La FABrica

C/ Cristo del Grao 14 ( bajo izda.)

960 64 28 43

La FABrica (así, con la fab en grande) es un local bastante nuevo que han abierto justo al lado de La Peseta, puerta con puerta. Al otro lado está la Hermandad de la Sagrada Flagelación de Cristo (o algo así), y cuando estás entre la Peseta y peña a la que le molan las flagelaciones, el nivel está ahí arriba.
La decoración está guapísima, muy cuidada en los detalles, desde el baño hasta las indicaciones del suelo, todo pensado para darle un rollo industrial al lugar. Incluso las cartas tienen forma de fábrica.

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Para empezar pedimos una ensalada de anchoas y naranja, unos huevos fritos con migas y unos crujientes de bacalao con pisto. Bueno, pues lo primero llegan las migas en un plato blanco. Fin. Migas abajo, huevo arriba, una presentación más triste que el final de Leyendas de pasión. ¿cómo es posible? Si con cualquier mierda que le metas ya coge gracia. No sé…unas hojitas de verde, un chorrito de algo…dale flow, no me lo dejes así. De sabor muy bien, la yema cuajada. Traen la ensalada. Mezclum de bolsa, anchoas, tomate cherry, gajos de naranja y unos cubitos de esos de monodosis de aceite de los de comida de avión, para aliñarla. Empiezan las miradas furtivas entre los comensales ¿Hemos venido en mal día? ¿Esto es así siempre? La ensalada normal, la combinación naranja-anchoa curiosa, un poco de esas que no sabes si no te gustan o no eres lo bastante cosmopolita. La naturaleza a modo de aviso, ha puesto distancia entre estas cosas. Se llevó a las anchoas al fondo del puto mar para que a nadie se le ocurriera mezclarlas con naranja, pero el hombre una vez más se siente dueño de la creación y apuesta por esto y por las pizzas con piña. Así nos va.

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Los crujientes de bacalao, bien. Son trocitos tipo nugget, con un poquito de pisto al lado para mojar. Nada que objetar, de hecho, para mí, lo mejor de la comida.
Segundo round, alitas de pollo con verduras y puntilas con pimientos de padrón. Mismo efecto que las migas, las puntillas llegan a un lado del plato, los pimientos a otro. Tristura. A nivel de sabor y tal, pues bastante normal, las que te hacen en cualquier bar. Con las alitas perdimos finalmente la esperanza. Plato blanco, alitas en formación, fritas en freidora y un montoncito de verduras a la plancha con algunas patatas. Nano, va…métele una salsa o algo, pilla un plato gracioso, hostias, no desperdicies un sitio así. ¿Sabes cuando la última alita se queda bambando por el plato y nadie la coge, pero porque NADIE la quiere realmente? La sensación constante era que el sitio molaba mucho pero la comida no estaba a la altura. Platos muy poco originales, y con presentaciones muy plof. Es como si conoces a Megan Fox y luego cuando habla dice “picsa”, “asín” y “espoti five”, o como si hablara normal pero tuviera rabo.

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Los postres no vienen en carta porque son caseros y variables. Pedimos una mousse de chocolate, nada que destacar.
53,40 pavetes entre cuatro, a 13,35€
No puedo decir que la comida esté mala, porque no es así, pero todos salimos con la sensación de que a este sitio le falta un ayva en los platos. Precio okey, decoración okey, pero conjunto no okey, de hecho creo que o le dan una vuelta a la carta o tienen menos futuro que Abecito de aspirante a Ángel del infierno.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?