La Bodeguilla Del Gato

Calle de Catalans, 10

963 91 82 35

La Bodeguilla del Gato es un sitio correcto, pero no es original, es de tapas de toda la vida, de las que encuentras en cualquier bar. Además, en mi opinión de todo a cien, se ha enfocado muchísimo al público guiri del Carmen. Nada más entrar, te encuentras con una especie de sueño húmedo de Manolo Escobar, o en su defecto, la superpesadilla de Artur Mas, está todo decorado en plan español extremo. Hay carteles de toros, pósters de Paco Martínez Soria, porrones, banderillas, una foto con Enrique Morente, folclore a topor.
Nos sentamos fuera, y el camarero, que en este caso se daba un aire al hermano mayor de Malcolm, nos da la carta, un desplegable plastificado con los platos en comic sans sobre la foto de una tortilla de patatas gigante. Con dos pelotas.

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Pedimos las costillas adobadas, los pimientos rellenos y las croquetas de la casa, que eran de boletus. Realmente todo está bueno, es casero, los pimientos llegaron con un rebozado de huevo y una salsita de tomate en el centro. El relleno era como una brandada suave. Bien. Vale. Aceptamos pimientos.
Las costillas para mí fueron lo mejor de la cena, cierto es que son una parte con mucha grasa, pero les pusieron por encima chimichurri y una salsa como de tomate que picaba de la gran puta. Yo creo que es el plato que repetiré si vuelvo. Y en cuanto a las croquetas, mi amiga Mónica que se autoproclama cinturón negro de croqueta de la zona del Turia, sostiene que eran congeladas, yo creo que eran de esas que se hacen con manga pastelera y por eso salen muy parecidas. El caso es que bueno, pues croquetas de boletus. Pelín aceitosas.
Luego pedimos unos flamenquines y unos mejillones a la marinera. Misma dinámica, casero.

3

Los flamenquines, por si hay alguien de la LOGSE, son como una especie de san jacobos enrollados, hechos con lomo. Cójase el lomo, póngase queso y jamón, hágase un rulo y rebócese. La ración eran dos, y venían con unas patatas fritas. El queso fundido de dentro quemaba como una infección de orina en el infierno. En agosto. Pero el rebozado estaba bastante crujiente, les reconozco interesancia.
Los mejillones venían abiertos, puestos en círculo, y con una salsa de tomate, ajo y cebolla por encima. Nada que objetar, todo sabía a lo que tiene que saber.
Como postre, un flan de Baileys y una tarta de yogur con calabaza. La tarta correcta, el flan acojonante, tal vez demasiado dulce si me apuras.
Pues chicos, es eso, no puedo decir nada malo del sitio, excepto que es bastante común. En cualquier caso sería injusto negarles el okey, pero no puedo pasar de un tibio “okey si pasas por allí pero no para ir adrede”.

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Así que si un día te pierdes por las callejuelas que llevan de la Lonja a la Plaza del Negrito y te quedas sin provisiones, pues te pides las costillas y el flan y arreando.
46,10 entre tres, a 15, 40€, muy bien, dentro de la decencia.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?