Gula

Blasco Ibáñez 27

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¡Parad las rotativas! ¡Tengo un nuevo okey para vosotros!¿Conocéis la gastronómicamente desgraciada zona de facultats? En el tramo Viveros-Avenida Cataluña hay poquísimos sitios donde uno pueda cenar con un mínimo de dignidad. Pero poquísimos en plan que vas un día con hambre por ahí e igual te mueres y todo. Por suerte, hace poco se ha alzado como una aldea de irreductibles galos en territorio hostil …GULA.

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El sábado pasado fuimos a mediodía, y la sensación mientras comíamos es que la cosa cada vez iba a mejor, al revés que la carrera de Amenábar.Nos sentamos en la terraza y el camarero (que esta vez se parecía bastante a Dani Flaco) nos dice así sin más, que fuera de carta tienen unos boquerones con mango y olivada y un atún rojo marinado con ajoblanco. Hostia puta.Pues venga, adelante con los dos, pedimos eso y una coca de aceite con steak tartare. Al cabo de unos minutos llega el camarero con los boquerones. Clásicos en vinagre, pero un avinagramiento suave, con el mango y el tapenade colocado estratégicamente en gotitas por encima, y unas tiritas de cebolla. El boquerón estaba entero, desescamado, a tope de funk.Con el atún ya empezamos a mirarnos del palo de “aquí está pasando algo okey”.

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Unos trocitos de atún rojo marinado yo que sé en qué, sobre un ajoblanco con trocitos de cebollino. Una lástima que no esté siempre en la carta. Sacan la coca de aceite, nos recomiendan partirla a golpes con el cuchillo en vez de cortarla, porque es crujiente. Textura masa de empanadilla. Viene con unas patatas paja por encima, me atrevo a aventurar que caseras, y unas láminas de rabanete. Bueno, picante, ácido, jugoso, pues otro espectáculo. Con la sensación de que estamos teniendo demasiada suerte, seguimos con una cazuelita de sepia con albóndigas, una ensalada de judiones con perdiz escabechada y un rabo de toro.Ye nano, ¿pero qué pasa aquí? acojonante todo. La cazuelita era como el Dalai Lama de las cazuelas, equilibrada, con su ying y su yang ahí en delicada armonía. La sepia blanda, guisada un buen rato, las albóndigas perfectas, la salsa espesa de las que tranquílamente podrías reventarte un pan. Esa maldita sepia me completa, me tenía con el “hola”.Traen la ensalada. Escasa hoja verde sobre unos trigueros cortados por la mitad, perdiz escabechada desmigada y judiones, todo ello sobre un caldo clarito tipo consomé.

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Lo del rabo de toro ya fue una locura, lo traen deshuesado y sobre un puré de coliflor. A tomar por culo la bicicleta, les dejamos el plato como para mandar al lavavajillas al Servef. De postre una tarta tatín de manzana (hojaldre increíble) y un cremoso de chocolate con trocitos de brownie.

Bueno, 97,20 entre 5, a casi 20 pero no. Me fui con la sensación de haber descubierto un sitio muy chulo, amics. Echadle un ojo y me decís.

Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?