L’ amagatall

Descubrir sitios por casualidad es una cosa que me pone bastante, es como la penicilina Gastronómica. El otro día íbamos a ir a un sitio “A” en Benimaclet, luego decidimos cambiarlo por un sitio “B”, y de camino a “B” nos paramos en la puerta de “C” y nos motivó más. “C” es L’amagatall, y está en Barón de San Petrillo, enfrente del Tallafocs.
Yo no sabía que ese mágico lugar existía, y por lo visto no es tan nuevo. El caso es que bueno, vimos la luz, la terraza, olía bien y nos atrajo como a polillas. Como spoiler os diré que la comida y el precio son acojonantes, pero que esa noche había solo un camarero y el servicio fue un poco ojete. Desarrollemos.
 Nos sentamos, y al cabo de un rato nos toman nota de las bebidas. Después de traer las bebidas llegan las cartas. Se aprecia un intento de hacer algo original, lo que mola bastante. De hecho ya la carta es muy chula, las páginas están como hechas en madera.
Pedimos la ensaladilla de pollo ahumado y trufa, las patatas con ajoaceite, unos tacos de pollo al curry, croquetas de rabo de toro y unos tallarines de sepia. Arrancamos en quinta, porque la ensaladilla para mi, fue la best ensaladilla ever, la mother of all ensaladillas. Pollo ahumado con trufa, sabía a amor, con textura de caricia en el perineo con pluma de faisán. Supongo que el resto de la amalgama es patata y mayonesa, pero todos coincidimos en que era la polla. Ya conocéis mi teoría de que las ensaladillas rusas son las bravas del siglo XXI, y que ante la masificación, tienes que hacer algo un poco distinto porque si no nos comen los chinos. Vale, esta ensaladilla es un Golden Okey.
Seguimos con las patatas. Ojo, no confundirlas con bravas porque no lo son, no pican. Son unas patatas gajo muy tiernas, con un ajoaceite de membrillo. El contraste dulce-salado-ajo es muy interesante. Además hasta ahora las raciones son generosas, aunque en el bar solo estábamos nosotros y otra mesa y aún así había que disparar bengalas para que se acercara el camarero.
Patatas okey.
Llegaron las croquetas. El rebozado es muy grueso, y no encuentro manera de decir esto esquivando el doble sentido, pero van bien rellenas de rabo. Rabo plenty. Están de puta madre, por ponerles un pero, la salsa es demasiado fuerte. Vienen con una especie de reducción de Pedro Ximénez, muy dulce, muy potente de sabor que digamos que lo mata todo. Por suerte lo ponen aparte en un bol para que tu suques.
Tallarines de sepia con pesto de algas. Los tallarines no están cortados a máquina, son más gruesos que eso. También lleva tomate seco troceado por encima. Básicamente es una sepia plancha, con la salsa por encima. Cierto es que el pesto al ser de algas, le da un toque, una vueltita, un flow, un punch marino, ya tu sabe. Tiene como algo cítrico al fondo, ya me lo diréis.
Rematamos con los tacos. La tortilla viene abierta por bajo, lleva guacamole por encima, y sobre este guacamole, unos daditos de pollo al curry con pico de gallo. Fusión indo-mexicana a topor. El tema de la fusión es peliagudo, la gente tiende a hacer mierdas muy gordas. Yo he probado sushis con jamón ibérico, pizzas con curry y demás cosas que harían llorar al niño Jesús. En este caso, bueno, es bastante aceptable.
En ese momento estábamos solos en la terraza, y tuvimos que entrar a pedir la carta de postres porque el camarero pasaba de nosotros como Bisbal pasó de Chenoa. Tienen tres postres, uno de chocolate, uno de plátano yyyy…una crema de azafrán.
Es como una especie de crema catalana, y tiene tropezones por encima de pasas, manzana asada y galleta o pan o algo así. También lleva un par de bolas de helado de vainilla. El efecto fue curioso, porque nadie sabía si le gustaba, pero todos seguíamos comiendo. Fue como…
-Nano ¿esto que es?
-¿Está bueno?
– Hostia, no lo se…a ver…
Y eso se repitió en bucle hasta que se acabó el plato. Para mí, demasiado dulce.
Vale, cenamos a base de dobles de cerveza y alguna copa de vino suelta, no hubo cafés y éramos 5. ¿A cuánto dices que salimos? 64 irrisorios y ofensivos pavos. A menos de 13.
Hay mucho a tener en cuenta, lo sé, es decir, no pedimos vino, no pedimos ninguno de los platos más caros, pedimos relativamente poco…podíamos haber desfasado mucho más.
El caso es que creo que aunque nos hubiéramos venido mucho mucho más arriba, no habríamos llegado a los 20 pavos. Y ¿sabéis lo que ocurre cuando un restaurante tiene un plato Golden Okey, sale muy barato y yo he cenado muy a gusto? Exacto, tenemos otro tope de okey, otra raya para el tigre.
Obviando el tema del camarero disperso (entramos una vez a pedir la cuenta y otra vez para pagarla), el sitio en si me parece cojonuten y lo recomiendo. Me quedé con ganas de probar varios platos, y voto a brios que este verano pienso partir esa terraza. Amagatall, malandrines.
Goza de amplio aparcamiento.

3 comentarios

  • gelen

    Tengo que decirte que te equivocaste de postre. Si hubieras probado el del plátano… le habrías dado otro golden okey! tiene una especie de mousse de caramelo que, con el plátano… buff.
    así que ya sabes, para la próxima pídelo y nos cuentas a ver si te gusta.

  • Kevin

    Buenas Nano,

    Desde el momento que he empezado a leerte, me he enganchado. Llevo años buscando algo parecido a tu blog, y por fin!! Mola mucho lo que haces. mi amigos y yo tenemos un WORD donde vamos metiendo sitios y opiniones y nos lo pasamos para mas o menos intentar ir siempre a un sitio con una opinión de confianza.

    Es genial, voy a empezar a hacerte caso y visitar esos sitios.

    Gracias crack.

  • Isra

    Esta web es genial y necesaria, como un Labordeta de l’horta nord. Amagatall mola mucho, pero estamos expectantes de que descubras La Culona, en Beni también..

¿Qué dices, nano?