Kaori

Muchachos, la de hoy es sin duda una entrada curiosa. Anoche fui a un sitio flipante, y no tengo ni puta idea de lo que cené: me refiero, por supuesto, a Kaori.
Empiezo por el principio. Reservar en Kaori es más difícil que pellizcar un cristal. Los fines de semana tienes que pillarlos con unas dos semanas de antelación. Otra cosa es que aceptes cenar en barra o te pases un miércoles pronto, pero vamos, que te la juegas porque se peta siempre.


¿Y por qué se peta? ¿Ruzafa tiene hambre de sushi? Yo tengo la teoría de que esta gente se va a follar al Nozomi. 
Después de sacrificarle un venado a Osiris para conseguir la reserva, nos presentamos allí un martes. El sitio por dentro está decorado como muy urbano, me recordó al Mybao pero en sutil. Todo lleva un rollo en magentas y negros, ladrillo, grafittis, esas cosas. La camarera (que se da un aire a Gisela de OT 1) nos comenta que tiene cosas fuera de carta, y aquí es donde empieza el huracán. Cada plato requiere una explicación como muy larga, lleva un mínimo de 5 o 6 ingredientes, y la mitad de palabras que vas a escuchar son japonesas de nivel advanced. Por ejemplo, la chica viene y te dice…”Tenemos un Yuzushibaru de trucha ahumada con tomate seco, con un aceite de Yujiro-nori y albahaca, sobre arroz salvaje rebozado en panko”.
Pantallazo azul.
No sé lo que me voy a comer. Soy incapaz de reproducir los nombres o ingredientes de lo que probé anoche, pero voy a intentar guiaros por esta oscura senda con la mayor claridad posible. Lo primero fue una movida de vieiras. Llevaba láminas de rábano, brotes y pétalos decorativos. Gotitas de una salsa rosa, y el aceite debajo tenía…¿pesto? La vieira estaba cortada en lonchitas muy finas. Estaba del carajo, pero son dos bocaos. Estaba fuera de carta.

Otra de las cosas que me llamó la atención es que la camarera nos avisó en varias ocasiones de que faltaba comida. Pedimos un bol de arroz, un plato fuera de carta, dos brochetas y dos tipos de uramakis. Tuvimos que rematar con unos nigiris porque efectivamente nos quedamos cortos. Atentos a las raciones, que todo son bocaditos. 

Las brochetas (dos por ración, pedimos 4) son como unos rollitos de cerdo ibérico con brie y crema de ume por dentro, con un gurruñito de salsa de trufa por encima, y rebozados. Ahora mismo estoy mirando la carta en internet porque al igual me acuerdo de lo de la crema de ume. Creo que los camareros tienen que entrar por oposición, tienen la teórica, que son 15 tomos de platos raros, un B1 en japonés, y luego las físicas que consisten en llevar sushi en bandeja por un empedrado. Total, que estaba muy bueno también. 

Luego sacaron los uramakis. Para los no iniciados, son los rollos de sushi en los que el arroz va por fuera, y estos no eran normales. Cada uno se come de un bocado, en este caso fueron dos, y los dos me follaron la mente. Uno era el de atún, llevaba atún desmigado por dentro y una especie de salsa de atún por fuera. Es lo más rico que me he comido en tiempo. Podría tranquilamente hacer una travesía por mar, acompañado solo por un barril de ese uramaki y no me cansaría. O mejor, en una Zodiac hinchable llena, y yo sumergido, comiendo con las manos. Es brutal, aunque no sé lo que lleva. Pero es que no te lo pierdas, luego pedimos uno de cangrejo que es mejor. Ese creo que lleva mango y foie…no se, es que me da igual realmente. Cada trasto de esos tiene mil colores, mil movidas por encima, que si hilos de guindilla, que si huevas de nosequé…luego te lo metes en la boca y todo son sabores…es como un cojón de unicornio. Realmente no se si alguno habéis llegado a comerle los huevos por detrás a un unicornio, pero tienen que saber así, a uramaki del Kaori. 

Terminamos el primer round con el domburi, que es un bol de arroz con cosas por encima. En este caso, las cosas eran un guiso de carne con setas, y una croqueta de kani (un googleo rápido me dice que el kani son los palitos de surimi). Estaba bueno, pero claro, desmerece ante lo anterior. Este plato es funcional para ir llenando un poco, para hacer base. 

De hecho, la comanda había terminado ya, pero yo aún me comía un tractor por los faros, así que pedimos un nigiri. Era de corvina al soplete con foie, y la salsita de trufa de las brochetas. Pues cojonudo. Brutal. Para hacerle la escena final de Oficial y caballero tranquilamente. 
No pedimos postre pero nos empujamos dos botellas de vinate blanco Melior. He quitado una del precio porque era el cumple de una amiga e invitó ella. 80,90 entre 4, nos pasamos unos céntimos pero oye…quería hablaros del sitio.

Como conclusión general, os diré que todo está tan bueno que las raciones se me quedan cortas. De hecho, en compendio general, creo que se ha convertido en mi japo favorito, que hasta ahora era el Nori. No creo que sea un tope de okey arrasador porque sinceramente cuesta salir a menos de 20, pero digamos que es un okey muy sobresaliente. Yo voy a ir pillando mesa para dentro de otras dos semanas.

Goza de amplio aparcamiento. 

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  • Nano¡¡ Paco¡¡ Estamos totalmente de acuerdo con usted en OpinionRestaurantes.com.

    Ánimo y sigue con este pedazo de blog¡ Te seguimos y nos partimos con tus crónicas¡

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