Kuzina

Tenemos poco tratado el tema de los griegos ¿verdad? Resulta que hay uno bastante chulo cerca de la Plaza de la Virgen, que se llama Kuzina, y que es relativamente nuevo. Concretamente el sitio está en la paralela a la peatonal que lleva de la plaza a la Casa de los caramelos. El sitio es pequeñito, pero pequeño en plan que si usas un palillo tiene que ser de arriba a abajo, como un tragasables porque si no te das con la pared. Es parecido al Alquimista, y os lo digo porque a partir del jueves hay que reservar sí o sí, u os comeréis un mojaldre. Por cierto, la decoración y las cartas están bastante chulas, todo es blanco y azul, muy helénico, y con líneas y figuras que recuerdan al Tangram. Y suena música griega de fondo, dato que os aporto, por si sois fans de Stavros Katakraskos.

Bueno, cosas interesantes, el cocinero y el chico de la barra son griegos, y la camarera es muy risueña, apetece contarle chistes todo el rato, en serio. En la carta vais a encontrar un poco todos los greatest hits de los griegos, las hojas de parra con arroz, la moussaka, tzatziki, pero también alguna que otra movida outsider. Mientras esperábamos a que Laura aparcara, porque tiene el coño mu gordo y vino en coche al centro, el camarero nos trajo pan de pita con un paté de aceitunas de kalamata (que son las negras esas alargadas y blanditas de toda la vida), para ir picando. Por lo visto se coscó de nuestra trágica hambruna y vino con el platito este y dos vermuts para salvarnos la vida.

Pedimos la moussaka y las ntolmadakias como clásicos, y luego spanakopita, feta sto fourno y xtapodi me fava, ahora os explico todo. Lo primero las ntolmadakias, que son las hojas de parra con arroz. En unos sitios son dolmadakias con D, aquí ntolmadakias con NT, pues vale, me fío porque ya se apañarán entre ellos, no es mi guerra. El caso es que las sirven con salsa tzatziki, que es yogur griego con pepino, ajo y eneldo, y que están muy okey. No es un plato caliente, se sirve frío o templado, y tiene siempre un puntito ácido como de limón. Guay para abrir boca, vienen 6.

Luego llegó el feta sto fourno, que es, para el aprendiz de griego avispado, feta al horno. Yo no soy muy fan del queso, pero este no es como el clásico provolone chicloso que encuentras everywhere. Este lleva tomate y pimiento verde y tiene un toque picante muy guay, de esos que al primer bocado no, pero al tercero dices…vaya. El queso feta se deshace con el calor y queda grumoso, se mezcla con las verduras y tú ya te montas tu fiesta con el pan de pita calentito. Chachi también, pero más para los fans del queso.

El xtapodi es pulpo, pulpate del de siempre, y la fava es como una especie de guisante amarillo/alubia, que se deshace y se pisa hasta conseguir una textura tipo hummus. Entonces le pones el pulpo plancha por encima, una cebollita roja picada al lado y ya tienes el plato. Bien, sencillote pero eficaz. Menos de 10 pavos. Hasta aquí vamos muy bien. Lo que menos rollo tuvo fue la moussaka, porque aunque la berenjena estaba buena, la carne no era nada del otro mundo. De hecho era de esta a gusanitos, que puede ser porque el carnicero te la pica y sale así de la máquina, pero no es una textura que mole. Aparte pues la clásica composición tipo lasaña.

Luego rematamos con la spanakipita, que es un hojaldre de feta y espinacas, en plan empanada. Creo que lo probé en el Rodamón, pero aquel llevaba pasas y más movidas. Este era más simple y estaba pelín salado, la verdad. Entraba bien porque un hojaldre calentito funciona un poco con lo que le eches, también era un plato barato.

Y bueno, para hacer la valoración final, os diré que salimos a 51,30€ entre tres, a 17,1 y nos pimplamos una botella de vino blanco y tal. Yo creo que bien, los chicos son agradables, el sitio chulo, la comida es buena y el precio entra. Echadle un ojo, pero no hagáis la clásica de ir sin llamar porque ya os digo yo que no. Tiene dos mesas altas fuera a modo de terraza. Okey de las cariátides.

Goza de amplio aparcamiento, malandrines.

¿Qué dices, nano?