DOÑA PETRONA

C/ Padre Perera 5
963 36 49 83

Bonicos de cara, empiezo a pensar que las calles que rodean el Mercado de Ruzafa son una especie de Stonehenge, o un portal dimensional o algo, porque hay una concentración de gastropower de que te cagas por aspersión. Últimamente los topes de okey custan de ganar, y no veo normal que en un radio de 100 metros haya surgido, junto a la Tasqueta y L´Ostería, un tercero, es estadísticamente rayante.
El caso es que donde antes estaba el Amadeus, han abierto hace tres semanas uno que se llama Doña Petrona, y que es un rollo fusión argentina. Conserva, eso sí, el Paula Bonet que hay dentro pintado en la pared desde antes de que fuera cool.

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La carta se divide en “cosas de aquí”, “cosas de allá” y “cosas ni de acá ni de allá”, y he de decir que en la terraza se está muy cómodo, porque es como estar en Ruzafa pero no. Estás anchito y guay, cerca pero no dentro.
Los vinos son caretes, todos de catorce para arriba, en cambio entre los platos es posible encontrar pequeños tesoros económicos. Por ejemplo, pedimos la pizza fugazzeta a 5 pavos, y costó 4,50 por lo que sea.
Empezamos con unas empanadas (clásico de los argentinos), solo que pedimos dos clásicas y dos de secreto ibérico. Eso y una ensalada de cogollos, roast beef y salsa tártara para empezar. La ensalada no vale mucho, lonchas de roast beef sobre unos cogollitos de lechuga partidos por la mitad, y la salsa tártara estaba como rara, a todos nos pareció un poco revenida. Picaditos por el fondo tienes jalapeños y avellanas, que le da el punto picante y crujiente. Bien pero ninguna locura, de hecho pensé que el sitio iba a ser típico rozando lo mierder. Pero entonces, chatos, apareciendo como Gandalf al amanecer, ni pronto ni tarde sino justo cuando se le necesita, llegaron las empanadas. Las clásicas se llaman Mendocinas, y llevan carne picada, huevo duro y aceituna, todo muy especiado. Luego están las de secreto ibérico que yo no sé que coño llevan pero están gloriosas. La masa no es gruesa, no es pesada, no parece frita. Se iluminó en mí la sensación de haber encontrado un nuevo golden okey. Empanadas de secreto foreva, probadlas.

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Luego llegó la fugazzeta, dos porciones triangulares de pizza muy gorda, como las antiguas pan de Pizza Hut, con cebolla caramelizada, cebolla roja y quesazo en plan del que muerdes y estiras por encima. También muy interesante y llamativo por lo simple. Luego pedimos calamar con tartar de tomate y mayonesa de hierbas. Pues muy bien también, nano. Igual 10 pavos por 4 trocitos de calamar se va, pero como la pizza y las empanadas eran baratas, de algún modo en mi mente compensa. Además lo presentan con gusto, el calamar a la plancha en trozos más grandes, cacahuetes enteros por el plato, brotecitos, el tomate a daditos por ahí suelto también…muy colorido.
Bueno ¿Y los canelones de espinacas, pollo y ricotta? ¿Qué cojones me cuentas de los canelones? La verdad es que me abrasé por ansias, porque salen quemando, pero están brutales con W…wrutales. El pollo está como deshecho, como en pasta de croqueta, fusionado con las espinacas en una orgía sexy de sabor y texturas.
A estas alturas de la cena ya tenía bastante claro que el tope de okey amanecía como la portería de Oliver y Benji por el horizonte, pero aún así, con el ímpetu de quien pide carta teniendo un 20 en el Black Jack, pedimos postre a ver si remataban.

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Y vaya, el postre en cuestión era “Némesis de chocolate”, y aunque tiene nombre de supervillano negro gay, en este caso era una base de chocolate bastante puro, con un helado de turrón por encima y trozos de naranja y crumble. Realmente la base era como de un dedo, como en las paellas buenas, y muy cremosa. El sabor de la naranja con el chocolate le daba un puntazo así que tal, y el heladito en verano, pues la mar de bien.
Ahora solo queda el precio ¿nos la habrán clavado con la botella de vino o las cañas? Pues nano, 63,80€ entre los 4 que éramos, a 15,95. Muy a tope de okey, claro que si, un hostiazo de okey en toda la cara. De hecho, la camarera nos recomendó para otra vez las bravas, que dice que llevan salsa de chile habanero y un toque de melocotón. Pues habrá que volver, claro. Además tienen Turia.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?