Cafecito

El Cafecito es un bar terrazoso que está justo al lado de Doña Petrona, entre el Panaria y San Valero. Resulta que a raíz de ir tanto por la zona, me llamó una noche la atención una terraza así como muy de peli de Jennifer Aniston, mucha lucecita, mucha planta, una estructura de madera…ya me entendéis. Fijándome un poco, me doy cuen de que hay gente reventando unas hamburguesas con bastante buena pinta en esa terraza, así que pensé en juntar a mis más aguerridos guerreros y hacer una incursión.

Para empezar, cenamos dentro, porque fuera teníamos más frío que la que confundió el Calippo con el Tampax. Por dentro, la decoración es inequívocamente Ruzafesca, mesas de madera, revistas por las paredes, espejitos, cosas de esas. Hay una ventana grande que da a la cocina y que te permite ver a los cocineros. La camarera era italiana, y definitivamente agradable, y aunque iba bastante agobiada, nos recomendó un vino que nos crujimos sin piedad.

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¿De qué va la carta? Pues nanos, la carta tiene cuatro apartados, ensaladas, especiales, quesadillas y burgers. Decidimos empezar con unas patatas con ajoaceite y romero y unas berenjenas a la parmesana (ambas de la sección especial). Las patatas vienen en gajos generosos, con sal, romero seco y la salsita al lado. No estaban mal, pero son las que ponen para acompañar todas las hamburguesas y algunos platos, así que no vale la pena pedírselas adrede si quieres probar otras cosas. Las berenjenas en cambio sí sorprenden un poco más. Cuando te pides unas berenjenas a la parmesana, en tu mente aparecen las clásicas berenjenas en una cazuela, con tomate frito y queso y tal, pero en este caso, las presentan en forma de ensalada vertical. Rodajas de berenjena (creo que confitada), con rúcula y parmesano espolvoreado por encima. Y claro, probamos una quesadilla porque si tienes un apartado en la carta solo para eso, pues tiene que ser interesante. Pedimos la de pollo, la traen cortada y con guacamole y salsa de crema agria de esa por encima. El sabor es curioso, estuvimos discutiendo un rato porque a mí me sabía como a Reflex. Normalmente las cosas que te saben a Reflex es porque llevan clavo, y se lo preguntamos a la camarera. El cocinero juraba que solo le puso cilantro. En cualquier caso estaba bastante bien, y a un precio asequible.

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Luego nos pedimos tres burgers distintas (todas menos de 10 pavos), por aquello de catar todos los palos. Una de carne, una de quinoa y una de salmón. La verdad esperábamos un poco más. Como ya os he dicho, venían con las mismas patatas del principio. Primero llegó la de quinoa, y ahí sí que le habían metido cilantro con hormigonera. Auténtica rave de cilantro, apta solo para los muy fans, a mí me supo muy fuerte. También lleva guacamole y demás movidas vegetales adaptas para una hamburguesa. La de salmón no estaba mal, pero el salmón no estaba picado, estaba en trozos pequeños, y hamburguesado con otros ingredientes. El pan crujientito y bueno, por dentro llevaba canónigos y tomatito y tal.

Esperaba remontar hasta lo más alto de la galaxia con la de carne, pero se les pasó el punto y estaba más seca que un cubata de serrín. Ninguna nos cambió la vida y estábamos todos un poco con cara de Mckayla Maroney, cuando decidimos darle una oportunidad al postre, coulant de pistacho.

Pues nanos, el postre está del rollo, y es diferente. Tiene un punto a brownie blanco, el toque de pistacho, es dulce, calentito y agradable. ¿Qué pasó? Pedimos dos y uno se les cuajó demasiado. Creo que esto y lo de la hamburguesa fue mas por exceso de gente que por descuido, porque de hecho, al ver que uno estaba cuajado no nos lo cobraron, lo que es un detalle. En cualquier caso el que estaba líquido por dentro me pareció espectacular.

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Por cierto, no tienen datáfono, mierda. Hay un Bankia al lado, pero es muy jodido no poder tirar de tarjeta. Salimos a 74,90€ entre 5. Tres entrantes, tres hamburguesas, dos postres, a 15 pavetes. Creo que la relación calidad precio es buena, creo que la camarera es agradable y el sitio es chulo, pero creo que pueden hacerlo mejor. Hay muchos sitios muy buenos cerca, y tengo que darles un okey moderadito.

Por cierto xics, última entrada del año, a ver qué hacéis, que no se os puede dejar solos, que enseguida juntáis la noche con el día y os dais a la drogar. Nos vemos cenando por ahí en enero.

Goza de amplio aparcamiento

¿Qué dices, nano?