La Greta (Revisited)

Sigo con el “A tope de okey tour 16-17”. La otra noche le pegué un repaso a La Greta, otro de mis favoritos, de aquellos que comenté al principio cuando esto era un Tumblr (¿os acordáis? todo aquello era huerta). El sitio por dentro sigue siendo bastante chulo, yo diría que personal, por lo menos no tiene macetitas de plástico de Ikea, ni palés, ni tipografía de Mr. Wonderful por ninguna parte. Siempre he sido bastante fan del cuadro hecho de pelo que hay en una de las paredes y de las cartas en fundas de vinilo antiguas. También hay unas lámparas-rama que llaman bastante la atención. Una gran parte de la carta es vegetariana, pero tienen las albóndigas más acojonantes del hemisferio norte,  de hecho, voy a añadirlas a la lista de los golden okey ahora mismo, en directo.
¿Qué cenamos en esta segunda visita? Pues las bravas con sojanesa, el hummus de calabaza, calamares en su tinta y unas carrilladas porque albóndigas no tenían, habían roto stock.

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La sojanesa debe ser, hasta donde me alcanza el entendimiento, mayonesa de soja. Digamos basta al consumo de mayonesas en cautividad, consumamos mayonesas libres. Es cierto que las crían para eso y que menuda vida se pegan hasta que te las comes, pero ahora hay otras opciones. Además llevan una sasita de tomate y pimentón la mar de rica, y otra que es la que intenta picar un poco más, pero que pica para todos los públicos. Bien.
El hummus de calabaza es, obviamente dulzón. En un mundo hiper saturado de hummus y tartares de atún, una pequeña nota de color se agradece. También ponen chips de yuca por encima para potenciar la sucabilidad del temario, y los nachos son particulares, no son de bolsa, o sí pero les hacen un algo. A mí me dió la impresión de que eran tortitas de maíz como al horno o algo así, porque no crujían. Me molaron bastante. Semillitas de sésamo, una reducción de algo dulce…detallitos.
En este punto os comento lo de los chipirones. El chipirón en si tampoco era una locura, pero tiene el añadido de ir en su tinta, y el ser humano que no haya comido chipirones y luego le haya enseñado al que tiene enfrente todos los dientes negros, no merece vivir. La salsita tiene un punto picante interesante y distinto. Al lado le ponen como un pegotito de ajoaceite (o sojaceite) para que se genere una crema gris muy sabrosa pero poco apetecible a la vista.
Joder, como añoro las albóndigas.

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Las carrilleras iban con unas patatas fritas cuadradas que cumplían su cometido. La salsa era de esas espesitas que luego te pegan los labios de arriba, y creo recordar que la ración era bastante correcta (aunque lo más caro, 12 pavos). También recomiendo unas croquetitas de cordero que me pedí la otra vez, y que hacen parecidas en Leipzig.
Oye nano, el sitio está bien, y le tengo cariño porque llevo mucho tiempo yendo. Se come distinto, se come baratete y siempre salgo contento, mantiene un tope de okey.
50 pavos entre tres, no llega a 17 por barba con botella de vino y 4 dobles. Para saber qué mas puedes cenar allí, chequea la primera entrada.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?