Casa Montaña

Calle José Benlliure, 69

963 67 23 14

Casa Montaña es un clasicazo de tres pares de cojones.
En la web pone que llevan abiertos desde 1836, y que aparentemente nada ha cambiado; por fortuna las camareras sí, las de 1800 murieron y han sido remplazadas por una hornada más fresca. El sitio es una bodega del Cabañal, que mira, pues ha ido cogiendo fama y se ha convertido en uno de los sitios más típicos de la zona. Al entrar, está la zona bar, con sus tonelazos, su barra de mármol y su papel pintado de cuando Antonio Alcántara hizo la comunión. Cuando pasas por debajo de la barra hacia adentro, entras en una salita con dos mesas, que da a la cocina y a un rincón donde una mujer está cortando jamón sin parar y pesándolo en una báscula como si fuera farlopa.
Hay muy pocas mesas y si quieres cenar sentado hay que reservar. Otra cosa curiosa de este sitio es que hay, digamos, dos opciones para cenar, una asequible y otra para la que Amancio Ortega tendría que llamar a Cofidís (por ejemplo, 6 anchoas de campaña 16,80€, o un calamar plancha 17,95€, como si el calamar supiera rapear o algo).

1 okey

Nosotros pedimos michirones, bravas y atún marinado en 7 especias.
Los michirones son unas habas estofadas que recuerdan en algo al garrofón, y que estaban cocinadas en una salsa fascinante, parecida a la clásica de los caracoles. Pedimos media ración y mojé pan como un enfermo. Las bravas también son particulares, traen doce centros de patata, con el ajoaceite a un lado y la salsa picante a otro. La patata estaba perfectamente cocida y casi melosa por dentro, de hecho aparecen en algunas listas de las mejores bravas de Valencia. Pero ¿y el atún? Ah amigo, el atún estaba acojonante, era atún marinado con varias pimientas, varios sabores, ahí había dulce, salado, era algo realmente curioso y muy muy rico. Ahora bien, había CUATRO trocitos de atún del tamaño exacto de cuatro papeles de fumar y no mucho más gruesos. Cada trozo valía como euro y pico, y yo me pregunto…¿lo marinan con taxímetro?
Bueno, va, sin rencor. Pedimos unos boquerones fritos, chistorra y pulpo a la gallega. Todo correcto y con materia prima okey. El pulpo sin patata, pero tierno, como un single de Alex Ubago. También cayó una cazuelita de ajo arriero, que llegaba recién gratinada y especialmente cremosa a 3,50€, perteneciente a la sección económica.

2

Dato que os aporto: el pan es un espectáculo, pero cuesta 0,60 EL TROZO, no la cesta. Junto con el atún, está a tres puntos de empezar a cotizar en el IBEX, yo aviso porque el que avisa no es traidor, es avisador, así que cuidadín.
El vino por copas, en cambio, es bastante asequible. La camarera fue poniendo copas del vino que ella quiso y yo iba diciendo cosas como “afrutado en nariz, persistente en boca” pero pensando “échale ahí que rebose”.
De postre, una movida que se llama”postre artesano de naranja valenciana“ y que hizo sonar música funky de porno setentero en mi cabeza. Una crema de mascarpone con naranja, con un fondo como de algo crunchy, galleta, o cereales o algo así. Entra directo al top 3 de postres junto a la tarta de chocolate blanco de la Oveja Negra y el praliné de Sa Fonda.

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67,75 entre 4, a casi 17€ cada uno.
Mi consejo es, id varios, comed de pie y fijaos en los precios, hay cosas muy ricas pero hay que ir con más cuidado que Eduardo Manostijeras poniéndose Hemoal.
Goza de amplio aparcamiento.

 

www.emilianobodega.com

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