Bule Bule

¿Qué marcha me lleváis, chavalada? He estado unas semanas sin publicar. Las malas leguas dirán que me he ido de viaje a tocarme la huevada, pero nada más lejos de la realidad. El tema es que hace unas semanas, un viejo pescador borracho en un. bar, me entregó el mapa de un huerto secreto en el amazonas. Los lugareños decían que en ese huerto las alcachofas crecían también en verano, así que hice la mochila, me puse un chaleco caqui con bolsillos y busqué a un secundario negro gracioso para hacer el viaje. Una vez allí, pues lo típico, ídolos maya, explosiones y una huida en hidroavión, pero no voy a aburriros con detalles porque vamos a lo que importa. El Bule-bule.

Justo al ladito del Wah Wah, con terraza a punto para cenar y entrar al concierto, encontramos el Bule. Por dentro tienen las paredes llenas de fotos de carteles de pelis de serie B y una lista de Spotify constante con temas de rock clásico. Tienen carta y pizarra con sugerencias.

La casualidad, es que fuera de carta tenían alcachofas plancha, y las tuvimos que pedir, por lo que fuera. Además tienen una mezcla de platos de bar y platos propios. Nosotros depimos el tabulé con pollo en escabeche, una coca de dacsa, el tatín de oreja, y un calamarazo.
Bebimos vino por copas, un blanco que se llama “Vaya pasada”. Me cae bien ese vino porque hay que tener unos huevos muy grandes para crear tanta expectativa con un nombre. Si tu tienes un vino que se llama “Vino muy de la hostia” ya puede estar bueno, porque la gente va a esperar cosas y con razón. En fin.

Llegaron las alcachofas. Un plato rectangular, con todas las alcachofas ahí tumbadas sexymente, como provocando, con sal y aceite por encima. Siguen estando tiernas, y a mí me fliparon. Me flipan mucho las alcachofas de este lugar, además creo que valen como 5 pavos. Eso las coloca muy por arriba en el ranking de best alcachofas in town, que ya si eso haré otro día porque ahora quedan pocas. Pero bueno, digamos que si las alcachofas son OT, estas son Amaia.
El calamar puede ser plancha o andaluza, lo pedimos plancha y así nos llegó, con salsa Mery. No puedo añadir mucho más, cuando pones un calamar en la plancha, tienes un calamar plancha. Sigamos con nuestras vidas.
Personalmente destaco el tatín de oreja. Lleva pico de gallo, y pebre chileno. La parte de abajo es el tatín de oreja, planchado por fuera, meloso por dentro (¿remember el morro del Anyora? concepto parecido). Por encima lleva pico de gallo, con un toquecito de vinagre, que desengrasa mucho. Además tiene un punto picante muy guapo. Plato para compartir, en caso de que la oreja os embafe.

Luego llegó el tabulé de pollo. Es un plato que en algunos lados te venden como “ensalada”, pero para mí no lo es. Es sémola de cuscús, con trocitos de pollo en escabeche. Por encima lleva pasas y frutos secos y unas hojitas verdes que creo que son espinacas baby. Muy interesante y entra muy fácil. El escabeche del pollo mola bastante.

La coca de dacsa es classic style. Es con atún, tomate, huevo duro y anchoa. Personalmente las cocas me ponen bastante palott por el saborcito ahumado que queda en la torta de fuera. Una vez tenían fuera de carta una de longaniza con habas que hubiera hecho que la gente del PETA se replanteara cosas. Muy gansa, sabe como a bocata de obrero a media mañana. eso es amor. Rematamos jugada con un brownie. No soy muy de brownie porque creo que es un postre que ya ha tenido su época. Es decir, el un dos tres acabó, Dylan y Brenda se han hecho viejos y el brownie no ha tenido mejor suerte. Aún así, debo decir que es de los mejores brownies que he probado. Estaba melosón, y con bien de frutos secos por fuera.

Un chupitín de orujo, y la cuenta, que en este caso salió a 52, 20, lo que siendo tres, sale a 17 y pico por barba. Chico, me parece muy bien. Yo siempre he creído que el Cedro en algún momento explotará y se convertirá en una zona referente para las cenas y las tapas valencianas. Por ahora de momento aún tienen que abrir más sitios, y Matisse tiene que volver a molar, porque ahora no es que dé todo el asco, pero sí. Aconsejo ir entre semana, porque los findes hay que reservar.

Echadle un ojo a este lugar, también tienen arroces guays por encargo. Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?