El Tap

C/ Roteros 9

963 91 26 27

El Tap está escondido por las calles que hay detrás de las Torres de Serranos, cerca de El Secreter. Es un sitio la mar de cuco, blanco y acogedor, con una buena oferta de vinos. Llegamos, nos pedimos unas cañas y la carta.
Empezamos con una ensalada de bacalao confitado, unas croquetas de ibérico y  una coca crujiente de burrata con tomate seco.
Entonces llega la camarera y nos saca el pan, pero no una cesta de pan, sino una orgía de pan, un Eyes Wide Shut de pan con tomate rayado, y nos echa un chorro de aceite de oliva a cada uno en el plato. Eso es sin duda un detalle, pero yo empiezo a pensarme que el sitio se nos va a ir de precio. Había tres tipos distintos de pan, el clásico, uno más rollo hamburguesa, y otro tostado.

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Aparece de nuevo la camarera con la ensalada. Aspecto genial, ingredientes frescos, pero ración completamente de partirse el culo. Fue como cuando Zoolander ve la escuela para niños que no saben leer chachi ¿Dónde está el resto? ¡Debería ser por lo menos TRES veces más grande! Esa ración, amigos, no vale casi once pavos. Eso es una realidad absoluta que os aporto, me imagino el chafón que se llevarían los del CERN cuando abrieron el átomo y vieron dentro la ensalada. Llevaba unos brotes (aparentemente no eran de bolsa), crujiente de alcachofa y una vinagreta de pimientos de piquillo. El bacalao estaba desmigado por los lados, pero había unos 5 trocitos. Total, que vamos picando tímidamente porque tocábamos a poco más de un bocado por persona, y espera, que ahora es cuando la matan. Cuando quedan dos trozos de bacalao, llega la tía crack, y en un hábil movimiento de muñeca de croupier, se lleva el plato y nos deja las coquetas, visto y no visto. Incapaces de reaccionar, nos miramos en plan…bueno…pues ya está, como vino se fue.
Los croquetones de ibérico son croquetas de tamaño normal y corriente. Saben mucho a jamón, textura espesa muy okey. Yo creí vislumbrar un puntito rancio allí al fondo pero los demás de la mesa me dijeron que se me iba la puta olla, así que supongo que no era cierto. Buenas corquetas.

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Siguiente parada, coca crujiente de burrata,tomate seco y albahaca. La coca, efectivamente, muy fina y muy crujiente, parecida casi a un hojaldre. La burrata es tipo un requesón italiano, venía fundida, con la albahaca y el tomate seco troceados por encima. A mí no me cambió mucho la vida, hubiera preferido la contundencia de la coca de llongana con tomate y habitas (igual porque a estas alturas de la noche llevaba un bocado de ensalada y una croqueta, y me hubiera comido a un gitano cagando, también te lo digo).
Para el segundo round, pedimos el milhojas de salmón ahumado y mozzarella, la lasaña de ternera y unos clásicos, pero siempre eficaces huevos con patatas y foie.
Milhojas es la forma cool de decir “una cosa encima de otra muchas veces”. En este caso, salmón y mozarella con dos rodajas de calabacín caramelizado por encima. Estamos teniendo un problema fuerte con la relación tamaño-precio de las raciones. Por ahora todo muy bueno pero no puedes ir a cenar con una tenia.
El huevo (uno solo), venía en una sartén poco más grande que un posavasos, seguramente sacada del kit de mi primera cocinita de Berjusa. Recalquemos el hecho de que la camarera trajo más pan con el plato diciendo: “Con esto seguro que vais a querer pan”.
Llevaba como tropezones de morcillate por encima, y por debajo el foie, y patatas fritas con pimientos verdes. Muy rico, buena amalgama.
Y bueno, por suerte, la lasaña final venía en ración de ser humano adulto. Ternera, espinacas, piñones y mozzarella en adecuada formación. Eso nos ayudó un poco a conseguir el lleno.

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Pero aquí llega el momento de la revelación; al pedir la carta para elegir postre, vemos que la ración de pan, esa suculenta rave de gluten que nos habían ofrecido en dos ocasiones, costaba 1,25€ por persona, y éramos 5. Quietor, ¿quiere decir eso, que 6,25, por dos raciones…nos habíamos ventilado 12 pavos y pico de pan así sin pestañear? En ese momento empecé a sudar y palmar pelo. ¿Nos hemos pasado del límite de 20 por persona? ¿acabábamos de ser víctimas del atraco más salvaje de la era moderna?

Aún así, y como somos del tipo de outsiders que van a Korea del norte y le dicen al líder que se ponga a plan, pedimos postre.
Un bizcocho de chocolate con naranja y cremoso de chocolate blanco. Interesante combinación, el sabor a naranja estaba claro y de daba un puntito chulo al conjunto. Se ve que este postre no lo tienen siempre, estaba como cosa especial sustituyendo a la espuma de yogur de la carta.
Bueno, llega la cuenta. Yo miro el papel más tenso que Massiel en la fábrica de Larios. ¿Nos han pegado el clavo del pan? ¿Ha fracasado este lugar por culpa del precio? Pues no, nos cobraron solo una de las raciones. Hay que decir que 6,25€ de pan sigue siendo una buena hostia, son mil y pico pelas, y por ese precio te compras barras de pan como para hacerte un fuerte.
Fueron 90,75 entre 5, a 18 y pico.
Veredicto contradictorio. La comida es muy buena, la carta original, pero las raciones son muy canallas en relación al precio…aún así, no puedo negarle el okey porque cumple todos los requisitos, y seguramente vuelva a probar otras cosas.
Okey moderado con pesar, porque podía haber sido mucho más.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?