Commo Fusion

Hoy vengo a traeros una recomendación y una advertencia, porque anoche fui al Commo Fusión. Trasteando por Tripadvisor, todos los comentarios los ponían muy a tope, en la web salía una foto de la cocinera como muy orgullosa de lo que estaba haciendo y pensé…coño, vamos a probar.

Para empezar el sitio está en Pascual y Genís, eso es centro centro, pero centro que yo he estado ahí viendo mascletás. Supongo que para la gente que vive por esa zona, cenar por 20 euros es como ir de safari para ver animales o algo, se hacen fotos contigo y luego lo cuentan por ahí. Una vez entras, por dentro es como muy bonito, muy de celebrar aniversario. Puede que sea el sitio mas arreglado (después del Goya) que ha pasado por el blog. Recogen los platos dos o tres veces y tienen la movida esa que quita las migas del mantel, ahora os comento particularidades. Y la cocina es fusión peruana, tiran mucho de ceviche y lima y ají y hostias de esas.

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El caso es que el camarero más educado del mundo nos sienta en la mesa, nos da la carta y nos dan a elegir entre pan blanco y pan de cebolla. Elegimos, como Indiana Jones eligió el cáliz, y pedimos el ceviche de corvina , unas croquetas, y algo parecido a unos wantanes chinos para empezar. A los pocos segundos llegan las croquetas y el ceviche, junto con una pastita que se llama rocoto, y que es muy picante. La pastita se queda en el centro de la mesa y es un poco para ponersela a lo que quieras, a lo loco. El camarero nos sugiere empezar por las croquetas, dice por favor y gracias, ayuda a una señora mayor con las bolsas de la compra y se va.

El ceviche está cortado en dados muy gruesos, hay dados de corvina, de boniato caramelizado, y quicos caseros de maiz frito por encima, que le dan un point de crujientor. El aliño es el clásico supercítrico de lima, que se mezcla con el dulce y el salado, y está que te cagas. Las croquetas llegan en una cestita como la de la Tasqueta del Mercat, y tienen el tamaño de una pelota de golf. Son croquetas de pollo, con un puntito picante muy sexy, que le da el ají. Es un principio muy prometedor.

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Seguramente hayáis probado los wantanes en algún chino. Son unos triangulitos de pasta frita que dentro suelen llevar carne y curry. En este caso, eran de langostino y, al lado para sucar, tenían una salsa dulce de tamarindo. Bien, pero realmente fue lo más olvidable de la comida.

Con el segundo round, nos llegaron el arroz chaufa con chi jau, los tallarines con salteado de marisco, y una movida que se llama airbag de causa limeña, empezaré por ahí. Básicamente son tres bolas de croqueta de patata sobre una especie de crema de atún, con un salteado de pulpitos. También tenían una misteriosa salsa violeta que a todos nos supo a olivas negras. Llegados a este punto, empiezo a hacerme una idea supérflua de la cocina peruana, les mola lo frito, les molan los hidratos y todo lleva lima y ají.

El camarero trae los últimos platos, pregunta si todo está a nuestro gusto, le cura el ala a una paloma herida, y se marcha. Los tallarines y el arroz tenían un ramalazo chino fuerte. El arroz llevaba pollo rebozado, salsa de ostras, y la verdura esa china verde que siempre cortan al biés y que recuerda a la parte correosa de las cebolletas. El salteado en cambio, tallarines, calamares, gambitas y una salsa que quedó espesa por el fondo, muy salada, también tipo ostras o soja o algo de eso. En general muy a tope. Sitio muy guay. Hasta aquí la recomendación, ahora la advertencia.

El camarero nos trae la cuenta, le abre la puerta del ascensor a un vecino y pasa después.

Cada puta copa de vino vale 3,6 €, y nos cobraron 6,40 pavazos de pan.

¿Que qué?

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Lo del vino es una canallada. Dos pavos es bien, tres es tolerable, pero tres sesenta, que son seiscientas de las antiguas pesetas por una copa de vino, es el atraco mas flagrante desde Ocean´s eleven. Dos copas siete veinte, a robar a Sierra Morena. Pero vale, eso dentro de lo que cabe lo he pedido yo, me lo he buscado por hedonista, pero…¿lo del pan?

Podemos entrar en el clásico debate de si lo he pedido o no, podemos tener en cuenta si en el restaurante lo ofrecen o lo ponen sin más, pero todo ello es inútil. El tema es que el “servicio” constó de cuatro panecillos, que incrementaron la cena sopresivamente en 6,40 €. Eso me parece una cabronada de locos. ¿Pagaríais 6,40 por una cestita con 4 panes?

En cualquier caso, ira aparte, la cena fue interesante, el camarero educadísimo, basta que tengáis cuidado con el pan y que pidáis el vino por botellas. Al final, incluso nos trajeron unos bombones con la cuenta, unos de chocolate negro con peta zetas y otro de chocolate blanco con limón.

79,46 entre 4, a casi 20 pavos, y todos los que estábamos tenemos la intención de volver. Así que un okey con flauta de esas de madera de los Andes.

Goza de amplio aparcamiento, pero si no, tranquilo, el camarero te lo aparcará.

¿Qué dices, nano?