La Gazzana

La otra noche, un guerrero de lo oscuro con el que trabajo, me propuso ir a cenar a un sitio de estos que solo conoces si eres del barrio. La Gazzana está al final de Alfahuir, justo donde giras la esquina para ir a la horchatería Sariers.
Vamos caminando así, tranquilamente de verano, y lo primero que me llama la atención es que el sitio tiene una terracita muy agradable. Cada mesa tiene una botella con luces dentro, y está todo rodeado por bombillitas y macetas de restaurante de comedia romántica americana. ¿Qué se cena? Pues podría decirse que tiene un rollo italiano, pero no. Por una parte tiene mogollón de fiambres y quesos italianos (y hasta uno de los dueños creo que es de allí) pero por otra, tienen croquetas, hummus y guacamole con totopos. Yo diría que es como Port Aventura, pero en gastro. Y con Italia en vez de China. Y sin ser una mierda.
Bien, pedimos solo 4 cosas pero intensas; el hummus de habas, unas berenjenas a la parmesana, una piadina de porchetta y la Gazzana.

1

¿Qué es la Gazzana? ¿Qué plato puede ser tan representativo para darle nombre a este idílico local?
Pues la Gazzana hay que pedirla por encargo, llamando antes, y cómo describirla…
La Gazzana es como si cogieras a tu dieta y empezaras a abofetearla, y le hicieras un fist fucking, y entonces le preguntaras quién es su papi, y luego te tiraras a su madre (que es nutricionista) y le hicieras ver el vídeo. Coge una hogaza de pan de pueblo, vacíala, llenala de cebolla, quesos y cosas lácteas y deliciosas y métela al horno. Cuando todo esté fundido, sácalo, y cómetelo sucando trozos del propio pan. Mínimo para dos o tres personas y un puma.
Bueno, la piadina era más clásica. Estamos hablando de dos tortitas de pan (rollo las de las fajitas) que embocadillan queso y porchetta. Creo que lo hemos hablado alguna vez, la porchetta es esa receta italiana en la que metes un cerdo deshuesado entero al horno durante un huevo de tiempo, aderezado con un montón de hierbas. Estaba rico, estaba jugosón, lo compro.

2

¿El hummus qué tal? El hummus bien. Habitas baby trituradas, con pimentón y crujiente de jamón por encima. Lo sirven en un tarrito de estos de cerrar al vacío y con tostitas de pan al lado. Recuerdo que hacían una cosa parecida en el IO hace tiempo, pero allí lo decoraban en plan carnavales de Tenerife, como todos los platos. También okey.
Las berenjenas pegaban un pelín en ácido, por el tomate. Llevaban su queso, su gratinado y su todo, y aunque no recuerdo la albahaca, se notaban caseras.
Bien, después del tema del pan relleno, en general estábamos bastante hinchados y sobraditos de hidratos, pero esto que estás a gusto y dices…coño, venga un postre para acabarnos el vino.
Mi colega le hizo un gesto al camarero que yo interpreté como “sácame la mandanga esa que tú sabes”, y al instante el tipo apareció con una sbriciolata y una cheesecake de puto-chocolate blanco-nano.
La sbriciolata apenas la probé, lo otro es una barbaridad de los dioses con tropezones de frutos rojos. Estamos hablando de la liga de la tarta de la oveja negra. No mejor, porque no hay nada mejor, dejaría que varios huérfanos se quedaran sin navidad si esa tarta dependiera de ello, pero hablamos de algo serio. Una crema sutil de queso y chocolate blanco sobre una base mantequillosa de galleta. ¿Qué mejor manera de condenar tu ya revennntada aorta, que un chute de dulzor? Pacomertelorts approves.

3

Al final con varios dobles y varias copas de vino, salimos a 58, que siendo 4 equivale a 14,5€ misereibols.
Este sitio está en un lugar que no es Benimaclet del todo, pero pilla cerca si vas al Arena, o a defecar en el buzón de cualquiera de las franquicias que están por Alfahuir, tipo good Burger.
Le damos un Okey.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?