Kuma

Xics, la exploración nos lleva al autoconocimiento y yo creo que no soy una persona de ramen. Anoche fui al Kuma, entre Ruzafa y Antiguo Reino, que creo que es de los dueños del Tora pero tampoco me jugaría el ojete. Es un sitio enfocado al ramenismo extremo, de hecho solo tienen dos ramens, un curry y cuatro o cinco platos más, la carta te cabe en un tuit.

Lo hablamos hace poco, en la entrada del Ryukishin, el ramen es el caldo este con fideos con el que Goku se ponía morado. Parece que se está poniendo bastante de moda…¿Estaremos ante el tartar de atún de esta temporada? En breve lo sabremos. A mí siempre me parece de pelotas muy gordas abrir un sitio enfocado totalmente a un plato, porque o lo haces muy muy bien o tiene que ser un plato con mucha variedad rollo las pizzas. Esta reflexión obviamente no es aplicable a la alcachofa, que como ya sabéis es el alimento definitivo.
Al entrar el sitio sí que recuerda más a Tora que a Ryukishin. Posters japoneses por las paredes, mucha madera, barra con motivos japoneses, todo eso. Muy japonés, mucho japonés.
La camarera nos trae la carta (folio con pinza en tabla) y nos informa de las diferencias entre los dos ramens. Al parecer los dos llevan lo mismo, pero el de miso es un sabor más salado y con el caldo más denso, mientras que el de soja es como más a carne y más suave. Los tres optamos por el de soja. Además en carta tienen edamame y gyozas, que son un poco las empanadas y las provoletas de los argentinos.
Bueno, empezamos con una ensalada muy sencilla, pero que como era baratita (4,80 creo), pues compensa. Lechugas de bolsa, dados de tofu, tomate cherry y una salsa amarilla con toque avinagrado por encima. Por lo visto la salsa es de sésamo y miso. Bien, no vas a ir adrede por esa ensalada, podría hasta ser el contorno de una carne o un pescado. La sirven en un plato de madera con forma de antorcha de la Copa América de Mariscal. Dejémosla en paz.
Luego llegaron las gyozas de carne y verdura. La ración son 4 pero como éramos tres la chica se ofreció a ponernos 6. Estaban buenas, parecían caseras, pero las he probado igual de buenas y caseras en varios sitios, en plan el Nori. Las sirven con un poquito de soja. Vale.

Y entonces llegó el ramen. Lleva de todo, literalmente de todo. Carne, verdura, algas, pasta, algo relacionado con el bacalao, la movida esa blanca con una espiral rosa, pedacitos del arca de la alianza y al menos 1mg de cada elemento de la tabla periódica, incluidos Indio, Tantalio y Germanio. Yo desmenucé la carne con los palillos, lo removí todo con la cuchara esa con forma de bidet que te ponen y me lo comí. Efectivamente es potente de sabor y bastante contundente. ¿Sabes lo que me llamó la atención? Al llegar al fondo del bol queda sedimento. Cuando ya estaba repasando con la cuchara, había como una arenilla al fondo que no tengo del todo identificada. Entiendo que debe de ser algún resto de miso o algo así, porque no parece arena de tellina, pero no deja de ser raro. Los tallarines son ondulados, os aporto este dato completamente irrelevante. 
Por cierto, nadie pidió vino porque este fin de semana he tenido una boda y me pasé con la puta cazalla. Llevo unos días en modo hard Lanjarón, los otros dos no se animaron a joderse una botella a medias, así que nada. Agüita.
De postre pedimos un bizcocho de té verde, porque la camarera nos dijo que era como una coca de llanda jugosona, pero con el té metido en la masa. Y efectivamente la apariencia es esa, es como la versión Hulk de un bizcocho cualquiera, aunque la presentación deja mucho que desear, son dos putas rebanadas en un plato. Más triste que ganar un coche en una tómbola y que sea un Fiat Multiipla. Además, de sabor estaba rico, pero lo de jugosón era completamente fake. No dudo que sucado en un café esté que te cagas, pero a palo seco resulta bastante idem. 
Cuando pedimos la cuenta (por supuesto, dibujando una polla en el aire como si escribiéramos algo) salimos a 45,10. A 15 pavos por barba. Bastante barato, claro, si hubiéramos pedido vino o cafés o más postre supongo que habría subido hasta los casi 20 de rigor. Lo bueno del ramen es que con un plato por persona vas que chutas. 
De todas formas, y como os decía al principio, no creo ser un tío de ramen. Sí que me imagino yendo a algún sitio concreto a por una pizza o un bocata particular, o a por unos tacos de la Llorona, o algo así, pero no me veo haciendo el viaje para comerme un ramen. Es una cosa que si sucede, pues mira, como planchar un calzoncillo, pero que si no no pasa nada.
Un okey muy tranquilo para el sitio este. Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?