La Pureta

– Tete mío, creo que deberíamos probar La Pureta – me dijo la Pérez en una ocasión.
Por movidas de la vida, ella está ahora preparándose un examen y no pudo venir, pero para poder decirle si valía la pena, decidí hacer una incursión previa.

La Pureta está en una zona bastante pija de Valencia, en Grabador Esteve, entre Plaza Cánovas y Sorní, donde no viven los mineros y el agua de las cisternas es Bezoya. Al entrar lo primero que ves es una pared. La entrada está en L, y una vez hecha la curva te adentras en un restaurante bastante guapo, con las paredes de ladrillo blanco rollo loft de New York, y una barra potente a la izquierda.

La carta de vinos es extensa, es casi una novela. Tiene vinos como para alicatar un cuarto de baño, y además tienes la opción de bebértelos en mesa o pillártelos para llevar, a distinto precio. Muy okey ese detalle.
Un primer vistazo a los platos ya te dice que es un sitio interesante. Veo cosas que se salen de lo común y me llaman la atención. ¿Tomate inyectado? ¿taco de cochinillo? esta movida me interesa. Decidimos pedir una croqueta, unas alcachofas, y más cosas que ahora os voy contando.
Las croquetas son “tía Concha” con miel de caña. Reconozco que si bien la miel tampoco me cambió la vida, las croquetas me sabían iguales a las que solía hacer una de mis abuelas. Tenían un toque a limón y un soplo de nuez moscada la mar de juguetón. Eran de pollo, y no tenían ese sabor a bechamel lactosa de mierda que te encuentras por ahí. Son unas croquetas de abuela, en este caso de tía. Molan bastante, arrancamos en quinta.

Luego llegaron las alcachofas. rebozadas, y con una salsa de yogur, lima y cilantro. Realmente lo que predomina en la salsa son el yogur y la lima, el cilantro es testimonial, por suerte. Llegan en un montoncito así como frititas, y con la salsa en un cuenco a parte. ¿Qué os voy a decir yo de unas alcachofas? Pues que acojonantes. Ya os he comentado muchas veces que yo viviría en Frozen solo para que hubieran alcachofas todo el año. ¿Al final Elsa era lesbiana? ¿Quedamos en que sí? Para mí lo es., y le molan las alcachofas, Elsa mola.

Tomate inyectado con albahaca y aceitunas. Pues eso, coges un tomate valenciano gigante, bien ganso, lo pelas, y con una jeringa le haces un requiem por un sueño con algo tipo tapenade. De esa manera al cortar y comer, te vas encontrando todo el sabor de la aceituna y la albahaca. Es un plato funcional, interesante en su sencillez, porque a pesar de ser una combinación que ya conoces, tiene una vuelta más. Vale, te lo compro.

A partir de aquí empezamos a fluir, y os traigo un descubrimiento, los putos tallarines de sepia con salsa de naranja, soja y jengibre. Al igual que el morro con angula del Anyora, o los ravioli de rabo de toro de La Tasqueta, este es el plato que tenéis que pedir aquí, sin ninguna duda. Llegan en un plato transparente con un gurruñito de rúcula encima, como si la cosa no fuera con ellos, inocentes como el demogorgon de pequeño. El caso es que en el primer bocado notas que la sepia tiene una textura más áspera de lo que esperas, y enseguida llega un picor potente de chiles troceados. A mí me pareció la hostia, la salsa que queda en el fondo tiene un puntito dulce también que la da todo el rock and roll. Golden okey para esta sepia.
Ah, y por cierto, tal era la sucabilidad de la salsa que pedimos pan, y nos trajeron unos trocitos calentitos y crujientes de pan de tomate. A todos nos gustaron, pero mi colega Toni casi se come la bandeja y la mano del camarero. El pan mola.

Para acabar el primer round, presa ibérica con calabaza asada y aceite de romero. Este plato nos dio un poco más igual, porque si bien la carne era buena, la calabaza era un taquito puesto a un lado del plato sin demasiado rollo. También tenía unos pimientos del padrón, así que perfectamente podía haber sido presa ibérica con pimientos. En fin, estaba rico pero era poco juguetón.

Pero cuidador, llegan los postres, y aquí nuestras mentes fueron violadas. Flan de tres quesos, nos llega un flan así como en porción rectangular, mi colega lo prueba y se le ponen los ojos como a Fernando Trueba.
– Maldita sea…sabe REALMENTE a queso.
Normalmente las cheesecakes y ese tipo de postres llevan un queso crema que no aporta sabor a quesazo, pero este ioputa de flan tenía un sabor muy fuerte. De hecho, con unas almendras casi podía haber sido un entrante salado. Es muy intenso, es un postre para gente osada, de la que aparca en la ORA a menos veinte y no pone ticket.  También pedimos una trilogía de chocolate, que bueno, son tres texturas de chocolate, un brownie, un helado y otra que no recuerdo, porque estábamos flasheados con el tema del queso, pero que vamos, que muy bueno también. 
Durante la cena, nos empujamos unas cañas y una botella de Vividor, porque el nombre es un clásico de la peña que frecuentábamos Xúquer en los dosmiles.

Salimos a 87,40 entre 5, que son 17,5. 

¿Qué le falta? Bueno, tengamos en cuenta que este blog se basa en cenar por menos de 20 pavos. Nosotros éramos 5 y salimos bien, pero creo que siendo menos nos habría salido más caro. Si cada plato valiera pavo y medio menos sería un espectáculo de lugar, pero claro, si en San Sebastián no lloviera sería Montecarlo, y si Megan Fox fuera la panadera de mi barrio, pues no sería Megan Fox. Está muy bien en general. 

Un okey grandote para este lugar, y os animo a ir y probar los tallarines.

Goza de amplio aparcamiento.

0 Comentarios

  • Jorge

    Hola!

    Llevo ya un tiempo leyendo tu blog y me gusta, me entero de sitios que no conozco de Valencia y encima me río un huevo con tu forma de comentar cada velada.

    Sólo te escribo para darte ánimos a seguir publicando entradas, que veo que le gente va un poco de estirada y les cuesta escribir!

    Este de La Pureta me lo apunto, me ha molado bastante! Y como goza de amplio aparcamiento, ya ni me lo pienso… ;.)

¿Qué dices, nano?