Favela bistro

C/Finlandia 7       Tlf: 96 2063750

Mmmm…a ver…sí, pero no.

La cocina es buena, es original, el ambiente mola, pero se va de los 20 pavos. El sitio está por detrás de Mestalla, hace años en ese mismo bajo estaba el restaurante de Oscar Torrijos, que era un cocinero de esos top que movía cosas con la mirada (eso sí, nunca tan sexy como Quique Dacosta, te queremos, Quique). Ahora, el Favela bistro es un local muy chulo de cocina fusión sudamericana.

 

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Al entrar ves mucho color, platos de colores, sillas de colores, mucha planta por las paredes, mensajes de buen rollo, está decorado distinto y bien. Hay como dos salas, recto al final está la barra (la cerveza de tirador es Turia, okey) y girando a la izquierda hay otro comedor. La verdad que el funcionamiento es un poco raro, tienen una carta, con algunas tapas, hamburguesas y arroces, y luego por la noche ofrecen tres menús. Te sacan una carta aparte con 10 platos, y según el menú que elijas puedes pedir 4, 6 u 8 de esos platos, bebida aparte y sin postre. Nosotros elegimos el de 14,90€, que era el de 4, porque el de 6 costaba 18,90€ y ya se nos hubiera ido de baras el tema.

Total…el camarero (que por lo que sea, tenía un poco la voz de Malamadre de Celda 211) nos dice que con el menú de 4 tapas nos vamos a quedar con hambre y que pidamos algo aparte de la carta. Muy okey. Pedimos un pollo con rebozado japonés. En cuanto a las tapas, el menú se sirve a mesa completa, con lo que tienes que ponerte de acuerdo con tus colegas. Nosotros pedimos la croqueta de pollo con su consomé, la bacoreta marinada con salsa de apio, los garbanzos masala con crema de maíz, y la brocheta de picanha con farofa.

Bueno ¿Qué pasa aquí? El camarero sale con un pan de lentejas con curry y comino para que vayamos picando, unas olivitas y el pollo. El pan era bastante indio, crujiente estilo nachos, y con unas especias que obviamente eran las que le daban todo el rollo, voy a sobrevolarlo un poco porque no fue relevante.

El pollo viene en trocitos pequeños, de bocadito, y con un rebozado japonés que se llama karaage, y como dice la wikipedia “se elabora marinando trozos pequeños del ingrediente en salsa de soja, ajo y jengibre, recubriéndolos ligeramente entonces con una mezcla condimentada de harina de trigo o fécula de patata y friéndolos ligeramente en aceite, de forma parecida a la tempura” y os lo he puesto porque yo no tenía ni puta idea. Os puedo decir que no era pechuga de pollo, era otra parte, y que llevaba por encima una salsita que parecía de soja y miel.

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Empezamos con el menú, la croqueta con consomé. El consomé viene en un vaso de chupito, todo presentado muy mono, bien de sabor,  pero nano, estaba frío. La croqueta bien, un poco demasiado bechamelosa, no nos voló la cabeza para nada.

Llega la bacoreta. La bacoreta es un pescado que para mí, está entre el atún y el emperador, tal vez un poco chicloso. Venía sobre una salsa de apio, con unas alcaparritas por encima, y se supone que llevaba un pesto de algas que, o bien no influye mucho en el sabor, o yo no lo encontré. Un abrazo, pesto de algas. Por lo menos con este plato me quedo por lo curioso, he de reconocer que no había probado una combinación parecida.

Sin embargo, creo que lo que más me moló fueron los garbanzos. Venían flotando sobre una crema de maíz, y coño, es un sabor que no te esperas, porque es dulce, y picante por el masala. De hecho es un picor muy agradable de los que se quedan un poco en la garganta, tipo el de la pimienta, pero nada, el plato son cuatro cucharadas.

Rematamos con la brocheta. Siendo de influencia brasileña, y tratándose de carne, no sé por qué como que me imaginaba una brocheta tipo sable, y nada más lejos. Las brochetas son unos pinchitos de madera tamaño polla pequeña, con carne (normal, tampoco te pienses tú que era una carne de la hostia) y verduritas encurtidas en brunoise por encima. Al lado, sacan para acompañar pan tostadito con tomate. El postre, como ya os he dicho, no entraba.

 

2-y-pico

Pfff..a ver, yo os digo lo que hay y vosotros ya tomáis vuestra decisión. La cocina es buena, los platos están currados y son sabores originales, pero por 20 pavos no cenas bien, eso es así. 15 pavos el menú, un doble de turia cada uno, y el pollo entre todos, salimos a 75,70€ (entre 4 personas, que fueron 19 por barba). A mí no me mola cenar solamente con  una bebida y sin postre por ese precio. Ahora bien, que tienes una celebración o te apetece dejarte algo más, creo que el sitio puede estar bien para ir y dejarse 25 o 30 pavetes. Yo mira, un okey moderado, os comento que goza de amplio aparcamiento y lo dejamos ahí, que macere.

¿Qué dices, nano?