pollo picante, y una quiché de setas y espárragos.
Tienen una tortilla de patatas bastante brutal, que es un must, y ayer tenían otra de roquefort con setas. De hecho creo que las tortillas son lo único que he visto repetido, alguna vez tienen un parmentier de patata y carne picada muy interesante, pero ayer no lo vi.

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Finalmente, unos solomillitos de cerdo rebozados en kikos, todo en formato montadito. Luego preguntamos por el postre.
-Sólo nos queda uno, flan de queso, los demás se han acabado.
-¿Y de qué tipo de queso es?
-Pfff…yo qué sé tío…del que le ponga la señora que lo hace…yo creo que queso crema, que sería lo normal.
Venga ya nano ¿pero esto qué es? ¿No sientes los colores? Véndemelo un poquito, no tengas el “se me ha acabado” siempre en la boca, créetelo más.
No pedimos postre, pero la cocinera salió al final con los chupitos de orujo más fríos que he probado en esta vida.
Al final 41.50 entre 4, a 10.40€, muy bien.

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Pero siempre van cortos, siempre les falta algo, como si Massiel se fuera a
una despedida de soltera y se llevara dos tercios de Mahou, es que
dices…te va a faltar, previsualiza esas mierdas. Tíos, pues yo creo que tienen que centrarse, porque el sitio está muy bien, se les ven maneras, hay una calidad implícita ahí, pero parece que no terminan de arrancar. Lo tienen normalmente lleno, ven que les funciona así y no acaban de currarse unos platos fijos, que lo que les llevaría a la gloria absoluta, a ser el Carabasser del Cedro.
Les doy el okey en barbecho y os animo a que vayáis y les pidáis la carta, es una de las mejores ofertas para cenar por la zona.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?