El Astrónomo

C/ Jerónimo Muñoz 15

960 62 33 00

Amigos del comefuerismo ¿creíais que no era posible montar un restaurante en una zona más desgraciada que Marxalenes? ¿Pensabais que no había lugar menos apetecible? El karma siempre nos sorprende poniendo a prueba los límites de la comprensión humana y SÍ, hay un lugar tanto o más asqueroso para salir, aparcar y en general hacer vida…las calles que hay enfrente de tráfico. Lo único que puede motivarte a ir a esa zona a cenar es que tengas entradas para MOON (antigua Noise, antigua Cormorán, antigua Salomé, la discoteca anteriormente conocida como Prince, ahora el símbolo) o que quieras ir a tocar la armónica junto a un bidón en llamas bajo el puente Iturbi. El caso, es que ahora hay un posible motivo para realizar el desplazamiento, y es El Astrónomo.
Motivado por la recomendación del joven y sexy Carballo, y la reseña de Maripei, hicimos una incursión ninja para conocer las maravillas del lugar, en el que por cierto intentamos reservar un par de veces anteriormente y estaba lleno.

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Bueno, total, que llegamos, que nos sientan al lado de la mesa-extractor que hay en la entrada y nos dan la carta, con una hojita extra de cosas que tienen ese día. Pedimos las chips de alcachofa y el cochifrito especiado, de lo de fuera, y la ensalada de pollo de lo de dentro.
El tema de las alcachofas a mí es que me tiene ganado, yo viviría en un invierno perpétuo solo por tener alcachofas todo el año. Jodería a la industria hotelera y los suicidios aumentarían en masa, pero ¿qué es eso comparado con alcachofas tiernas twentyfour seven? Estaban frititas y con sal gorda ahí okey. Plato winner.
El cochifrito moló un poco menos, era cochinillo frito, adobado como en plan pinchito moruno. Estaba bien pero mucha grasa mucho frito, igual el nombre debía habernos hecho suponer algo.
La ensalada en cambio, era una César con la salsa casera. La salsa César de verdad lleva anchoas, mostaza, parmesano, su elaboración, sus movidas…y normalmente en los sitios lo que hacen es arrearte una salsa de bote que no ha visto anchoas ni en los capítulos de Bob Esponja, esta en cambio tenía flow. Buena ensalada.

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Luego pedimos los tacos de bacalao y las croquetas caseras, porque se ve que los tacos son lo clásico que hay que pedir. El rebozado recuerda bastante al bienmesabe del Miso, es de harina y conlleva un crujientor considerable. La gracia del tema es que vienen sobre un ajoaceite de curry, a topor de amarillo, que realmente es una hostia de sabor, porque el ajoaceite y el curry por separado ya tal, pero juntos forman un Megazord que reaparecerá en tus regolders el resto de la tarde. Pero bien, está bueno.
Las croquetas eran de manzana y morcilla, grandotas, caseras, irregulares, hechas a mano, como debe de ser una croqueta de buena familia. Nada que objetar.

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De postre nos permitimos una carrot cake con gelatina de mandarina. Correcta, se la podrías presentar a tus padres tranquilamente y no hablaría de religión ni de política en la mesa. Por cierto, qué fuerte lo del PP de Valencia ¿eh? Dicen que Rus, aprovechando cómo le van a dejar el diámetro del culo en el trullo, lo venderá por parcelas para edificar. Lo dicen otros, no yo. Yo soy correcto.
57,10 entre tres, a 19 pavetes, 20 con propi.  Yo volveré a probar un par de cosas que se me quedaron pendientes, hay que otorgarle un okey de zona desgraciada y animaros a que reservéis antes de ir a lo loco.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?