El Morgan

El nuevo Morgan…realmente no sé cómo enfocar esto.
Supongo que muchos recordaréis el Capitán Morgan. Era un sitio muy mítico que estaba en Xuquer, enfrente de Los Malagueños. Hacían unas hamburguesas de que te cagas cuando aún la oleada de las Gourmet no nos había vuelto tontos. Tenían una tinaja con choricitos al vino sobre la barra, una ensalada de pollo y salsa rosa, y uno de los mejores revueltos con jamón que he probado. Aparte tenía un montón de bocadillos con nombre pirata en plan “Patapalo”, “catalejo” o movidas así. Había rollazo.
El caso es que lo traspasaron, empezó a dejar de molar y cerró a los pocos meses, de esto hace como unos dos o tres años.

Cuando hace poco vi que lo reabrían se me puso el rabo como un dolmen. Además se llamaba “El Morgan” como diciendo…vamos a respetar lo que había aquí antes, porque era una maldita institución, pasa y tómate algo. Guau, que okey.

Pues mira…no. No sé si me esperaba otra cosa, si fue la comida, si eres tú o soy yo, pero tenemos que dejar de vernos. No me emocionó nada. Os cuento.

Hay cosas en el interior que se han mantenido, las mesas del fondo, esa especie de piso a media altura de la izquierda, aunque han puesto una mesa grande metálica y han escrito “EL MORGAN” en la pared con bombillas. El logotipo ahora es un motero con unos palillos de sushi, y la carta es completamente distinta, cosa que me parece muy bien. La primera parte es de tapas y ensaladas y la segunda de bocatas, todo muy street food, que como ya sabéis significa “cosas fritas con servilleta de cuadros rojos y blancos”. El problema para mí, nano, es que me pareció un poco demasiado fritanga.

Pedimos las croquetas, el rollo de cochinita, la ensaladilla y los chupachups de pollo de entrantes, más un bocata cada uno.

Bueno, los chupachups son 4 muslitos de pollo rebozados, con dos cubiletes de salsa, una picante y otra barbacoa. Pollo frito rebozado. Bien, correcto. El rebozado es estándar.
Los rollos son una especie de fusión chino mexicana, en la que han metido la carne desmechada de la cochinita pibil en pasta filo y la han frito como si fuera un rollito de primavera. Frito, y un poco sobradito de aceite.
Las croquetas son croquetones de jamón, tamaño puño cerrado. Para mi gusto un poco demasiado cremosas, con sabor fuerte al lácteo de la bechamel. Ni mal ni bien, pero a estas alturas mi estómago empezaba a hacerse transparente por el aceite, como aquella pared en los Simpsons.

Esperaba la ensaladilla porque bueno, algo más veraniego y fresquito, pero el caso es que tenía un punto raro. Sentía un cosquilleo en la lengua como de fermentación (ojo, la fermentación no es siempre mala) y un avinagrado que no me moló demasiado. Se quedó casi toda en el plato y éramos 4 tíos hambrientos, lo cual no dice mucho. Viene con una brocheta de encurtidos encima. No molaba.


Los bocatas están correctos, cada uno viene con su tipo de pan, chapata negra, bagel, viena malteada, cosas así. Se nota que intentan darle un aire moderno siglo XXI / cocina fusión / David Muñoz / disco de Macaco que es muy encomiable. Por ejemplo, calamares con ajoaceite de wasabi, o longaniza de parmesano. Yo me pedí uno de lechuga, txaka, cebolla morada, salmón ahumado atún y mayonesa. El bocata estaba bien, no noté especialmente que el pan negro tuviera un sabor que aportara mucho. Según el voto de los comensales, el que mejor estaba era uno de pato desmigado con encurtidos, picante y mayonesa.

De postre pedimos una tarta de queso que llevaba un toque picante en la mermelada, muy sutil pero que está ahí. La tarta no es demasiado dulce, cosa que se agradece, y la ración es generosa. Es curioso, porque sabe como si le hubieran echado una nota de tabasco a la mermelada. En este punto nos terminamos el vinate y pedimos la cuenta.

61,85€ entre 4, a 15 y medio, con vino. Indudablemente es barato, pero no me terminó de molar. ¿Qué te digo? te digo que creo que va a funcionar por el sitio en el que está. No sé realmente por qué se hundió el anterior, pero creo que este tipo de comida, en una zona tan de estudiantes y con una terraza tan grande, de alguna manera tiene que aguantar. Además aprecio la originalidad en los bocatas, pero bueno, en ningún momento nos pareció que nada estuviera de la hostia de rico. Creo que este no se lleva el okey.

La camarera es muy maja, es de las que te llama “cariño” todo el rato, pero no de un modo choni. ¿Debería hacer algún día una entrada-ranking de camarer@s guays? Voy a planteármelo.

Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?