Ca Mandó

C/ Pedro III el grande, 12

662 02 40 00

Llevaba tiempo con ganas de visitar Ca Mandó. Mi amiga, la mítica A. Viosques me lo había recomendado en numerosas ocasiones. Cada vez que iba a visitarla a Proyecto Hombre y le llevaba una cestita con miel, galletas y oxicodona, nos abrazábamos llorosos y me decía…“Nano, tengo que joderme esas croquets una vez más”. El tema es que estaba siempre cerrado, y cuando intentaba llamar para informarme, una voz desde el contestador me decía que no aceptaban reservas y que ya no eran restaurante, sino que funcionaban en modo taberna. Bueno, pues cenaremos en la taberna -me dije- y me lancé a la aventura. Me siento a esperar a mis colegas y le pido la carta al camarero. El notas me trae un folio con apenas unas líneas en Helvética Bold, (cuerpo 16 ahí atopor, para que ocupe) que más que un menú parecía la carta a los reyes de un niño pobre. Por suerte había una pizarra con montaditos, con buena pinta. Cuando vamos a pedir, le comento que la carta es escasa, y él me contesta que realmente no está pensada para cenar, que es más bien para picar algo porque ahora son taberna (tienen 4 vinos blancos y 4 tintos).Total, que pedimos el salpicón de pulpo, las corquetas de pato y trufa, y el tartar de llonganissa de planes, más un surtido de montaditos, dos de cada.

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Llegó el tartar, las croquetas y el pulpo a la vez. Las croquetas correctas de pato, pero la trufa se la habían metido homeopáticamente, porque no la notamos ni a lo lejos. Para mí, demasiada bechamel, para mis colegas, perfectas. El tartar es la clásica llongana, picadita con cebolla, pepinillos y encurtidos, la sirven con unas tostaditas de pan, breve para cuatro personas. El cuanto al salpicón, pues eran tres trozos de pulpo con encurtidos one more time. No te sabría decir si el pulpo era en conserva, los trozos parecían más grandes que los que suelen venir en lata. Bueno, y vamos a por los montaditos. Destacar que cada una de estas joyas cuesta 2,6 pavetes, con lo que cada rebanada de pan que véis en las fotos suma 5,2. Retenedlo como dato que os aporto. Llegan los primeros, unos de tortilla de patata con anchoa y otros de MOLUSCOS con piquillos y ajoaceite suave. Yo siempre que veo lo de moluscos me parto el ojete, es como lo de “sopa de ave”, va nano, que le echas ¿avestruz? es sopa de puto pollo…en fin. Pues cuatro mejillones con unas tiras de piquillo, una bolita de ajoaceite y rúcula, casi diez pavos y medio. Ahora vas y lo cascas.

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Hasta los siguientes montaditos pasó un lapso de tiempo absurdo completamente. Por suerte llevábamos una tablet, y entre montadito y montadito nos dio tiempo a descargar y ver la versión extendida de El Señor de los Anillos, en la que Aragorn hace una réplica del abismo de Helm con palillos en tiempo real. Llegan los siguentes, ventresca con cebolla roja, albahaca, tomate y mayonesa de wasabi, lacón con cebolla caramelizada y sardina ahumada con paté de aceituna negra. Nada que añadir, todos hubieran sido montaditos decentes con un mejor pan y unos céntimos de menos. De postre pedimos unos strüdel (lo he puesto con diéresis porque soy un tío de mundo, como Gürtel) y unas trufas. Los strüdel vienen en modo canutiforme, hojaldre y manzana, los hornean al momento y les ponen azúcar glas . Las trufas un poco demasiado amargas para mi gusto. En fin, mistelas, orujo y tal…pedimos la cuenta…entra mi colega a recordarles la cuenta…80 pavazos entre 4.

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Así es, una taberna en la que en teoría no se va a cenar, se convierte en uno de los sitios más caros (si no el más) de este blog, y a base de montaditos.No os voy a decir que el sitio sea una catapulta de mierda, porque no es así, los montaditos estaban bien, en la terraza se está a gusto, pero nano, vive dios que no es un sitio para ir adrede… ni no adrede, es para no ir. A lo mejor cuando era restaurante tira que te va.Bueno, de momento les marco con el cruel hierro al rojo del NO OKEY, y teniendo tan cerca La Llorona estás que vuelvo. Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?