El Cuco

C/ Carlos Cervera, 8

963 81 87 90

David es un tipo exigente, es de esos que piensan que las gimnastas rítmicas chinas podían currárselo un poquito más. Por eso cuando un día llegó y me dijo “he encontrado el sitio con el okey supremo de Ruzafa”, ambos lloramos y nos abrazamos mientras llovían pétalos.
El Cuco es un sitio que debe llevar abierto cosa de un año, porque no encuentro nada previo sobre él por internet. Nada más entrar hay una barra a la izquierda, tras la cual está la cocina y una pared de pizarra con los platos y los vinos escritos. Hay cuadros expuestos, plantitas, todo muy acogedor, y la cocinera se parece a la mítica Rhea Perlman, la camarera de Cheers. Pinta guay.

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Yo de la carta podía tranquilamente habérmelo pedido todo, pero investigamos el pisto con huevo de codorniz, las croquets (que me estoy haciendo muy de croquet yo, últimamente) y el gulash de ternera. ¿Y de qué eran esas croquetas? ¿De jamón y pollo, acaso? ¿De cocido? Pues nor, eran de merluza y gamba roja, y estaban acojonantes. Realmente me gustaría que hubiera un Badoo de croquetas para que estas y las de la Tasqueta del Mercat se conocieran y se reprodujeran, porque sería como cuando tuvieron hijos Brad Pitt y Angelina Jolie. Los biológicos, me refiero, no esos que se llaman como cosas de metal cayéndose al suelo. Bueno, croquetas brutales, con un puntito leve de picante al fondo muy guay.
El pisto con huevo es eso, un platete de pisto casero con dos huevos de codorniz fritos por encima. A mí de vez en cuando me hace falta algo así, y encontrártelo en una carta donde también tienes tataki de salmón, pues no deja de tener su punto. Correctísimo, calabacín, cebolla, tomate, pimiento…para sucar pan, pero como si remataras en pelota vasca.

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El gulash me pareció una puta pasada. Tenía ese dulzor de los guisos hechos con zanahoria, y terminaba picante, con personalidad. Venía con rúcula frita por encima, la ternera jugosita, ¿Cuántos sitios en Ruzafa tienen guisos en la carta? Sé que estoy tirando piedras sobre mi propio tejado, seguro que en breve querré ir una noche y no tendré sitio porque estaréis todos vosotros poniéndoos hasta el ojete de gulash, pero maldita sea, ya sabéis que yo soy como el científico que descubre vacunas y las regala a África. Solidario tol día, como Manu Chao.
Bueno, ante tal avalancha de okeyor, teníamos que seguir pidiendo, así que unas bravas y unas mini hamburguesas de cordero, a ver qué tal. Las bravas vienen en gajos, con piel, lo que ya es bien de entrada. Traen dos salsas en cuenquitos, que según nos explicó el camarero, es porque la picante picaba tanto que dejaron de ponerla por encima. La otra, más anaranjada, tiene un punto de tomillo muy agradable.
Las hamburguesas venían en mini chapatitas de pan, con un poco de lo que parecía mayonesa, algó de jamón a la plancha y unos brotes. 4,50 las dos, precio más que justo. Me hago fan por momentos.

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De postre un tiramisú en vaso de chato, últimamente parece que los tiramisús los regalan en la puerta de los colegios, como los caramelos con droga, me los encuentro en todas partes. Bien, nada que resaltar, tal vez teníamos que haber pedido la tartta de 3 chocolates, pero estaba bueno.
El caso es que traen la cuenta, habíamos reventado un vinate por copas con sabor a moras (profundo en nariz, atrevido en paladar, ya sabéis) y salimos a 53,20 tres personas. Total 17,7€.
Bueno xics, hemos descubierto otro lugar cargado de interesancia, un genuino hongo atómico de okey que hay que visitar sí o sí cuando vayáis por Ruzafa. A tope con el Cuco.
Goza de amplio aparcamiento.

elcucoderuzafa.es

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