Improntas

Maldita sea, la semana pasada no pude subir nada por una movida. ¿Os enterasteis de que palmó el tío que había inventado la pizza con piña? Pues me llamaron a mí para ofrecerme su sillón en la real academia mundial de atopor gastronómico, pero les dije que una polla. Bueno, que estuve toda la semana al teléfono y ellos que aceptara, y yo que no, en plan huidizo como Dylan con el Nobel…movidas, nano.

El caso es que esta semana sí, esta semana iba por Ruzafa buscando sitio nuevo y encontré dando al mercado un lugar de cocina sarda, osea de Cerdeña. Las cosas de Cerdeña se llaman sardas porque cerdas quedaba regular. ¿Conoces a mi novia? es cerda. Pues eso, sarda.

Prácticamente todo el local es terraza, dentro solo hay un pequeño espacio y la cocina. El primer impacto llegó cuando nos sentamos a metro y medio de un perro que nos enseñaba el ojete sistemáticamente. El perrete estaba subido a una silla y lloraba todo el rato porque quería bajar. luego retomo este hilo.

El camarero nos trae la carta. En un primer vistazo me recuerda en algo a la de L’ Ostería. Parece cocina casera italiana. Muchos platos con longaniza, algunas pastas, mozzarellas y provolones y movidas así. Decidimos pedir la ensalada de berenjenas a la plancha, los mejillones con naranja, una pasta con almejas y porcini y una longaniza. Bueno, yo salí de la cena un poco descolocado, porque tocamos todos los palos, platos muy guays y platos que no valían nada.

Para empezar llegó la ensalada. Es un plato absurdo para servir en un restaurante. Era una bolsa de mezclum, con zanahoria cruda, tomates cherry crudos y berenjena a la parrilla. Punto. Tenía menos gracia que Arévalo contando un chiste atao. Completamente reproducible en casa y prescindible en el menú, También es cierto que valía cuatro pavos y pico. En cambio los mejillones me parecieron es-pec-ta-cu-lares. Mejillones con ajo, perejil, cayena, tiritas de naranja y una salsa de vino Vermentino (que se ve que es típico de Cerdeña). La salsita estaba increíble, la presentación del plato era original…chico, no te puedo decir nada malo. Me lo pediría mil veces. Por cierto, nos ofrecieron dos vinos blancos, el de la casa (Requena) o uno de Cerdeña. Personalmente no he oído en mi vida a nadie hablar sobre el vino de Cerdeña, y como no tengo referencias, pedimos el otro. Retomo el hilo del perro.

Por lo que sea, el dueño había dejado al perro encima de unas sillas, y el animal se aburría o tenía vértigo o quería lamerse las pelotas y no llegaba, no sé, el tema es que lloraba. Cuando se lo dijimos al camarero, apareció otro tío (que sería el dueño),  lo bajó de las sillas, lo llevó a otra silla que estaba a dos metros a la izquierda y lo volvió a subir. Obviamente la maniobra no funcionó, y a los diez segundos el perro empezó a llorar de nuevo, así que el tipo lo cogió…y lo ató a la puerta d un cajero a metro y medio de donde estaba. Ye, el perro seguía llorando.Finalmente el tipo lo ató a un canalón a un metro de las sillas iniciales. Nos molaron bastante los intentos de callarlo moviéndolo en círculo a intervalos de pocos metros, pero claro, es un método bastante de mierder.

Bueno, otra vez una combinación de extremos con la llongana y la pasta. La longaniza estaba buena de sabor, hablamos de carne de longaniza desmigada, en una cazuelita y con una torta de pan crujiente. Pero de nuevo fallo importante de presentación. La carne tenía un punto picante y muy especiado, sabroso, posiblemente de pimienta. Aun así nada para lo que merezca la pena hacer el viaje. Peeero la pasta muy buena. Era una combinación curiosa, porque parecía tener algo de nata en la salsa, cosa que a priori no pega nada con las almejas, También llevaba funghi porcini, ya te digo, una combinación muy curiosa. Por ponerle un pero, diría que los doce o trece pavos que costaba eran excesivos. Ya os he hablado de algunos sitios en los que hacen pasta fresca por ocho o nueve euretes tranquilamente. Doce ya es precio de Tagliatella y ese rollo no me va. Ah, y de postre no tenían todos los de la carta, así que el camarero nos ofreció un tiramisú. Por cierto, tras cada plato nos preguntaba si todo estaba bien, si todo estaba a nuestro gusto…llegó a preguntar tres veces si la pasta estaba bien y resultaba un tanto agobiante. Vamos a trabajar en la mesura, nano. El tiramisú era casero y estaba bien, pero para mi gusto tal vez un poco dulce, y la crema no era del todo crema.

53,50€ entre tres, con botella de vino y tal,  a 17 y pico, casi 18. Bueno. Aceptable. Creo que es un sitio más por el que dejarte caer si vas por el mercado, ahora además en verano apetece terracita. No es un tope de okey de la hostia, porque no, pero sí un okey moderado al que acudir un día tonto.

Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?