La Carxofa

¿Volverá la Plaza Xuquer a convertirse en una zona guay a nivel restauración? Lo que es seguro es que un sábado por la noche cuesta encontrar sitio libre para cenar, y antes te metes el coche por el culo que aparcas, y eso que tampoco hay muchísimos bares por la zona.
El caso es que de las cenizas de lo que fue el mítico Lobo López, ha renacido La Carxofa, y se ha ido puliendo los últimos meses para convertirse en un sitio la mar de okey. Empezó siendo un bar de pintxos en el que solo tenían cosas en la barra, y ahora tienen su cartita y su especialidad, por supuesto, de alcachofas.

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Ya he comentado en alguna ocasión que a mí las alcachofas me llevan a la perdición, cada vez que veo un plato con alcachofas en una carta, suena en mi cabeza música de porno setentero. Aquí tienen por lo menos cuatro, así que está claro, alguien va a carxofear muy duro esta noche. Lo primero, nos acercamos a la barra a elegir algún pinchito , y el elegido fue un trozaco de tortilla de patata con calabacín, berenjena y carne picada, ¿cómo te quedas? Nunca había probado la tortilla con carne picada y ahora no la quiero con nada más. Es como cuando inventaron el mocho…¿a nadie se le había ocurrido esto antes? Pero ponle un palo nano, y no te agachas.
Bueno, antes de empezar con la rave de alcachofas, Nacho nos trae un paté de alcachofa con anchoa, como previa. Llega con unas tostaditas de pan, entra facile, se nota que la base es Philadelphia, y a mí empiezan a abrírseme los chacras.
Pedimos unas alcachofas con jamón y huevos de codorniz, unas salteadas que estaban fuera de carta, y unas con huevos y patatas. La particularidad de las salteadas era que lo estaban en un aceite que por lo visto es de los más bestias de Jaén, uno de esos verdes y espeso que sabe a oliva a topor. Así que llega esa cazuelita de barro, llena de alcachofitas, con su sal por encima, susurrando mi nombre sexymente, y en pocos segundos las enviamos al Valhalla de las alcachofas.

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Después llegan los corazones de alcachofa confitados, con su huevo de codorniz en el centro y jamoncete por encima. Vienen cuatro. Quedan arrasadas, como la cara original de Meg Ryan.
Para acabar, dos huevetes fritos sobre patatas (con piel, punto que a mí siempre me mola) con unas alcachofas y jamón. Por cierto, el jamón muy okey también. Habréis notado llegados a este punto que lo mío con las alcachofas es como lo de Tim Burton con Johnny Depp, no es amor, es obsesión.
De postre, nos permitimos una tarta de zanahoria, y una de chocolate con kikos. Nos las sirvieron con amor, con unas fresitas cortadas y unos lacasitos, que daban mucha alegría. Muy majos los de La Carxofa. La de zanaroria estaba como sucadita en almibar, húmeda y dulzona, y la parte de arriba con un puntito ácido. Lo de los kikos lo pedimos un poco por la curiosidad, no sé si me imaginaba unos Mister Corn barbacoa o alguna movida así, pero no. Son solo unos crujientitos por arriba. Muy okey.

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Bueno nano, pues la tortilla, el paté, los tres platos de alcachofas y los dos postres…37 pavos entre tres, no llega a trece irrisorios euros. Voy a volver por dos motivos, uno para ver qué hacen cuando no sea época de alcachofa…¿basarán la carta en algo tipo calabacín? ¿cambiarán concepto? Tengo curiosidad. El segundo, obviamente para ponerme hasta el ojete.
Okey alcachofantástico para La Carxofa.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?