ELBAR

Avda. Instituto Obrero 20

963 03 47 92

Elbar no me dijo un ful. El otro día se vino a cenar una amiga que trabaja en el Corte de la Avenida de Francia, y buscamos un sitio cerca para que no tuviera que cruzarse Valencia al salir. Por cierto, todos los que trabajan en el Corte Inglés hablan del ojete de la empresa, ahí tiene que haber algo. Elbar Está en la calle que lleva del río a la fonteta, muy cerca de la Ciudad de las Artes, y bueno, zona de mucho hotel. El sitio por dentro es de flow moderno-maderoso, un poco la Tasqueta, un poco el Caravan Bar, azulejos y parquet como si los regalaran. Los camareros nos traen la carta, cogida con pinza a una madera y empiezo a tener la sensación de que he estado en este sitio ochenta veces.

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Demasiados precios en torno a los diez pavetes, así que decidimos hacer un poco de slalom y pedimos una ensalada, unas croquetas, el pulpo y el tataki. He de decir que esta cena fue especialmente un reto, ya que de tres comensales, uno no come nada que PAREZCA carne, y otra no come prácticamente nada que contenga átomos de carbono.
El camarero nos trae unas copas y un algo para picar, en este caso un baba ganug con unos trocitos de berenjena como secos, para mojar. La textura era rara pero no mala, la mezcla estaba bastante bien, y los sitios que ofrecen cosas para abrir boca molan.
Luego llega la ensalada, con todas las verduras del arca de Noé. Pepino, zanahoria, aguacate, la luz el agua y el gas, todo bio. Muy sano, muy fresco, unas cosas cortadas en tiras, otras en dados.
Pedimos una croqueta de bacalao y una de pollo, caseras ambas. Yo probé la de pollo, que era redondita y cojoniforme. Rebozado crujiente, relleno meloso. Me quemé la lengua. Maldición eterna a esa croqueta, juré venganza.
Creo que lo mejor de la cena fue el pulpo a la brasa. Venía sobre una basecita de crema de calabaza (punto dulce y alternativo a la patata) y una tierra de pimentón. El pulpo estaba en su puto punto, y en cada bocado pillabas algo crujuiente y algo dulce, es una combinación interesante y no tan manida como el clásico pulpo a la gallega.

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Hay un problema con el tataki de atún, todavía hay quien pide que se lo pasen más por la plancha y se lo dejen sequito como una espardeña. Chicos, eso no se hace, eso es mal, eso caca. Los que se lo comen como lo traen, con el centro rojo, encontrarán un puntito ahumado y un toquecito de sésamo muy agradable.
Luego de postre pedimos unas texturas de chocolate que llegaron con forma de TIE fighter. Bloque de brownie con helado por encima, tejas de chocolate y una salsita por debajo, todo espolvoreado con más chocolate. Tíos, no sé…este sitio de alguna manera es como el calvo del anuncio del Formasport, en teoría debería convencerme pero en realidad me echa para atrás. No sé si es la ubicación, o el rollo de que he visto cosas parecidas muchas veces, o el hecho de que la carta tampoco es lo más original del mundo. El caso es que éramos tres y a pesar de que la cocina es buena, ninguno le dimos más que un tibio okey si pasas por allí.
51,80 en total, a 17,30.

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Goza de amplio aparcamiento.

www.elbarvalencia.com

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