El Secreter

Carrer dels Mestres, 5

963 92 20 26

Fino, muy fino. Supongo que podría llamarse el Secreter porque es chiquitín y está como escondido en esas callejuelas de un carril y llenas de bolardos que están por detrás de la escuela Xavier, cerca de Blanquerías. Reservamos, y la parte de dentro estaba vacía, no sé si tienen aire acondicionado pero cenar ahí hubiera sido como cenar encima de la vitro encendida, por suerte tienen una terracita fuera la mar de sexy, y esa sí que estaba llena. Es como un patio interior (pero no) con las paredes dibujadas con árboles y un corazón y movidas varias. Las sillas de dentro, por lo visto, eran de un antiguo bingo, lo que le otorga cierto rollete.

1

La carta varía según temporada, y está escrita con tipografía de Cuadernos Rubio. Ya leyéndola se me quedó el culo torcido, porque parecen platos de un sitio mucho más caro. Canelones de sepia y coliflor, tartar de remolacha y sardina ahumada, risotto de quinoa y setas…no es la clásica carta con nachos y ensalada de rulo de cabra a la plancha, que te clavan en cualquier sitio. Para empezar en plan aperitivo/detalle de la casa, sacaron unas lentejas en frío con brunoise de zanahoria y pimientos, y algo que parecía toque de menta o hierbabuena. Con ese aperitivo me vine arriba, pero luego llegaron las bravas de boniato y ahí ya quise arrasar los campos de mis enemigos y beberme las lágrimas de sus mujeres. Estaban acojonantes. Canutillos de boniato, imagino que hervido y luego frito, con ajoaceite y salsa brava por dentro. Míralos en la foto ¿no son como adorables Minions con colesterol? Después, la ensalada de bonito en semimojama. Dados de tomate, cebolla fresca, aceituna negra y el bonito como escabechado o marinado por encima. Y te hablo de tomate okey, nada de esa mierda con escarcha blanca por dentro que venden en Mercadona, esos tomates habían tenido una infancia feliz junto al lago.

2

Luego buñuelos de berenjena y parmesano, tamaño pelota de frontón. Son justo lo que prometen, al morder dices…nano, efectivamente, berenjena y parmesano, todo está aquí. Nada aceitosos.
Y seguimos para bingo (JAH, ¿lo cogéis? porque las sillas…) con las bolitas thailandesas de carne. Las traen sobre un curry verde, dulce y picante, con saborazo a leche de coco y pan de gamba. Ahí tal vez eché en falta un arroz blanco o unos noodles en el centro, pero eso ya a gustos.
Los camareros muy amigables, la chica como muy sonriente y el chico muy serio, una pareja muy de sitcom americana (él era ordenado, ella caótica, la vida les llevó a compartir apartamento, ahora son…¡compañeros por castigo!, chan chaaan, y suena la música de padres forzosos).

3

Había tres postres, y elegimos la arena de chocolate con helado de caramelo y granizado de brandy. La tierra de chocolate tenía un punto salado que me flipó, y que de alguna manera mística, combinaba bien con el dulzor del caramelo.
En general creo que he descubierto un sitio interesante. Eso sí, no olvidéis ir mínimo tres personas para que el precio acompañe.
Éramos tres, 51,70€…salimos a 17 pavetes cada uno.
Pedazo de okey.
Goza de amplio aparcamiento.

http://www.secretersaladeestar.com/secreter/

¿Qué dices, nano?