La Línea de Bachiller

C/ Bachiller 22

961 47 89 38

Llegamos a la Línea de Bachiller un poco de rebote. Íbamos a otro sitio por Cánovas y lo encontramos cerrado, así que tuvimos que improvisar. Yo recordaba que en verano fui un domingo a comer con un amigo, a mediodía, en plan menú, y que estaba todo muy bien y el precio era correcto. Antes era La Fondué de Bachiller, lugar en el que mi amigo Jose solía pedir matrimonio a sus chatis. Pero no había matrimonios, coincidió que esa noche solo estábamos nosotros y una mesa de menopáusicas fans de Il Divo que se reían como el público de Juan y Medio. El sitio quiere tener algo como de colegio, las cartas están en papel cuadriculado, las sillas son como de pupitre antiguo, rollete escuela vintage, parece agradable.
El caso es que pedimos la clásica ensalada de tomate y ventresca, unas croquets y una ensaladilla rusa para ir aterrizando.

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La ensalada no tenía mucho flow, tomate sin pelar, muy frío (como escarchado por dentro) y ventresca. Llevaba unas aceitunas arbequinas por encima, y una vinagreta clásica aceite-vinagre. Nada. La sobrevolamos.
La ensaladilla rusa tenía menos gracia que celebrar la comunión en un Norauto. Los ingredientes no se distinguían, tenía un punto ácido al fondo y a la vista era una pasta amarilla bastante poco apetecible. Que ojo, no es que tenga nada contra las ensaladillas amarillas, igual la mayonesa lleva más yema o le han puesto curry o alguna mierda así, pero que no tenía nada de interesante. Igual llevaba patata, atún y las lágrimas de un triste Álex Ubago. Prescindible.
El tema croqueta…bueno, yo probé las de jamón ibérico, y he de decir que tanto de sabor como de precio, estaban muy bien (aunque frías por el centro). El camarero nos comentó en un par de ocasiones la fama que le habían dado esas croquetas y lo lleno que suelen tener el local; igual por eso ya me generó cierta reticencia, y cierta sensación de que ni una ni otra eran del todo ciertas. Pero bueno, a lo que voy, las croquetas estaban muy buenas. Bien por esas croquetas, hay que probarlas. No son las de la Tasqueta ni las del Cuco pero juegan en esa liga.
Y como no solo de tapas de toda la vida vive el hombre, pedimos unas carrilleras con puré, y unas brochetas de pollo. Las brochetas estaban marinadas, clásicos trozos de pollo que habían pasado un tiempo sumergidos en algún líquido secreto. También estaban buenas, realmente no acertamos cuál era su rollo, tal vez algo de soja, alguna especia… Al lado traía un poco de salsa de chili dulce de esa que empieza a ser clásica, la que ponen en todas partes con el pollo. Se nos está yendo las manos con el chili dulce, luego no vengáis a llorar.

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¿Qué te comento de las carrilleras, nano? Pues nada, que bien, con un saborcete ahumado bastante potente, su puré por abajo que creo que era patata, pero con nabo o algo así, y unos brotecitos por encima.
Por redondear, nos pedimos el brownie (tíiiipico) y se quedó la mitad en el plato. ¿Por qué los restaurantes de Valencia no invierten en I+D en los postres? ¿Es por la fuga de cerebros? ¿Ciudadanos tiene propuesta para esto? Brownie, tarta de queso y tarta de zanahoria empiezan a ser un poco gol de Señor.
Bueno, unos 54 pavos entre tres (es que no hice foto a la cuenta, a los superhéroes también se nos va la olla). A 18€, un poco demasiado.
El sitio es agradable, la cocina no es mala, pero creo que le falta un puntito de algo. Es como esta gente que cae mal de entrada, y no sabes porqué, y te sientes horrible porque no te han hecho nada pero les quieres lejos…un poco eso.
Nada de okey.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?