La Terreta

Xics, al loro. Han abierto un sitio nuevo por el Cedro, bastante ruzafesco. Hace cosa de un par de semanas, pasé por delante y estaba lleno, había como mucha luz, el espacio era muy grande. Intentamos cenar pero no había sitio, así que la semana siguiente, previa reserva, fuimos a probar. ¿Y cómo es? Pues por dentro tiene un poco todo lo que se lleva ahora, la madera, los azulejos, el reloj gigante al fondo…ya has estado en varios sitios con ese rollo.

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Nos sentamos fuera en la terraza, y nos traen la carta de comida y la de vinos. Primera cosa que me choca, mientras que todos los platos tienen precios muy asequibles (casi todo por debajo de 10€), los vinos son bastante más caros, en general todos por encima de 15 pavos. La carta está bastante bien construida, varios platos nos llamaron la atención. Lo primero que pedimos fue el steak tartar del chef Mohedano, porque nano, si le pones tu nombre a un plato, tienes que estar como muy orgulloso y seguro de la hostia. Tú los cocinas todos, pero tu nombre está en ESE. Bueno, normalmente los tartares son como una hamburguesita pequeña, o a veces los preparan extendiéndolos finos sobre el plato, pero en este caso no. Este es un buen ladrillaco de tartar, una cantidad considerable de carnaza en bloque, con unas tostaditas de pan y cebollino por encima. En serio, ahí hay una vaca muerta picada. El aliño está bastante conseguido, tiene ese punto entre cítrico y picante que a mí me pone bastante. ¿Qué mas probamos? La ensalada de pollo con curry rojo. Ración bastante abundante, en el fondo del plato hay zanahoria, pepino y verduritas crudas cortadas en juliana, por encima el pollo confitado con las lechugas, y rematando, un curry rojo y cilantro. Mola, porque es fresca, picante y tiene un mogollón de sabores. Se da un aire a la ensalada de pollo de La Tasqueta, pero esta es más thai. Y el cilantro no molesta.

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Un problema que le veo al sitio, es que desatienden mucho la terraza. Hay solo dos personas dentro, un chaval con brazaco que suele estar en la barra, y una chica que va a tope por las mesas. Como por dentro es bastante grande, y fuera solo hay tres mesas, nadie sale de vez en cuando a ver si quieres algo, y entre que te sacan la carta y puedes pedir, igual te has tomado una birra entera. Bueno, tendrán tiempo.

El canelón de pato con salsa de setas, justo lo que promete. Canelones rellenos de pato desmigadito (mi colega decía que seco, yo digo que guay) con una salsa de setitas por encima. Yo me lo tiro, me moló basante. ¿Pero fue ese el hit de la cena? ¿Estamos hablando del plato que te hará volver? No, nanno, porque ese es la coca de llongana con habas. En la carta tienen tres cocas, que yo creo que no son cocas propiamente dichas, son un poco más gruesas y con más molla. Pues ponen el pan, encima unas habitas salteadas con tomate, y una longaniza plancha arriba ¿Qué puede fallar ahi? Nada, nunca. Además vale 5 pavetes, lo que la catapulta directamente al golden okey. Bocata de obrero trasladado a fino plato de pizarra con cebollino. Acierto.

Luego el bluff fue la hamburguesa “El Padrino”. Cuando la vimos, pensábamos que habría algún guiño, tipo…no sé…algo italiano, unos spaghetti de los que hacía Clemenza, cualquier mierda. El caso es que solo se llama así porque a los cocineros les mola El Padrino. Bueno, el caso es que es una hamburguesa con mostaza, queso y el pan un poco tostadito, nada más. Está bien, pero le falta un poquito de punch.

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De postre, mi colega tenía antojo de brownie de chocolate 70%. Venía con frutos rojos, que siempre pegan en ácido y entre eso y el amargo del chocolate, confieso que no me convenció del todo. A mi colega le mola más el dulce que a Taylor Swift un rabo, y se lo reventó él solo. Pero bueno, el caso es que a pesar de las esperas entre platos, cenamos bastante bien. ¿Qué le faltaría para un tope de okey como una casa? Yo creo que alargar la carta de vinos, añadiendo una oferta un poco más asequible, más atención para la terraza, y darle rollete a la hamburguesa. Es un okey muy muy alto, que creo que como pasó con el Miso, acabará ascendiendo a tope de okey.

82 pavetes entre 5, a 16 y medio. Muy bien, hacedle caso al tío Pac y pasáos.

Goza de amplio aparcamiento.

 

¿Qué dices, nano?